Usted está en : Portada : Vía Libre Lunes 4 de diciembre de 2006

Un especial recital de poesía
 

Poetas de la zona se dieron cita para leer sus textos y ser traducidos al lenguaje de señas.

 

 

Generalmente las personas sordas no tienen la oportunidad de asistir a ciertas actividades que están diseñadas sólo para los oyentes. De allí que se valore tanto el hecho de que se realicen recitales poéticos con traducción de señas, como el que se hiciera el sábado en la Corporación de Sordos de Valparaíso.

Es la tercera oportunidad que se realiza el evento "Poesía en la cultura sorda", el cual busca promover la integración de la comunidad sorda y oyente; la dignificación de los sordos y su lenguaje. Para ello, invitan a reconocidos poetas locales para que declamen sus poesías, mientras personas pertenecientes a la agrupación realizan la traducción.

Silencio hablado

En la sede de la Corporación (ubicada en calle Santa Elena Viejo 30, Valparaíso), se dieron cita los poetas Pablo Araya, Víctor Rojas, Karen Toro, Alejandro Banda, Ximena Rivera y Chirimoyano. Los tres últimos ya habían participado en la versión anterior de este encuentro y quisieron estar presentes nuevamente en esta iniciativa, y atraer a otros que quisieran compartir con los sordos. Y es que como dijo el presidente de la Corporación, Mario Araya, ellos creen y apuestan por esta idea de acercar la poesía a los no oyentes.

Tras las palabras de agradecimiento de Araya y la entonación del Himno Nacional en lenguaje de señas, comenzó la actividad. El primero en subir al escenario fue uno de los poetas que por primera vez participa en la actividad: Pablo Araya, quien entre sus múltiples poemas leyó "Siete ventanas" y "Oración del poeta a su sombra", siempre en un tono calmado, apto para hacer la traducción inmediata. Luego fue el turno de Karen Toro, quien con una suave voz dio vida a poemas como "Distancias" y "Las sombras nocturnas".

El tercer invitado en subir al escenario fue Víctor Rojas, quien recitó algunas de las obras que pertenecen a sus libros "Metáforas de Chile" y "La gran enciclopedia del mar". Fue con su última declamación que sacó algunas sonrisas de los asistentes, ya que la rapidez con la que habló impidió que el traductor de señas pudiera seguirle el ritmo.

Luego vinieron viejos conocidos de la gente que asiste a la Corporación, quienes no defraudaron a los asistentes que aplaudieron a todos los participantes.

En medio de cada lectura poética, los asistentes pudieron divertirse con el mimo Claudio Ortega -quien pertenece a la Corporación-. Él con una rutina simple y dispuesta a divertir, sacó más de alguna carcajada entre el público, demostrando así que no hay que ser oyente para disfrutar.

 

 
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