Usted está en : Portada : Paticanes de la V región Viernes 14 de octubre de 2005

El destino lo puso en Bélgica
 

Desde el cerro Ramaditas, hasta las cosmopolitas calles de Amberes.

carlos valencia

JUNTOS.- Cristián Ojeda y su pareja Leslie Ramírez, partieron a Bélgica en busca de nuevas oportunidades.

 

El turismo

"Cuando un belga me pregunta de dónde vengo y le digo que soy chileno, siempre ríen, como queriendo decir "debe ser muy bonito ese país". Lo digo así, porque acá me di cuenta que Chile no hace mucha propaganda en lo que respecta al turismo; cuando vas a una agencia, ves ofertas de Brasil, Bolivia y Argentina, menos Chile. Me da mucha lata, porque Chile tiene tantas partes interesantes que visitar y no la explota al cien por ciento. Y lo otro, es que acá en Europa uno se da cuenta cuándo un país es verdaderamente turístico, donde toda la gente habla inglés", explica el joven Cristián Ojeda.

 

 

Nombre: Cristian Ojeda.

Procedencia: Cerro Ramaditas, Valparaíso.

Oficio: Técnico en Computación.

Estado civil: soltero

Domicilio: Antwerpen, Bélgica

Sitio web:

http://spaces.msn.com/members/cristianojeda/

 

"¡Vamos a ver qué me tiene preparado el destino ahora!", dice Cristián Ojeda desde la lejana Antwerpen (Amberes), Bélgica. Su historia parece de cuento. Tiene amor, paisajes extraños, una lucha por la superación personal y un poco de tierra del Viejo Continente.

Pero todo comenzó cerquita, en el cerro Ramaditas, de Valparaíso. "Ahí tuve una infancia como todo niño porteño. Jugaba pichangas en el famoso Estadio O'Higgins, jugaba a las bolitas en la calle Federico Costa -cuando todavía era de tierra- y por supuesto, también encumbraba volantines", relata Ojeda.

Egresó del colegio Salesianos en 1999 y enseguida entró a estudiar una carrera técnica en la sede "José Miguel Carrera" de la Universidad Santa María. Ese mismo año conoció a Leslie Ramírez, porteña como él, de pelo largo, ojos llenos de picardía, una carcajada contagiosa y con la nacionalidad belga ya estampada en su carné de identidad.

 

sin trabajo

 

Sin embargo, a medida que avanzaba en su carrera, Cristián y Leslie veían cómo se iban cerrando las puertas del mundo laboral. Ella, con conocimientos de Turismo e idiomas, no podía encontrar trabajo. Él, con todas las ganas de un recién egresado, no podía acceder, siquiera, a una práctica profesional.

"Me fui dando cuenta que en un futuro no muy lejano tendría que hacer mi mochila y largarme a Europa. Llegué a Amberes, Bélgica, exactamente el 10 de junio de 2004 y puedo decir que ya estoy bastante acostumbrado a todo", explica el joven porteño.

"Lo primero que me llamó la atención fueron las calles llenas de gente con diferentes nacionalidades y religiones. Para mí fue chocante, porque en Valparaíso, cuando caminas por toda la calle Pedro Montt, los más extranjero que puedes ver es un santiaguino o un boliviano en busca de una oportunidad de trabajo".

En Bélgica, todos los días se topa con mujeres musulmanas de paño en la cabeza, comerciantes judíos en bicicleta, grupos de marroquíes en las plazas, a un chino comprando arroz en la "calle de los chinos" y a un indio vendiendo en su "Night Schop".

Pero hay otros cambios importantes. El joven chileno cuenta que en Bélgica sólo se viaja en bus mediante un sistema de abonos -"adiós a los asaltos violentos"-, cada paradero tiene información sobre las líneas y horarios y los ciudadanos pueden elegir otras fórmulas, como el metro urbano.

El clima es menos gélido de lo que Cristian esperaba y muy parecido al de la Décima Región.

"En el invierno, así como neva o llueve, perfectamente puede estar soleado. Lo raro es que cuando hay como cinco días con sol siempre viene una fuerte lluvia, con truenos y relámpagos, Eso me llamó la atención", cuenta el joven porteño.

Acostumbrado al clima, pero un poco menos al paisaje, dice que extraña los cerros porteños. En Bélgica hay lagos, ríos, mucha vegetación y grandes extensiones de praderas, pero sólo al sur del país es posible encontrar cerros.

 

estudiando holandés

 

Entre las costumbres que más elogia Ojeda se encuentran los días "auto vrij", donde se prohibe el ingreso de vehículos al centro de las ciudades. "Es muy entretenido, porque hacen ferias y cosas por el estilo", dice el joven de Ramaditas.

¿Y qué le depara el futuro? Cristián Ojeda todavía no lo sabe con certeza. "Por ahora sigo cursos de holandés, voy a dos escuelas, una por la mañana y otra por la tarde. Tengo casi claro los trámites de mi título de diseñador mecánico. Llevo un año acá y puedo decir que ya me defiendo bastante con el idioma... es cosa de querer aprenderlo", explica desde Bélgica.

Él no se olvida de Valparaíso y sus familiares de Ramaditas. Por eso intenta venir para Fiestas Patrias, conversa a través de "skipe" y mensajería instantánea.

 

 
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