| Usted está en : Portada : Paticanes de la V región | Domingo 12 de marzo de 2006 |
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Mi nombre es Marcela Ahumada. Nací en Valparaíso, crecí en Quilpue y vivo hace tres años en Torino (Turín) , Italia, con mi esposo Carlos y mi hija Javiera de tres años, con la que viajamos cuando tenia recién 2 meses de edad. Estamos acá por razones de estudio, al comienzo gracias a un convenio entre la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad Católica de Valparaíso y el Politécnico de Torino con el cual mi esposo y yo cursamos los dos últimos semestres de la carrera y realizamos la tesis acá. La preparación recibida en nuestra escuela nos dio una excelente base para enfrentar las exigencias del Politécnico y titularnos.
CAFÉ CONVERSADO Aquí los chilenos somos pocos respecto de la gran cantidad de inmigrantes de Sudamérica , Africa y este de Europa. Por acá conocen a Salas que jugaba en la Juventus y a Isabel Allende que es súper leída, pero ocurre que la gente anciana muchas veces ni sabe dónde está Chile. Lo mejor sin duda es la comida y no sólo la pasta y la pizza sino todo, partiendo por la gran variedad de quesos y cecinas, hasta llegar a los postres, tortas y helados artesanales que se comen tanto en verano, cuando el calor (húmedo) es tremendo, como en el invierno, cuando no es extraño tener temperaturas bajo cero. La ciudad es muy bella ya sea por su centro histórico o por sus áreas verdes, donde en cada esquina encuentras un café, porque es infaltable para los italianos tomarse una pausa y así encontrarse con vecinos, compañeros de trabajo etc. Tambien hemos tenido la oportunidad de visitar conocidas ciudades como Milán, Venecia, Florencia y Roma, lugares llenos de turistas todo el año por lo que son mantenidos y crecen en torno a esta actividad. TRES BUENOS AÑOS En estos tres años no hemos estado tan solos porque desde nuestra llegada fuimos acogidos por estudiantes chilenos que aprovechamos de saludar y hemos sido parada obligada para los familiares y amigos que vienen a turistear por estos lados. Adoptar las costumbres es inevitable para adaptarse en una sociedad, y aunque dentro de nuestra casa es como si viviésemos en Chile -hablando en español, tomando vino chileno y comiendo cazuela cuando viene mi suegra para Navidad-, disfrutamos de este tiempo acá porque sabemos que en un año mas estaremos muy probablemente preparando las maletas para volver.
La mayor preocupación fue que comenzara a hablar mucho más tarde que el resto de los niños que encontrábamos por la calle, pues el hecho de escuchar dos lenguas le provocaba una gran confusión, pero desde que comenzó a ir al jardín empezó a hablar en italiano y ahora no la para nadie. Cada día nos sorprende con la forma de hablar y el acento característico de la región donde vivimos. Para escucharla en español tendremos que esperar un poquito....
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