Usted está en : Portada : Reportajes Domingo 29 de octubre de 2006

Personajes bajo tierra

Por Marcia Franque

Ricos, pobres, altos, generosos, indolentes, prolíferos, trabajólicos, ateos, poderosos, pacientes y soñadores. Todos, absolutamente todos, tarde o temprano, vamos a llegar al mismo lugar sin que nada ni nadie pueda evitarlo: el cementerio.

Algunos hablan de ese momento con naturalidad, incluso compran por anticipado sus sepulturas, en cambio otros evitan referirse al tema. Y es que cuando pronunciamos la palabra cementerio siempre sentimos que hay un dolor asociado, una realidad futura que nos negamos a enfrentar. Sin embargo, en Valparaíso este concepto es mucho más amplio. Hablar de cementerio aquí es hablar de nuestro patrimonio, de nuestra cultura, de nuestra historia.

Al menos así lo plantea férreamente la arquitecta restauradora de la oficina de Gestión Patrimonial de la municipalidad de Valparaíso, Sandra Aliaga, quien precisa que en estos lugares hay un gran legado que debemos reconocer y preservar.

"El valor de los cementerios es su trascendencia cultural, porque cuando uno ingresa a ellos, se puede leer desde los inicios de una ciudad hasta el término de la misma. Es más, a través de los cuerpos que están allí, podemos obtener valiosa información sobre el pasado de una urbe, sobre su gente, sobre sus enfermedades, sobre las expectativas de vida que tenían, sobre sus ritos…todo, absolutamente todo está allí", afirma la profesional.

Con el mismo énfasis agrega que en los cementerios hay un valor arquitectónico, histórico, un patrimonio intangible que desafortunadamente aún no se logra instalar en la conciencia de las personas.

Por ello, conocer algunos de los personajes famosos que descansan en los cuatro primeros cementerios que tuvo Valparaíso será recoger, en parte, la historia siempre atrayente de este pintoresco puerto ubicado al sur del mundo.

 

CEMENTERIO N º1

 

Los primeros intentos por construir un panteón en Valparaíso se produjeron en 1821, pero recién en julio 1825 el cementerio general, actual N°1, inició sus actividades. En aquellos tiempos la religión oficial del Estado era la católica, por lo tanto, el cementerio general estaba destinado a los difuntos de este credo.

Federico Canaves, quien administra los cementerios 1 y 2, ubicados en el cerro Panteón, comentó que ambos son bastante visitados por los turistas y que la paz del lugar se respira en el ambiente.

"Tanto el cementerio 1 como el 2 tienen un estilo muy particular, no sólo por su construcción, sino también por las personas que están enterradas en ambos", sostuvo el administrador.

Entre las miles de personas que descansan en este cementerio destacan: el contralmirante Enrique Simpson B. nacido en 1835 y fallecido en 1901, de destacada participación en el asalto y toma de Pisagua; el vicealmirante Juan Manuel Simpson Searle, nacido en 1851 y fallecido en 1928, quien tuvo una activa participación en la batalla naval de Angamos; en el asalto y toma de Pisagua, la toma de Arica y las batallas de Chorrillos y Miraflores ; el almirante Juan Williams Rebolledo, comandante en jefe de la Escuadra durante la Guerra del Pacífico, fallecido en junio de 1910; el teniente coronel Ramón Dardignac, héroe de 1879, fallecido el 4 de febrero de 1881. También allí se encuentra la tumba de la familia del empresario y ministro de Hacienda Gustavo Ross Santa María, fallecido el 5 de abril de 1961; y del almirante Francisco Nef, director general de la Armada, sepultado el 19 de junio de 1931.

El filántropo Santiago Severín Espina, quien donó la biblioteca que lleva su nombre, vivía en Independencia esquina de Freire. Estaba casado con Adriana Vial, con quien tuvo dos hijas: Adriana y Alicia. Falleció el 17 de marzo de 1920. Carlos Puelma Besa, que introdujo el automóvil en Valparaíso en 1903, fue sepultado el 8 de enero de 1920. Los funerales del educador alemán Carlos Rudolph, fallecido en Limache, se efectuaron en el Cementerio N ° 1 el 2 de diciembre de 1924. Había llegado a Chile en 1877 y servido como rector del Liceo N ° 1 de Hombres entre los años 1891 y 1918. Sucedió a Eduardo de la Barra.

El 3 de noviembre de 1897 llegaron a la estación Bellavista los restos de Agustín Edwards Ross, quien falleció en Santiago a los 45 años. También se encuentra en este cementerio Jorge Lyon, gestor de la primera red de agua potable para Valparaíso. Tomás Ramos, importante comerciante y empresario azucarero (1891); Rubén Castro, primer rector de la Universidad Católica de Valparaíso (1934); Jorge Montt, Presidente de Chile entre 1891 y 1896, y alcalde de Valparaíso entre 1915 y 1918; Francisco Alvares (1873) y José Francisco Vergara (1889), quienes fueron los autores de la consolidación de Viña del Mar.

En este cementerio se encuentra además el recordado dibujante y Premio Nacional de Periodismo, Renzo Pecchenino (Lukas) y la hija de Bernardo O'Higgins, Petronila Riquelme.

En este camposanto hay cerca de mil 600 tumbas. La primera sepultación correspondió a Juan Antonio Carrera y se realizó el 22 de julio de 1832.

 

CEMENTERIO Nº 2

 

Federico Canaves comentó que aquí por lo menos hay sepultadas 3 mil almas en un espacio aproximado de dos hectáreas y se realizan una o dos sepultaciones semanales.

"Lo que ocurre es que aquí llegan los descendientes de quienes compraron en su tiempo sepulturas, y eso incluye hasta la cuarta generación con los cónyuges", precisó el administrador.

Aquí también se encuentra la tumba del doctor Enrique Deformes Villegas, que falleció el jueves 13 de mayo de 1920. Además, están los mausoleos de la mayoría de las compañías de Bomberos de Valparaíso. Igualmente, aquí reposan los restos del almirante Manuel Señoret Astaburuaga, oficial que participó en la Guerra del Pacífico y en el combate de Torpederas de 1880. Fue enterrado en 1900.

Sin embargo, quizás lo más relevante desde el punto de vista histórico, es el mausoleo de la madre y hermanos del héroe del combate Naval de Iquique, Arturo Prat, que fue reconstruido después del terremoto de 1906. Igual cosa ocurre con la familia del comandante de la "Covadonga", Carlos Condell.

Hay tumbas que son periódicamente visitadas, como la del almirante Luis Gómez Carreño, quien fue jefe de plaza tras el terremoto de 1906. Lo mismo ocurre con Marcos y Vicente Magasich, muertos en la masacre de la Caja de Seguro Obrero en Santiago, en 1938.

CEMENTERIO Nº 3

Este cementerio es el más grande de la V Región y cuenta con 16 hectáreas de las cuales sólo el 60% se encuentra utilizado.

El administrador, Juan Carlos Salgado, precisó que se ha estimado una vida útil de más de 50 años. Eso sí, es prácticamente imposible saber cuántas tumbas hay en este lugar, y nadie se aventura ni siquiera hacer un cálculo estimativo.

Pero más allá de su capacidad, el Cementerio Nº3 oculta en sus tierras un par de leyendas que incluso han traspasado nuestras fronteras.

Aquí está levantada la animita de Emile Dubois, el controvertido asesino francés, considerado ya un personaje de culto. Se han escrito sobre él libros y canciones.

El 26 de marzo de 2007 se cumplirán cien años de su fusilamiento por cuatro crímenes y un asalto que nunca confesó, pese a las pruebas que lo inculpaban.

Desde el momento en que fue detenido, durante la defensa judicial que asumió personalmente y hasta segundos antes de que el pelotón le disparara, se las arregló para asegurar su inocencia y convertirse en leyenda.

Según Juan Carlos Salgado, se sabe con certeza dónde estuvo sepultado su cuerpo hasta 1984. Luego de eso, los movimientos de tierra que se hicieron por la construcción del camino costero provocaron la movilización de muchos cuerpos, entre los cuales estaba el de Dubois.

"Esto motivó que los devotos reunieran los fondos para construir una gruta que se ubicó en la parte posterior del cementerio. Sin embargo, no hay claridad de que su cuerpo efectivamente esté allí", dijo el administrador.

Otro personaje que llama la atención de los visitantes en este cementerio es Martín Busca. Cuenta la leyenda que este español hizo un pacto con el diablo, a quien juró entregar su alma si su cuerpo quedaba bajo tierra. Pues bien, en vida el finado hizo construir una tumba que no pisara el suelo, y así es como luce hasta el día de hoy. Sin duda, Busca se las ingenió para ganar la apuesta.

CEMENTERIO DE DISIDENTES

El Cementerio de Disidentes de Valparaíso, ubicado frente al Cementerio Nº1, fue creado como una necesidad de los británicos y europeos residentes para terminar con la odiosidad de los católicos que no aceptaban que éstos fueran sepultados en sus camposantos. Incluso en el siglo XVIII, los cuerpos de estos fallecidos eran lanzados al mar tras breves ceremonias.

En 1825, el municipio vendió a la corona británica 45 varas castellanas de terreno (un poco menos de una hectárea), lo que permitió más tarde fundar un cementerio que los católicos dieron en llamar de "disidentes", en directa alusión a estas diferencias religiosas.

Al recorrer este camposanto privado, se confirma que la arquitectura de mausoleos y sepulturas a ras de suelo no obstruyen de ningún modo la visión general del lugar a los visitantes.

Juan José Caro, administrador del cementerio, comentó lo atractivo que es para él trabajar aquí.

"Aquí está sepultada mucha gente que hizo cosas importantes por Valparaíso.

Hay personas que forman parte de la historia de la ciudad y que estén aquí tiene un gran valor", dijo Caro.

Entre las sepulturas más conocidas está el monumento que recuerda a los marinos fallecidos de la fragata estadounidense "Essex", hundida en 1814 por dos buques ingleses frente a Valparaíso.

En este mismo lugar se encuentra la sepultura de un soldado que se supone fue combatiente de Waterloo, donde los ingleses y prusianos derrotaron a Napoleón.

Su nombre es Henry Osbond Burdon, británico fallecido el 1 de noviembre de

1848 en Valparaíso

La sepultura del doctor David Trumbull también es muy visitada. Él fundó el colegio que lleva su nombre y fue una figura espiritual que impulsó en este puerto las actividades de la Iglesia Presbiteriana.

También está el mausoleo de la Undécima Compañía de bomberos fundada con el siglo, donde yacen voluntarios de todas las épocas, en especial sus mártires.

Lo mismo ocurre con el mausoleo de la familia de Meter Mackay, el fundador del colegio que nació en el cerro Alegre y hoy se encuentra en Reñaca; y con el de la familia Kenrick. Su fundador en Chile, Sir George Cranmer Kenrick , falleció el 3 de julio de 1935. Le acompaña su hijo, Arthur Cranmer Kenrick, quien falleciera en 1993.

Los Hucke tienen también allí su mausoleo, al igual que el almirante Robert A.

Simpson, que murió de bronquitis a los 80 años, el 23 de diciembre de 1877.

Una de las tumbas que más destaca por su sobriedad es la del industrial Federico William Schwager, quien nació en Zerbst el 15 de mayo de 1789 y murió en Valparaíso el 7 de julio de 1861.

 

 
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