| Usted está en : Portada : Reportajes | Miércoles 30 de marzo de 2005 |
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Mantener una rutina diaria, un ambiente agradable en su cama y recordarles que no están solos, son algunas claves para superar el conflicto. MARCIA FRANQUE |
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Todos quienes somos padres sabemos que para los niños, la hora de ir a la cama, es quizás, el momento más complicado del día. Y, aunque nos parezca extraño, no basta con que hayan corrido 12 horas seguidas, los niños siempre quieren que "la fiesta" continúe. Sin embargo, hay quienes que, a pesar de su negativa a acostarse, encuentran el sueño en cualquier parte. La psicóloga Angelina Bacigalupo explica que es normal que dentro de las etapas de crecimiento de los niños, éstos se nieguen a ir a dormir, ya sea por los miedos, por las ganas de seguir jugando o, simplemente, porque no quieren estar solos. Por ello, advierte que es clave saber manejar la situación y no dejarse manipular por los llantos o las pataletas. "Es importante acompañarlos en estos momentos y promover en ellos la confianza necesaria para que sepan que están en un lugar seguro y protegido. Una forma de lograr esta confianza es dejar una luz encendida o la puerta entreabierta, pero nunca permitirles que se queden en la cama de los papás", sostiene la profesional.
CUESTIóN DE SALUD
Por otra parte, hay que recordar que el sueño es muy importante para la salud de los niños, bien decían nuestras abuelitas que "el sueño es alimento". Por lo tanto, en beneficio de su salud, debemos inculcarles buenos hábitos de descanso. Pero, ¡cómo hacer que un niño desde pequeño vaya adquiriendo buenos hábitos de descanso? La psicóloga sugiere respetar su hora de dormir, crear un ambiente agradable en su cuna o cama (por ejemplo, hacerlos acompañar por su juguete favorito), y hacer una rutina para definir la hora de dormir. Es decir, cada noche, acostumbrar al niño a despedirse de sus papás, ir al baño, lavarse los dientes y dar gracias a Dios por ese día. Lo que nunca se debe hacer es retarlos y castigarlos mandándolos a cama, porque empiezan a rechazar el irse a acostar. Tampoco se les debe amenazar con que "si no te duermes viene el cuco". Los niños creen ciegamente en sus padres, por lo que no se les debe engañar con estas ideas ni infundirles miedos que los hagan inseguros y que les impidan ir a la cama con gusto. Ahora bien, si el niño es muy inquieto, entonces es recomendable leerle un cuento o hablar con él, le servirá para relajarlo y quitarle la ansiedad. El mensaje final que se les debe inculcar es: "No hay necesidad de llorar, porque no estás solo, siempre que me necesites voy a venir, pero es el final de día y es hora de dormir". |
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