AÑO 173 - Nro. 59.186 - Martes 04 de Enero de 2000


Cartas al Director


Drogas en locales nocturnos

Señor Director:

Hace algunos meses atrás me referí a la regulación del funcionamiento de los locales nocturnos. Desde esa fecha hemos tenido dos casos que han consternado la opinión pública. Uno de ellos se ha dado en Concepción y corresponde al joven de apellido Matute y recientemente en la Quinta Región la desaparición inexplicable de un empleado del Samoiedo, uno de los tradicionales puntos de encuentro de los viñamarinos.
Ambos casos son emblemáticos y confirman una vez más mis aprensiones en torno a la regulación y fiscalización de la "diversión nocturna" de la juventud actual. En muchos de estos locales se consume cocaína, que es capaz de disipar el efecto de las altas dosis de alcohol a la cual se entregan los jóvenes, siendo de esta manera proclives a cometer actos de violencia o a quedar inermes para defenderse frente a ellos. En una forma bastante aparatosa supimos de la incautación de droga en uno de ellos en la Subida Ecuador. Pasaron los días y pareciera que estos hechos se hubieran olvidado. Cada cierto tiempo escuchamos de una nueva redada, pero lo que nos cuentan nuestros pacientes adictos es que aún resulta fácil consumir drogas. Obviamente que la solución no es una sola. Lo que sí es cierto es que no basta con prevenir, sino que hay cosas que deben ser tratadas. Tal vez sea necesario crear una brigada especial de control de estos narcóticos que dupliquen las fuerzas de las ya existentes y crear lugares de reclusión exclusivos para adictos en los cuales sean tratados y se impida el daño a los demás. No parece razonable mezclar a estos enfermos con una población penal normal. Se trataría de verdaderas "reclusiones psiquiátricas", en las cuales el tratamiento no sea voluntario sino que obligatorio y a la vez vigilado.


Dr. Alex Wasserman Rosinsky
C.I. 7.052.851-7


Recordando a un maestro

Señor Director:

Quisiera poder expresar unas modestas líneas de homenaje a una persona que, por circunstancias tan irracionales del actuar del llamado ser humano, fue brutalmente violado su derecho a la vida.
Yo cursaba en el año 1994 el 4º medio en el Liceo Valparaíso B-29 cuando, en una mañana de un día que no puedo recordar, nos presentaron a todo el alumnado al nuevo profesor que asumía la dirección de nuestro establecimiento: don Eliseo Nogué.
No puedo recordar exactamente sus primeras palabras hacia nosotros, pero sí recuerdo que no fueron un largo discurso, sólo las ganas de una persona de entregar lo mejor de sí para los demás. A mi mente vienen imágenes de un director atípico. Un director siempre dispuesto a escuchar a sus alumnos y no a encerrarse en su oficina. Un hombre de una sencillez admirable, se le podía ver con su delantal blanco, al igual que cualquier profesor, siempre preocupado de sus alumnos y sus colegas.
A pesar de haber egresado ese año del liceo y no poder haber conocido más a don Eliseo, aún recuerdo emocionado cuando a los años de haber egresado me encontraba por casualidad con él y me preguntaba cómo estaban mis estudios.
Nunca en toda mi vida de estudiante encontré a un director tan abnegado y entregado más a su labor educativa. Querido profesor: Tu espíritu siempre estará entre nosotros y tu ejemplo será la base para imitar en todos aquellos que tienen la difícil tarea de educar.
Aunque ya no estás entre nosotros, se que nos estarás cuidando y apoyando desde la eternidad, porque lo que más te importó, fuimos nosotros: tus alumnos.

Ex alumna Liceo B-29
4º medio C 1994