Usted está en : Portada : Deportes Lunes 13 de noviembre de 2006

Esas clásicas diferencias
 

mientras los oro y cielo votaron abrumadoramente por ser s.a.d., en valparaíso siguen como corporación.

 

siempre rivales.- El Clásico Porteño también parece jugarse a nivel institucional. Mientras los wanderinos se sienten orgullosos por seguir como corporación, los evertonianos sueñan con tiempos de bonanza ahora que son una sociedad anónima deportiva.

 

Los números lo dicen todo. Mientras en Everton más del 80% de los socios apoyó la transformación de su club en una sociedad anónima deportiva, en Santiago Wanderers el 100% estuvo por seguir como corporación.

¿Una diferencia más para estos clásicos rivales en la cancha? Quizás.

Quienes observan el fenómeno desde la tribunas de la intelectualidad, tratan de esbozar respuestas que apelan sobre todo a la historia para entender los distintos caminos que se emprendieron.

El doctor en lingüística y director del Programa de Bachillerato de la Universidad de Santiago, Leopoldo Sáez, es un estudioso del tema de la identidad y antes de esbozar algún perfil de evertonianos y wanderinos, sorprende con una verdadera cátedra sobre el origen de los clubes.

"El año 1909, en un colegio de Valparaíso que estaba en la calle que hoy se conoce como Guillermo Munich, comenzó a forjarse Everton. Ese colegio era el Mackay, que partió como un establecimiento que acogía a estudiantes de las clases populares y después pasó a educar a los hijos de personas con mayor posición social", explica Sáez.

El relato del académico sigue con la historia de la fundación del club azulamarillo en la casa de los hermanos Foxley, en el cerro Alegre: "A excepción de los González, todo el resto de los fundadores del Everton eran descendientes de ingleses. El equipo empezó a jugar en la Asociación de Valparaíso, sin embargo cuando quizo ingresar a la liga santiaguina no pudo porque ya estaba Wanderers y se permitía reglamentariamente sólo un cuadro por ciudad de provincia. La frase es conocida, París bien vale una misa...Por eso Everton se fue a Viña del Mar".

"Wanderers, por su parte -prosigue Sáez- fue fundado en la subida Carampangue, en la casa de los hermanos Sánchez, que nada tienen que ver con los actuales dirigentes. Si uno revisa los nombres de sus creadores se encuentra mayoritariamente con apellidos españoles. Estaba Avaria, Hidalgo, Mujica, Leal, etc. Eso lleva a darse cuenta de que los orígenes del club son más ligados a los estratos populares".

Según el profesor, muchas de las características del perfil de los seguidores de uno y otro equipo tienen relación con el origen histórico de los clubes.

SóLO UN INSTRUMENTO

Distinto es el énfasis que el periodista y crítico de cine Antonio Martínez le da a las diferencias existentes, para explicar el camino escogido a nivel institucional.

Según el profesional, reconocido hincha oro y cielo, la fórmula que cada asamblea eligió para seguir viviendo su pasión no es lo más importante dentro de la rivalidad que caracteriza a verdes y azulamarillos.

"Creo que tanto las sociedades anónimas deportivas como las corporaciones son sólo un instrumento que se va a poner a prueba cuando vengan los malos tiempos. Para los buenos tiempos, ambas sirven por igual, sin embargo hay que tener una buena espalda para afrontar los momentos amargos. La identidad es un valor que se puede resguardar con o sin S.A. Por ejemplo, el Everton ahora es controlado por empresarios que toda la vida han estado ligados al club. Ahí tienes el caso de Antonio Martínez Seguí, quien debe saber mucho sobre la historia evertoniana porque con su padre al mando se consiguió el último gran logro deportivo el año 1976", señala el columnista de El Mercurio.

MAS O MENOS IDENTIDAD

Un poco más crítico con los viñamarinos es el doctor en sociología Manuel Antonio Baeza, quien asegura ver una mayor "fuerza identitaria en Wanderers que en Everton".

Según el académico de la Universidad de Concepción, los wanderinos vivieron el proceso de transformación como una lucha ante un posible despojo de su club, sentimiento que no se repitió en la Ciudad Jardín. "Me da la impresión de que el porteño tiene un mayor grado de apropiación de su club, y esto no lo digo con tono peyorativo, sino sólo constatando un hecho concreto. Me llama la atención y quizás esto se produzca por el hecho que Valparaíso tiene una mayor cohesión por no haber demasiadas diferencias sociales, como sí ocurre en Viña del Mar, donde hay sectores populares inmensos, pero también sectores acomodados...En definitiva, es más fácil que haya un esquema imaginario más homogéneo en el Puerto, lo cual ayuda a que la gente se apropie más de su club".

Sáez, por su parte, recuerda los problemas que han tenido también Colo Colo y Universidad de Chile para incorporarse a este nuevo modelo futbolístico. "Ambos son equipos con una hinchada popular que no quiere convertirse en sociedad anónima porque se siente desplazada. A lo mejor en Everton hay una cercanía un poco mayor, por su historia, al mundo de las empresas, lo cual hace que no se genere tanta desconfianza", manifiesta el lingüista, junto con recordar que los temores del mundo popular ante la empresa no son gratuitos: "por lo general en estos casos los que tienen menos recursos se quedan fuera".

Martínez parece desmarcarse de este análisis y recuerda que en definitiva, sea cual sea la figura administrativa de los clubes, la rivalidad se debe dar sólo en la cancha: "Los que somos de la Quinta Región sabemos que así como Valparaíso y Viña son complementarios, Wanderers y Everton también lo son. Lo que debe preocupar ahora es recuperar esa calidad perdida de polo futbolístico nacionalque se trasladó a la Octava Región. No hay que pensar en la cosa pequeña, sino en la grandeza, y eso se da con el desarrollo conjunto".

 

 
Arriba  Volver
 
Opciones
Volver a la portada Volver a la portada
Enviar este artículo Enviar este artículo
Imprimir sólo texto Imprimir sólo texto