Usted está en : Portada : Reportajes Domingo 26 de marzo de 2006

El tiempo no es oro

Fue en sus tiempos de profesor de Antropología Médica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile que Rolando Toro logró conceptualizar la biodanza (danza de la vida), sistema que él mismo creó a partir de una alucinante experiencia con un grupo de enfermos mentales que lograron a través de la música y la danza recuperar el contacto con la realidad y, de paso, coquetear un rato con la felicidad.

Categórico en que la biodanza en nada se aproxima a la creciente oleada de terapias alternativas, la praxis científica fue el punto de partida de este sicólogo y antropólogo, poeta y pintor, nominado al Nobel de la Paz en el año 2002.

Su objetivo era investigar la relación del enfermo mental con el mundo que lo rodea. "Yo veía a los pacientes deprimidos, tendidos en el patio. Les habían quitado la posibilidad de relacionarse, de tener amor, amistad, autonomía, creatividad. Decidí hacer una fiesta con música para alegrarlos. No había un objetivo terapéutico. La idea era tranquilizar el ánimo y la agitación del hospital".

Descubrió que cierta música y ejercicios aumentan los estados regresivos que hacen mal a los sicóticos ya "regredidos". Intrigado con los resultados, en la siguiente sesión utilizó música euforizante, activa, jazz, samba, tropical. "Fue espectacular el cambio porque aumentó el juicio realidad. Ya no eran Napoleón ni Cristo ni los elegidos, sino enfermos que estaban en un hospital. Hubo un descenso a lo real y desaparecieron muchas alucinaciones y delirios. Además, se dieron escenas de atracción amorosa (había hombres y mujeres), entonces pasé a la línea de la sensualidad y empezaron a sentir nuevamente el placer de vivir".

A partir de ahí construyó un modelo teórico. Luego se incorporaron las enfermeras, los estudiantes de medicina y se empezó a extender la enseñanza de la biodanza.

 

-Eso fue hace muchos años. ¿Por qué no se divulgó esta experiencia en Chile como ha ocurrido en Europa donde tiene tanto éxito?

"Me empezaron a invitar a congresos en Argentina, me quedé cuatro años; a Brasil, estuve once. Después terapeutas italianos me llevaron a Europa. A fin de cuentas estuve 30 años fuera y llegué apenas hace seis. Cuando volví todavía algunos se acordaban de la biodanza, que para muchos fue prohibitiva, porque proponer la felicidad, la alegría de vivir en un mundo depresivo era una transgresión absurda. Por eso recién se están creando las escuelas y con muy buena acogida. Creo que en cinco a diez años este país va a estar saturado de estos centros".

 

-¿Cuál es la forma más sencilla de explicar la biodanza?

"Es un sistema de integración afectiva, renovación orgánica y rescate de las funciones originarias de la vida inducido por la música, la danza y actividades en grupo. Parece borroso, pero es muy preciso. En términos más populares es la poética del encuentro humano. Es una nueva forma de aprender a vincularse, no sólo gentilmente sino que profundamente, con los hijos, el marido, la esposa, con los compañeros de trabajo, de estudio, porque ya no se quedan en un diálogo pueril sino que entran en una intimidad más significativa".

-¿Cómo se asocia con la danza?

"Éste es un sistema riguroso, no se trata de poner música y bailar; es altamente dirigido pero al mismo tiempo altamente libre aunque parezca una paradoja porque lo que queremos es obtener vivencias precisas que modifiquen los contenidos del inconsciente".

 

TRASCENDER EL EGO

 

-¿A eso se refiere cuando plantea la expansión de la conciencia?

"Es trascender el ego, es decir el sentir que uno es el centro del universo. Si uno lo logra puede quedarse mirando la danza de las plantas con la brisa y si te enfermas no recurres a recursos mágicos sino a los médicos buenos porque la biodanza se da en un plano total de normalidad, lo que pasa es que ya no tenemos tiempo para mirar el mundo ni para amar. El marido quiere llevar a la esposa a hacer el amor a la hora de la siesta, y ella le dice '¡…estás loco…!, mira toda la loza que hay que lavar, cómo vamos a estar perdiendo el tiempo'. Se cree que el tiempo es oro, el tiempo no es oro, el tiempo del amor es el único que es eterno; el de la misericordia, del cariño, de la amistad y del respeto por la naturaleza. Imagínate que una vez iba con un amigo ejecutivo por el campo y vemos un bosque tremendo y me dice: 'sabes, Rolando, aquí hay diez mil pinos, eso significa más o menos cien mil dólares'. Yo iba respirando ese aire puro y casi me caigo muerto".

 

-¿Entonces no es una técnica alternativa como tantas que hay ahora?

"No, por favor. Es una continuidad de las ciencias humanas tradicionales, la sicología, la fisiología, de la educación. No es un modelo inventado por una persona que lo pone como una disciplina. No inventé la biodanza, sería como decir que Einstein inventó la física. Lo que hice es un estudio del ser humano durante 40 años, que no está completo en absoluto, pero es lo más aproximado dentro de la investigación al estilo de vida de las personas y de su sufrimiento. También es el resultado del sufrimiento personal frente a la destrucción del Amazonas, el hambre, la explotación mundial. Queremos intervenir, lo que parece una quimera un delirio, pero lo que podamos hacer hay que hacerlo. Hay 200 escuelas en este momento, miles de alumnos sembrados en todo el mundo, pero aún es poco porque ¿qué se hace contra millones de enajenados?".

 

-¿Qué pasa con los sordos que no escuchan la música?

"Pero pueden mirar, abrazar, cantar incluso. Ellos reciben la música a través de vibraciones. Es increíble, pero en poco tiempo están danzando como si escucharan la música. La biodanza es para todos. El sistema se divide en cinco conjuntos que tienen que ver con vivencias -vitalidad, sensualidad, creatividad, afectividad y trascedencia-. Para cada uno de estos cinco conjuntos hay danzas, músicas y consignas que estimulan esas funciones en el inconsciente. Trabajamos con los universales del alma humana, por eso la música es elegida con mucho cuidado. A veces descubrir una música para un ejercicio demora días y tenemos 400 ejercicios. Es un sistema muy estructurado. Para las personas que quieren desarrollo personal a través de la biodanza, los cursos son semanales".

 

-¿Con el curso se aprende a vivir a través de la biodanza?

"Sí, pero no para hacer clases porque para eso hay que estudiar fisiología, sicología, etología, ramos académicos, no son materias mágicas ni alternativas. Es el mismo pensamiento de las universidades, los métodos de investigación, de estadística, de reducción terminológica. Lo mismo que hacen las ciencias humanas normales. Por eso soy enfático en decir que yo no inventé la biodanza, ya existía. Solamente me fijé en lo que le hacía bien a la gente, la hacía feliz".

 

 
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