Usted está en : Portada : Editorial Martes 3 de mayo de 2005

Fórmula costo-beneficio

Los ciudadanos esperan demostraciones de carácter en la conducción administrativa de la ciudad. Una de esas demostraciones se evidencia en la decisión de la alcaldía viñamarina respecto del complejo problema de los travestis.

Como suele suceder con el problema del comercio ambulante, pocas veces se conoce de decisiones adoptadas en una sola dirección y que definan terminar de la mejor manera con esa clase de actividad. Lo usual es que las decisiones sean del tipo cambiarlo todo para que nada cambie.

No ha sucedido de esa forma con el punto de vista afirmado por la alcaldesa de Viña del Mar y Carabineros respecto del complejo problema de los travestis; esas autoridades han resuelto poner fin a la presencia de esos personajes en esquinas clave de la Ciudad Jardín, erradicándolos de esos sectores.

Esta misma situación se ha vivido en otras ciudades y ha sido la falta de carácter de la autoridad municipal lo que ha posibilitado que sectores céntricos (céntricos en el sentido que están ubicados en el mismísimo corazón urbano) de esas localidades se hayan transformado con el paso del tiempo en verdaderos barrios rojos, con un progresivo incremento de la delincuencia y, particularmente, en zonas de alta circulación del narcotráfico.

Lo que se sabe de esas ciudades poco despiertas es que se les hace casi imposible, ahora, terminar con un problema que ganó en envergadura y que parece haber superado las intenciones correctivas del municipio y aun de Carabineros. Antofagasta es un caso de este tipo.

Por eso, con todo lo ingrato que puede resultar aplicar medidas drásticas en Viña del Mar, merece una evaluación positiva la decisión del municipio viñamarino que, por añadidura, lo que hace es escuchar la voz de los ciudadanos que desde hace tiempo vienen reclamando correcciones adecuadas y pertinentes.

Pocas son las argumentaciones morales que se esgrimen de parte de esos ciudadanos cuando protestan; el mayor peso argumental radica en consideraciones de seguridad individual y colectiva, entendiéndose que aquellos son focos de delincuencia y de desorden permanente; en consecuencia, puede entenderse que no se ha tratado de impulsar campañas o cruzadas moralistas sino de iniciativas que buscan devolver tranquilidad a sectores que eran usualmente tranquilos.

Se debe apoyar la línea de acción emprendida por la alcaldía viñamarina y Carabineros respecto del tema travestis, tanto como se debe valorar la expresión de carácter que se lee en la aplicación de esas medidas. Y no es menor el hecho que siempre se espere que la conducción administrativa de la ciudad esté dotada de carácter, sobre todo cuando se trata de corregir contingencias que perturban, como en este caso, la seguridad ciudadana.

La aplicación de la fórmula costo-beneficio, especialmente cuando al medio está el resguardo del bien común, es un método al que se debe recurrir tantas veces como sea necesario; al hacerlo de esa manera en esta situación particular, ganan los ciudadanos afectados y, también, la propia ciudad que se evita que un problema focalizado se extienda a grados inmanejables.

Lo importante -que no dudamos ocurrirá- es que la autoridad mantenga con firmeza su decisión, a la vez que Carabineros siga en su tarea de vigilancia y control para que la medida no sea vulnerada. Tenemos seguridad de que se está frente a plan de acción que agradecerán los vecinos, y ése es un aspecto que siempre debe tomarse en cuenta.

 
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