Usted está en : Portada : Deportes Domingo 17 de septiembre de 2006

La historia olvidada
 

Un español enamorado de Valparaíso fundó la sociedad anónima caturra en el año 1949 para comprar la antigua sede de calle Lira.

 

el origen.-La sede caturra de Lira 575 fue el primer bien comprado por la Inmobiliaria Santiago Wanderers.

 

Arsenio Fernández Peláez llegó el año 1924 a Chile desde Tineo, el pueblo asturiano donde nació. Su destino inicial fue Pozo Almonte, luego vivió un tiempo en Iquique y posteriormente ancló en Valparaíso.

Como miles de inmigrantes, este español se enamoró del Puerto y por añadidura de Santiago Wanderers. Por eso aceptó la invitación de su amigo Juan Iligaray para hacerse socio del Decano y después no puso reparos al llamado de Guillermo Cárcamo, quien le ofreció integrarse a la directiva del club, que por esos años vivía en medio del más romántico y desordenado amateurismo.

El final de la década del 40 encontraba a la institución con eternos problemas económicos que significaban una constante trashumancia de sede en sede. Y 1948 fue especialmente duro. Tanto, que los verdes fueron desalojados del edificio de la calle Pedro Montt en que tenían su cuartel general por no pago del arriendo. Ése era el panorama que se vivía cuando Fernández tuvo que asumir la presidencia caturra debido a la enfermedad de Guillermo Cárcamo.

1949 se venía bravo pese a que el nuevo presidente había logrado el año anterior un acuerdo con los acreedores para repactar las deudas que los ahogaban. Incluso se organizó una minigira a Chillán y Concepción con la idea de juntar fondos, pero las recaudaciones sólo alcanzaron para pagar los gastos del viaje.

No obstante lo oscuro del panorama, la temporada no fue mala para Santiago Wanderers. El equipo dirigido por el mítico José "Gallego" Pérez logró el subcampeonato nacional, escoltando a Universidad Católica gracias en gran medida a la delantera conformada por Francisco "Paco" Molina, Enrique Valdebenítez, Fernando "Negro" Campos, José "Peta" Fernández y Guillermo "Yemo" Díaz.

Ese año el Decano consiguió también su mayor goleada de la historia ante Everton. El 2 de octubre, en Playa Ancha, los verdes humillaron a su archirrival por 7-0.

Casi tres meses después de esa inolvidable victoria, el 27 de diciembre, Arsenio Fernández presidía la reunión en que se constituía la Inmobiliaria Santiago Wanderers.

LOS PRECURSORES

El primer directorio de la naciente sociedad anónima quedó estructurado de la siguiente manera: presidente, Arsenio Fernández; vicepresidente, Domingo Ugarte; directores, Rodrigo Forés, Alfonso Ferrada, Gracio Radovic, Scipión Cortés y Denis Crangle. El gerente era Juan Duclós.

La razón que motivó la creación de la organización fue el empeño del presidente en dotar a los caturros de una sede propia. Como el resto de la mesa no aceptó la compra de una casona en la calle Lira que el timonel ya había reservado, nació la idea de que un ente externo se hiciera cargo de la operación.

El mismo Arsenio Fernández relató de esta forma a El Mercurio de Valparaíso el año 1967 la génesis de la Inmobiliaria: "Alguien llegó con la noticia de la casa de la calle Lira, que costaba un millón doscientos mil pesos; propuse en el directorio comprarla pero la responsabilidad era muy grande y no aceptaron la idea. Entonces se me sublevó la 'sangre torera' y fui a ver a los dueños, que eran los hermanos Centeno, industriales panaderos españoles, les di cien mil pesos de seña y firmamos un contrato de de promesa de venta por el cual Wanderers se comprometía a comprar la propiedad en sesenta días y en caso que no lo hiciera yo perdía los cien mil pesos. Allí propuse la formación de la Inmobiliaria sobre la base de que siendo doce los directores, cada uno colocara acciones por cien mil pesos, y la forma era ésa para evitar que en el futuro otra mala racha pudiera comprometer la propiedad (...) Es una sociedad que no tiene fines de lucro, que no da dividendos ni intereses y que tiene por objeto asegurarle una buena sede a Wanderers mediante un pago pequeño (...) Lo más importante, que por lo demás es la razón de ser de la sociedad, es que Wanderers tenga una sede para siempre".

 

 
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