Usted está en : Portada : Lunes 28 de marzo de 2005

La Piedra Feliz

ADRIAN

 

¿Y qué fue de la Piedra Feliz ubicada a un costado del hoy desmantelado balneario Las Torpederas?

Situada en el sector que lleva el nombre de Plaza Juan Sebastián Elcano -donde se desperdicia una ensenada con piscina natural que podría ser otra atracción del borde costero-, adquirió en el pasado siniestra fama por los frecuentes suicidios que se perpetraban desde su rocosa cresta.

Precisamente a raíz de la ola de tales muertes, en la década del 80, la municipalidad porteña dispuso dinamitar su parte superior, desde donde se lanzaban a las furiosas olas quienes decidían poner fin a sus días.

Con el correr del tiempo y probablemente hasta hoy, la Piedra Feliz -que en realidad era de los infelices- se convirtió en una leyenda emblemática porteña, como el despeñadero preferido por los suicidas, especialmente del sexo femenino.

Oreste Plath, en uno de sus celebrados libros, afirmó que "muchos valpinos aseguran haber visto entre las algas que rodean la Piedra las cabezas de quienes se suicidaron". Pero se supo más adelante que Plath, quien pecaba de ingenuo, fue engañado por un desconocido.

En su época de mayor renombre la Piedra tenía peldaños pétreos hasta su cúspide, hasta el fatídico zócalo que llevaba a la cornisa misma del enhiesto torreón metido en el mar.

En obras literarias sobre mitos y leyendas de Valparaíso se expresa que un alcalde porteño ordenó dinamitarla, cercenando su cabeza. El decreto alcaldicio restó belleza y patetismo al trágico peñón, aunque no atractivo a eventuales suicidas.

En la actualidad, la Piedra Feliz se halla en total abandono, así como el camino que la conecta con Las Torpederas, que está en pésimo estado.

Ya carece de su tenebrosa fama y los suicidas prácticamente han desaparecido.

Pero el mito quedó en otra leyenda emblemática de este querido Valparaíso.

 
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