Usted está en : Portada : Reportajes Lunes 27 de septiembre de 2004

De bailes, comparsas y carros alegóricos

 

Porteños y viñamarinos celebraban con entusiasmo la llegada de la estación más bella. Con farándula, disfraces, corso de flores. Era pura elegancia y cero desmanes.

ROSA ZAMORA

TODA ELEGANCIA.- La foto oficial de Maruja Vargas, luciendo la corona especialmente diseñada y obsequiada por la casa Zeldis.

Otros gustos, otros tiempos

 

¿Se podría recuperar la fiesta?

 

 

 

 

Los cambios que ha experimentado el mundo en las últimas décadas han tenido impacto en los jóvenes, que cultivan otros usos y costumbres.

 

 

¿Sería posible reeditar la Fiesta de la Primavera? Luciano Figueroa opina que depende de cómo se organice y de que aparezca un grupo interesado en hacerlo. Pero también admite que los gustos juveniles han cambiado, que la delincuencia impone el fantasma de su presencia y que en verdad los disfraces no tienen demasiado sentido en una época en que muchos circulan cotidianamente, si no difrazados, al borde de.

Maruja Vargas: "Se podría si se pusiera el entusiasmo suficiente, pero los jóvenes de hoy tienen otros gustos. Nosotros éramos más inocentes. ¡Si yo andaba sin pintura y con el peinado partido al medio!"

Virginia Reginato: "Me encantaría que se volvieran a hacer en Viña las fiestas de la primavera. Motivar e invitar a los jóvenes, pues aquí tenemos catorce universidades. Que cada una presente reina, carro y comparsa. Que sea una fiesta bonita y sana, que no termine en borrachera".

 

El jurado

 

 

A Maruja Vargas la eligió un jurado de alto nivel. Lo integraban el intendente, el presidente de la Corte de Apelaciones, el alcalde de Valparaíso, el general de Carabineros con asiento en la ciudad; el director del Instituto Pedagógico; el rector del liceo "Eduardo de la Barra"; el ayudante de la intendencia y el presidente del Comité Ejecutivo del Carnaval Estudiantil.

"Una vez elegida, la señorita Vargas fue objeto de entusiastas demostraciones de sus numerosos simpatizantes, que en esos momentos ocupaban un gran sector del salón principal del Hotel Miramar. A su vez, los parciales de las otras candidatas las estimulaban con entusiastas gritos característicos del estudiantado", relata la crónica de la coronación.

DAMAS DEL AÑO 30.- Otra Fiesta de la Primavera, esta vez del año 30. La reina y sus damas ilustran la portada de este diario.

 

El programa de la Fiesta de la Primavera 1949, publicado por la prensa luego de la coronación:

 

Domingo: Paseo veneciano en el estero de Viña del Mar. Baile de fantasía en el gimnasio del club Villa Moderna, en Recreo.

Lunes: Visita de la soberana a las autoridades y prensa locales.

Martes: Visita de S.M. a las universidades, colegios y liceos.

Miércoles: Visita a la cárcel y otros establecimientos. Carnavalito deportivo. Velada bufa en el teatro Victoria.

Jueves: Visitas al comercio e industrias. Velada bufa en el Teatro Municipal de Viña del Mar. Farándula todo el día en Valparaíso y Viña del Mar.

Viernes 28: Farándula todo el día en Valparaíso y Viña del mar. Gran función de gala del circo "Las Aguilas Humanas" en honor de la reina y su corte.

Sábado: Gran kermesse en la avenida Perú. Segundo paseo veneciano en el estero. Corso de flores en Valparaíso y juegos infantiles y entretenciones en la plaza O'Higgins. Bailes populares en las plazas O'Higgins y Victoria.

Domingo: Regatas en el estero de Viña. Kermesse en la avenida Perú. Corso de flores en la avenida Perú. Cena en el casino Municipal (tenida de calle).

Cuando la primavera debuta con su estallido de alergias y sin mucha pena ni gloria, no pocos recuerdan la época en que la llamada bella estación se recibía con bailes y comparsas, carros alegóricos, votos, reñida competencia entre candidatas y, cómo no, con corso de flores y coronación de reina.

Eran otros tiempos. Aunque en Valparaíso comenzó en los años 20 del siglo pasado por iniciativa del Círculo de la Prensa, los centros de alumnos de las universidades, entusiastas y creativos, rápidamente lo relevaron en la organización de la esperada Fiesta de la Primavera.

En las carreras de educación superior, había que convencer a las jóvenes más lindas para que accedieran a postular al reinado, pero ellas no podían dar el "sí" sin permiso de la casa.

"Recuerdo que en esos días, mi papá estaba construyendo el edificio de la Cooperativa Vitalicia en Valparaíso y costó mucho que aprobara la idea", dice Maruja Vargas de Henríquez, reina de la primavera en 1949, aludiendo a su progenitor, el arquitecto Alfredo Vargas Stoller, quien finalmente y tras arduas conversaciones dio su brazo a torcer.

Candidatura significaba no sólo belleza -una de las hermanas de Salvador Allende, Laura, también fue soberana de esta fiesta-, sino además una sólida infraestructura, diversos trajes, acompañantes, mucho ajetreo y un generalísimo encargado de colocar los votos, pues ése era el modo en que se ganaba.

Cómo no lo va a recordar el ex alcalde de Viña del Mar y cónyuge de Maruja Vargas, Víctor Henríquez, quien a pesar de que todavía no pololeaba con la reina, dejó heroicamente su sueldo de subteniente de la Armada en la causa de la elección. Claro que cuando fue a la avenida Libertad a verla pasar en el carro alegórico, ella iba saludando, esplendorosa, y ni lo miró.

Tampoco debe olvidar los detalles de esa fiesta el ex senador y ex presidente nacional de la Democracia Cristiana, Benjamín Prado, quien resultó ser el generalísimo de la campaña de Maruja. Se prodigó cual experimentado político y la candidata triunfó.

 

TODOS A DISFRAZARSE

 

"El apogeo fue en los años 40 y yo diría que la tradición empezó a declinar en los 50. Se realizaba en octubre y duraba una semana, pero las comparsas se preparaban desde antes", recuerda el periodista Luciano Figueroa.

La fiesta tenía actividades masivas y otras más exclusivas, como cenas y ceremonias en honor de la soberana. La farándula, con carros y comparsas, como también la kermesse, se desarrollaba entre viernes y sábado, y para el mejor lucimiento de los participantes la avenida Pedro Montt se cerraba al tránsito. El domingo era el corso de flores, pero antes ya se había realizado el paseo veneciano en el estero de Viña.

"Todo el mundo se disfrazaba. Muchos lo hacían de pirata, que era relativamente fácil porque bastaban unos pantalones blancos, camisa blanca, una faja roja y un pañuelo en la cabeza. Claro que también se veía trajes de damas antiguas, de magos del Oriente, mucho más sofisticados. Los que no usaban disfraz, por lo menos circulaban con antifaz", acota el ex jefe de informaciones y ex secretario de redacción de El Mercurio de Valparaíso.

Para Luciano Figueroa, la mejor parte de la Fiesta de la Primavera, la más lucida, era la coronación de la reina, en el Teatro Victoria. El último Victoria, de los tres que hubo, quedaba en la avenida Pedro Montt, entre Las Heras y Rodríguez, y que fue demolido después del terremoto de 1985.

"La parte culminante era ésta. Había rey feo y siempre se escribía el poema dedicado a la reina, que se recitaba en esa ocasión. Ella estaba con sus damas, todas de largo, lindas y elegantes. Los carros alegóricos eran de las escuelas universitarias, de las colonias extranjeras, de colegios y empresas".

El colorido y la intensidad singulares de la fiesta los daba también el hecho de que muchas familias que luego emigrarían a Viña del Mar vivían en Valparaíso, especialmente en los cerros Concepción y Alegre, y en el plan de la ciudad, como por ejemplo en la calle Victoria, que era un barrio residencial por excelencia.

 

PROTOCOLO Y PETICIONES

 

Maruja Vargas tiene sólo lindos y entretenidos recuerdos de su reinado. Por ejemplo, que el rey feo fue Gonzalo Rudolphy, estudiante de la Universidad Católica, quien junto a su séquito ideó un carro que representaba un bototo, mientras ella iba instalada en otro cuyo motivo central era un pescado, donde la vieran, por supuesto, los ojos de su hermano Alfredo.

"Los carros salían a la avenida Libertad y después enfilaban hacia Valparaíso, adonde entraban por la avenida Argentina. Lo recuerdo porque al llegar a gasómetro el camión de nuestro carro dio una brusca frenada y yo me caí del pescado".

Una vez que se definió su triunfo, Maruja comenzó a realizar las visitas y actividades protocolares que le exigía su condición de reina. No sin antes presidir la cena en su honor en el Casino de Viña, a la cual el rey feo estuvo a punto de no entrar porque con su séquito del carro del bototo estaba disfrazado con andrajos y los porteros le negaban el acceso.

Así, tras otro festejo en su honor en el Teatro Municipal, le tocó visitar la cárcel, donde los presos habían elegido su propio rey feo, que la esperaba vestido vestido de esmoquin y con el cual tuvo que bailar tango.

Quizá una de las medidas más aplaudidas de Maruja Primera, quien estudiaba Francés en el Pedagógico de la Universidad de Chile, fue pedir una tarde libre para los escolares. Cosa que no ha olvidado el periodista Julio Hurtado, quien entonces asistía a los Padres Franceses de Viña del Mar: "La reina fue de visita y el colegio desfiló en su honor. Y como pidió tarde libre, después no tuvimos clases y todos nos fuimos a nuestras casas".

Maruja lamenta que se le haya estropeado la corona -diseñada y obsequiada por la casa Zeldis-, prueba irrefutable del reinado para sus nietos. Y siempre se acuerda de las virreinas de aquel año, Raquel Nelson y Olga Munilla, y de las damas de honor Liliana Ramírez, Blanca Maturana y Mónica Vizcaya.

ANUNCIO A PAGINA COMPLETA.- La comunidad disfrutaba de la Fiesta de la Primavera, cuyas actividades se promovían en páginas completas de El Mercurio de Valparaíso.

CINCO VECES REINA

 

Virginia Reginato, la atareada candidata UDI a la alcaldía de Viña del Mar, no fue reina una vez, sino cinco. Nunca de la primavera, pero sí de otras fiestas de similar espíritu, como las del centenario de la Sexta Compañía, Bomba Italia, del carnaval de la Cruz Roja, de la Societá Canotieri Italiani, de la kermesse de la Scuola Italiana y de la exposición anual de la Asociación de Industriales de Valparaíso, Asiva.

"No participé en las fiestas de la primavera, pero tengo lindos recuerdos de los carros alegóricos y de la juventud que se disfrazaba. Era un ambiente entretenido y muy sano porque no se producían desmanes ni nada de eso. Las candidatas eran lindasy y yo me acuerdo especialmente de Blanquita Maturana".

Uno de los reinados que rememora con todo detalle fue el de Asiva, en el cual sus damas de honor fueron Carmen del Campo, Gerry Rauton y Mónica Droulliy. "La coronación fue en el Casino de Viña. Un baile muy lindo, al que asistieron todas las autoridades. A mí me coronó el presidente de los industriales. Después, la exposición la hicieron en Playa Ancha, pero nunca más volvió a ser lo mismo".

A Coty le gustaría que esa fiesta se pudiera reponer. Lo ve difícil porque muchas de las industrias emblemáticas partieron. ¿Y recuperar los festejos que celebraban la llegada de la primavera? Podría ser, pero ésas son palabras mayores.

 
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