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Paros médicos
Señor Director:
Discutía con una colega en que medida los "paros médicos" violentan profundamente el juramento hipocrático, que nos obliga a ejercer nuestra profesión por sobre todo tipo de interés de lucro personal.
Las consecuencias de los paros médicos son inconmensurables. Tal vez porque las vidas humanas no tienen precio. La falta de cumplimiento por parte de las autoridades de salud de los compromisos que se han firmado son igualmente graves.
Por lo tanto si el Ministro de Salud o el Presidente de la República no están cumpliendo con sus compromisos, merecen ser fustigados directamente mediante acusaciones constitucionales, destitución y otras medidas de coerción diferentes al paro de cualquier instancia de la salud.
El fin no justifica los medios, máxime si hay vidas humanas de por medio.
Los médicos estudiamos para salvar vidas y uno observa que, parte de la actividad gremial, consume un tiempo valioso que debiera ser ocupado para estudiar y atender enfermos.
No se trata de un problema de los "Gobiernos de la Concertación" ni tampoco del régimen militar, sino que de modificaciones legales sustanciales que permitan prescindir de los paros médicos así no tendríamos más supuestas "faltas de cumplimiento de la palabra firmada" y el Presidente adquiriría un rol mucho más protagónico en las situaciones gremiales conflictivas cuando están comprometidos los intereses de la población y particularmente su derecho a la vida y a la salud. El poder legislativo, es el que tiene que evaluar, el costo económico, humano y moral que han tenido cada uno de los paros médicos.
Dr. Alex Wasserman Rosinsky
CI. 7.052.851-7
Edad para jubilar
Señor Director:
Entre los requisitos para impetrar la pensión se debe tener "35 años de imposiciones y 65 años de edad en los varones", a partir de esta situación se produce lo siguiente:
Un grupo importante de personas debe trabajar 44 o más años para poder jubilar, o sea, se trabaja nueve o más años extras sin ningún incentivo económico.
El hecho de empezar a trabajar muy joven, por titularse sin tener ningún fracaso estudiantil, ha significado que nos hayan castigado por ser responsables en nuestra juventud.
También se castiga a todos los que ingresaron a la vida del trabajo a temprana edad, obligados por razones económicas y que no pudieron continuar estudiando.
No se analizaron razonablemente algunas profesiones para determinar el tiempo laboral que deben tener, de acuerdo a su desgaste, tanto físico como sicológico, como es el caso de los profesores que tienen más de treinta años de docencia efectiva. Uno de cada tres, tiene problemas de salud mental derivado de múltiples dificultades, entre ellos la diferencia generacional profesor-estudiante. En consecuencia, estimo que se debería crear un artículo especial en la actual ley, que permita a todas las personas que ya tienen el tiempo de imposiciones legales, poder jubilar sin considerar la edad.
Se daría la justa oportunidad para que los jóvenes puedan encontrar un espacio para desarrollarse en la vida del trabajo.
Enrique Olmo L.
CI. 4.269.883-0