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Valparaíso, el mayor de los desastres en 50 años: Bajo el sino de la catástrofe
 
 
 

Hoy la ciudad se ve nuevamente afectada por una tragedia, producto de la sorpresiva explosión en calle Serrano en pleno sector patrimonial que destruyó no sólo edificios, también parte

de la historia y vida de algunos porteños, que intentan recuperarse de aquel triste día que estremeció al país.

Por Carlos Cisternas

El sábado 3 de febrero del 2007, será recordado como uno de los días más tristes para los habitantes de Valparaíso, quienes presenciaron de cerca la destrucción de uno de sus barrios emblemáticos en calle Serrano tras la inusitada explosión que dejó un desolador escenario lleno de cenizas y escombros.

El hecho llena de dolor una vez más a una ciudad azotada por las peores desdichas, en donde la muerte, la impotencia, consternación y mucho desconsuelo han ocupado en distintos momentos la vida de cientos de porteños, en un Valparaíso que, gracias a su fortaleza, sabe cómo reponerse y reinventarse de sus peores caídas.

SINIESTROS

Tragedia en el pasaje Ross

Uno de los incendios que adquirió el nivel de tragedia ocurrió el 3 de mayo de 1914, en el edificio conocido como Pasaje Ross, construido en 1884, de dos pisos, que posterior al terremoto de 1906 fue refaccionado con dos pisos más. En él habitaban 110 personas. La violentísima explosión se originó por la combustión de algunos materiales inflamables, llevando inmediatamente al pánico a sus moradores y causando alarma en la ciudad. Posterior al siniestro, no se pudo dar una nómina exacta de las víctimas; mucho tiempo después se calculó que podrían haber sido veinte.

 

Veintidós muertos

Otro de los grandes incendios fue el de calle Carrera en el que murieron 22 personas. Propiedad de la "Compañía de Seguros La Franco Chilena", esquina Chacabuco tenía su local la empresa Cinematográfica "Italo-chilena". El segundo y tercer piso eran ocupados por casas residenciales. Bomberos intentó extinguir el fuego, mientras carabineros colaboraba con la tarea de salvamento de las personas atrapadas, las que lanzaban gritos despavoridos desde su interior.

 

La gran tragedia del 1 de enero de 1953

Según el historiador porteño Archibaldo Peralta, "aquel trágico amanecer del 1 de enero de 1953 ha sido el peor de los incendios en Valparaíso". Un infierno cegó la vida de 50 personas, de las cuales 36 eran voluntarios de las diversas compañías de bomberos. Hubo además 320 personas heridas. "Ninguno de los bomberos sabía que ahí se guardaban estos explosivos tremendos, afirma el historiador, quien relaciona el hecho con la reciente tragedia de calle Serrano. "Si llamaron a las 6 de la mañana, la explosión no fue a las 6:30. Es decir hubo tiempo de prevenir desalojando a la gente. Bueno, en Chile decimos que después de la batalla, somos todos generales".

Preludio de la explosión el año 53, a las 2.10 de la madrugada, se incendiaron los castillos de madera de la barraca Schultze de Avenida Brasil 2069, todo originado por un fuego artificial. La barraca colindaba hacia Blanco con instalaciones de la Dirección de Caminos (hoy Vialidad). Allí se habían depositado varias toneladas de dinamita, 20 cajones de pólvora, unos 200 fulminantes y tambores de petróleo, parafina y bencina. Al quemarse la pólvora y hacer explosión la dinamita produjo la catástrofe. Eran las 3.04 horas del 1 de enero de 1953, cuando ocurrió la tragedia que hundió en el dolor a centenares de familias de la ciudad. El Presidente de la República, general Carlos Ibáñez del Campo, decretó duelo nacional por tres días y junto con visitar a los heridos, presidió los primeros funerales.

 

¿Atentado homofóbico?

 

Si bien se sabe que los desperfectos eléctricos es la causa más probable de la reducida a cenizas discoteque gay "Divine" ubicada en calle Chacabuco 2683, aún quedan dudas si fue un atentado en el que perecieron 18 asistentes, cuando el fuego consumió las dependencias a eso de las tres y media de la madrugada del 4 de septiembre de 1993, hora en que brotaba el entusiasmo, el baile y la música en el segundo piso del edificio.

Las llamas no sólo arrasaron el local, donde en ese momento compartían 59 personas -otras 14 eran del personal-, sino que además en el tercer piso y la planta baja, funcionaba una distribuidora de madera. La casona se derrumbó piso por piso y las víctimas fatales quedaron, en su mayoría, calcinadas, salvo dos que optaron por una salida desesperada y se arrojaron desde el tercer nivel del inmueble.

Otro de los más recientes incendios de locales en Valparaíso, fue el siniestro en el que el conocido "Roland Bar" y el "Hotel Louisiana", del llamado barrio chino en el puerto, el 2 de agosto 1994.

 

TERREMOTOS

 

Otra de las tragedias que han azotado a la ciudad han sido los terremotos, principales destructores que en tres ocasiones han obligado a reconstruir la ciudad. Una de las mayores catástrofes, para el historiador Archibaldo Peralta quien concuerda plenamente con el cronista Raúl García, ha sido sin duda el terremoto de 1906, en donde perecieron más de tres mil personas. En el estremecimiento de principios de siglo, las pérdidas fueron mucho mayores al del 85 en donde Valparaíso se vino abajo completamente", afirma.

"Si bien el sismo del `85 tuvo mayor intensidad, la calidad de las edificaciones resistió mejor, afirma Peralta.

Pocas catástrofes tan grandes se han registrado en Valparaíso como el terremoto del 16 de agosto de 1906. En los días previos apareció un anuncio del capitán Middleton, jefe del Servicio Meteorológico de la Armada, indicando las posibilidades de un fenómeno sísmico por producirse una conjunción de astros; pero nadie dio mayor importancia al anuncio. A las 7.56 de la noche del fatídico día, se escuchó un ruido sordo como el de un inmenso tren que avanzaba.

A los pocos segundos el ruido se convirtió en un movimiento de tierra que fue adquiriendo violencia y se prolongó por espacio de cuarenta y cinco segundos en sentido vertical y luego en círculos, con una espantosa fuerza que varió durante un periodo de 4 minutos. Muchas casas se derrumbaron, aplastando a sus moradores; pero el mayor número de víctimas de estos primeros remezones se halló entre los que escaparon a las calles estrechas y recibieron la lluvia de cornisas, balcones, adornos y muros de las casas que cayeron obstruyendo las calzadas de lado a lado.

 

Tres mil muertos

 

Los daños que sufrió la ciudad fueron enormes, especialmente en el barrio Almendral, que quedó totalmente destruido. El número de muertos se calcula en más de tres mil, de los cuales alrededor de mil fueron identificados. Al día siguiente de la catástrofe fue designado jefe militar de la plaza el capitán de navío Luis Gómez Carreño, quien gracias a su energía y a las atinadas medidas que adoptó, salvó a la ciudad de otras calamidades evitando los saqueos, incendios, etc. El número de los heridos fue de veinte mil personas. Las pérdidas materiales se calcularon en quinientos millones de la época.

 

Antesala del que vendría

 

Un total de 13 muertos, centenares de heridos y gravísimos daños dejó el terremoto, grado 10 en la escala de Richter, en Valparaíso que sacudió al país el 8 de julio de 1971 a las 23.09 horas afectando principalmente a algunos edificios, entre ellos la caída de la cúpula de la Catedral de Valparaíso sobre el altar, el cine Imperio de donde fueron principalmente las víctimas fatales, la torre del diario "La Unión" (actual obispado) y el Acueducto de Las Vegas, fuente principal de abastecimiento de Valparaíso y Viña del Mar.

 

El más recordado

 

El 3 de marzo de 1985, a las 19 horas con 46 minutos, un terremoto grado 7,7 en la escala de Richter, azotó a Valparaíso y a la zona central. Las cifras oficiales en Chile indicaron que hubo 178 muertos; 2 mil quinientos setenta y cinco heridos; 980 mil quinientos cuarenta y cuatro personas damnificadas; 85 mil trescientas cincuenta y ocho viviendas destruidas; 109 mil novecientos setenta y nueve viviendas con daños menores, 180 establecimientos de salud con daños graves; 174 escuelas destruidas. El recinto portuario también fue seriamente dañado avaluado en 5 mil millones de pesos. En San Antonio el estado del puerto era grave ya que de sus siete sitios de embarques, tres de ellos estaban seriamente averiados. En Valparaíso el panorama no fue más positivo, ya que cuatro sitios resultaron destruidos además de una de las grúas.

 

"No sabía si estaba vivo o muerto"

 

Este gran sismo sorprendió al historiador Archibaldo Peralta en un colegio del cerro Mariposa. "Estaba traduciendo unos libretos en mi máquina de escribir cuando vino el primer remezón. Dejo de escribir, veo qué sigue y bajo a ver a unos escolares. Momento en el que me acerco a la puerta y viene el golpe, miro hacia la habitación en el techo cae justo en mi escritorio, donde hace minutos había estado. No sabía si estaba vivo o muerto. Yo había leído el libro 'Vida después de la muerte'. Tuve la sensación de haberme visto en el lugar de la tragedia".

 

TORMENTAS

 

Los temporales también han causado estragos en las costas de la región. Un caso emblemático es la tempestad del 11 de julio de 1919, que por tres días azotó la zona, consignando los más de 30 buques que se fueron a pique o que quedaron varados en diversos puntos costeros.

Otra de las tormentas que se recuerda es la del 10 de agosto de1965 que dejó 17 muertos a nivel nacional, 20 mil damnificados y varios millones de escudos en pérdidas estructurales. Sólo en Valparaíso hubo más de 100 derrumbes y 400 damnificados. El último desastre de este tipo fue el aluvión de Reñaca en julio de 1984, con dos niños y dos adultos muertos, producto de los temporales que prácticamente sepultaron el sector residencial de Reñaca y el plan de Viña del Mar.

 

ACCIDENTES

 

La catástrofe del Tranque Mena el 11 de agosto de 1888, producto de la imprudente construcción de un gran depósito de agua, abatió con un fuerte torrente de agua el corazón del plan de la ciudad de forma totalmente inesperada cobrando un alto precio material y de vidas humanas. La inundación tuvo proporciones sólo comparables a un terremoto y pasó a la historia como uno de los mayores desastres que ha sufrido la ciudad puerto.

El historiador Rodolfo Urbina recuerda "la muerte que enlutó a Valparaíso", citando sutilmente la canción que después compusiera Osvaldo "Gitano" Rodríguez. Como si esa muerte que pasó tras el temporal, "con su carga de arena y desperdicios", hubiese quedado en la memoria colectiva porteña para siempre.

 

El dique

Otro de los lamentables sucesos fue el hundimiento del dique "Valparaíso II", el 5 de marzo de 1980, a las 18.50 horas, en un naufragio que costó la vida a cinco de sus tripulantes.

 

Queronque

El lunes 17 de febrero del 1986 se produjo un lamentable accidente ferroviario conocido como la "tragedia de Queronque". El tren que viajaba desde Valparaíso con destino a Santiago, chocó de frente con el convoy Los Andes-Puerto. Uno se incrustó cinco metros en el otro. El accidente se produjo a las 19.45 horas en el sector del puente de Queronque, entre Peñablanca y Limache, a siete kilómetros de esta última ciudad, dejando 58 víctimas fatales y 510 heridos.

 

La pasarela

Otro fatal hecho, vaticinio de lo que vendría para el siglo XXI, fue la caída de la pasarela la noche de año nuevo de 1999, en el que el paso simultáneo de trescientas personas sobre el puente, fue la principal causa en la muerte de 2 personas y 93 lesionados.

 

DESORDENADA GEOGRAFÍA

 

Descuido de los porteños o de las autoridades, cabe destacar que son hechos que vienen repitiéndose en la historia de una u otra manera. Una situación que debe hacernos recapacitar para los eventuales sucesos que vengan más adelante.

Uno de los motivos de estas grandes tragedias, según argumenta el historiador Archibaldo Peralta, es que "Valparaíso es una ciudad puerto que está de cabecera de todos los sucesos en donde su desordenada geografía, permite que se generen trágicos acontecimientos naturales o aquellos causados por sus especiales construcciones. No es que tengamos acá una carga negativa. El factor geográfico es la causa principal de estas lamentables tragedias, además que nosotros somos la capital del desorden organizado".

 

 
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