Usted está en : Portada : Vía Libre Domingo 26 de marzo de 2006

Un paseo por las costas de Concón
 

En este libro se reúnen algunos escritores contemporáneos a cantarle a la comuna.

 

Óscar Sumonte es alcalde de Concón y -que yo sepa- sólo Pichilemu ha tenido también uno escritor. En todo caso ¿qué será? La mar quizás inspira al edil, o tal vez, a los votantes a preferir escritores para conducir sus comunas. Atentos entonces escritores de la Patria: si quieren alcaldías váyanse a comunas costeras. Si Horcón se independiza a por ello Cristian Vila-Riquelme. En su momento, demás que Carlos León hubiera sido alcalde de la siempre Comunidad Separatista de Playa Ancha. Por acá Juan Cameron ¿le echará el ojo al sillón porteño?... Tiene medio camino hecho, es abogado. Si Marcelo Mellado hubiera visto y escrito menos afiladamente a San Antonio sería comuna toda suya y no ajena como ¡Ay! Ahora es.

Nadie es profeta en su tierra, pero alguien, si es escritor, puede ser alcalde de sus aguas.

Quizás este puñado de escritores agrupados en "Poesía de(s)borde" alguna vez, o ahora mismo, aspiren entre verso y verso a la conducción de Concón. Una comuna bien literaria en todo caso, porque allí Esther Hunneus, la futura Marcela Paz, parió a Papelucho cierta noche en una agenda Nestlé. De por allá fue, además, Benjamín Vicuña Mackenna. Más exactamente en Colmo tuvo su fundito.

Por lo tanto Concón y la literatura no son pareja casual. A pesar del mote edilicio: capital gastronómica.

No me extraña tal opción tomada, olvidando vocaciones y tradiciones escriturales. Quizás se creyó -o se quiso creer- que entre una empanada de queso con camarones y un poema de Bertoni, los visitantes no tendrían dónde perderse.

Por lo tanto: mejor el caldillo que el estribillo.

Yo, en todo caso, sugiero jugársela por leer "Poesía de(s)borde" mientras se ataca una reineta bien fritita, ensalada a la chilena, pebre y un buen tinto, en el mismísimo Concón. Aunque la combinación de estos poetas y la digestión puede no resultar como es el caso de Neruda o de Rokha. Es que eran otros tiempos, no le pidamos epopeyas a poetas que vienen de vuelta desde hace rato de la pose vate.

Todos los seleccionados nacieron después de cuando ya había sido publicado lo mejor de ambos poetas y cuando comienza a imperar el bajo perfil de los Teillier, los Lihn y luego los Millán, los Hahn.

Pero los recomendados de hoy, grandes a su manera, a la del siglo que les tocó, la costa que les llegó y cómo es ahora, no podían seguir siendo mamotretos marinos sino sólo y, bastante hay con eso, hablar de la arena y las olas. Entre jureles tipo salmón y conchalepas: escasos, comunes, vedados o fileteados. Untados en mayonesa, alechugados, amarrados como cochachuyos. Más enredados que luche. Botados de la ola.

Pero son nuestros poetas, honestos, verdaderos, algunos parando la olla y las orejas, como nosotros o el vecino, iguales pero distintos, que no es lo mismo. Ya tendrán su tiempo como Mesías, justamente por mar, para desembarcar otra vez los cetáceos poetas, pero mientras tanto éstos, para estos tiempos, de estos tiempos, codo a codo. No desde arriba invitando a nacer, sino al lado ayudando a la faena, para después invitar o invitándose a comerse un pescado frito con ensalada, vino y ají.

Transeúntes de a pie, juntando las monedas muchos, otros de mejor pasar pero igual poetas vecinos, prójimos poetas en un libro que versea perlas como estas: "En las dunas de Concón/ Reposaba en silencio el batallón balmacedista/ Y otro brazo avanzaba por la orilla del mar..." de Patricio Manns. Uno de los tantos autores que podemos encontrar en "Poesía (des)borde", un texto publicado durante el verano de 2006 por Ediciones Casa Abierta.

 

 
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