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Historia de la familia Chahuán
La estirpe de Beit Jala

Vinieron del Medio Oriente a fines del siglo 19 y comienzos del 20, se instalaron en Santiago y La Calera, pero también en la larga franja territorial comprendida entre Salamanca y Chiloé. Las primeras generaciones se consolidaron en el comercio y sus hijos y nietos en distintas profesiones, en la justicia, en el foro, en las actividades académicas, empresariales, deportivas y hasta en el Poder Legislativo.

Por Rosa Zamora

La casa de Palestina

La casa familiar de los Chahuán en Palestina se empezó a construir a fines del siglo XIX, en piedra rosácea de las canteras de Beit Jala. Constituye un patrimonio arquitectónico y en ella destacan las 2.700 figuras de piedra repartidas en sus dependencias, muestras de una artesanía ya extinta.

La magnífica vivienda tuvo una fuerte influencia en la visión

de Chile que tenían los palestinos, porque en uno de los balcones

se pusieron estatuas de los jóvenes Chahuán que emigraban del

hogar ancestral, en tanto que el resto de la familia fue representada en el interior de la casa. Uno de ellos es parte del mito de “los 3 Jorges”, a partir del éxito de tres familias palestinas fundadoras de la colectividad en Chile: Manzur, Hirmas y Chahuán, quienes fueron los primeros

emigrantes exitosos.

 

El abuelo Sabas

 

Para Francisco Chahuán su abuelo Sabas ha sido sin duda un personaje emblemático y fuente de inspiración en su carrera política por su entrega al servicio público, que desarrolló no sólo a nivel de relaciones interpersonales, sino también desde la dirigencia de organizaciones tan diversas como el Rotary Club, la Cámara de Comercio y el club Unión La Calera. Fue -dice- un verdadero páter familias, que aportaba la calidez y el cariño necesarios para que las reuniones familiares siempre convocaran a por lo menos treinta personas en su casa de La Calera o en Viña del Mar.

Beit Jala, la tibia ciudad cristiana de los olivos y los viñedos, de los bordados, los mármoles y las antiguas iglesias, es un nombre de profundas resonancias para una estirpe que a partir del siglo 19 comenzó a instalarse en el territorio comprendido entre Ancud y Salamanca, a miles de kilómetros de lo que fue el paisaje amado de sus padres y sus abuelos.

Enclavada en el corazón de Cisjordania, a

Historia de la familia Chahuán La estirpe de poca distancia de Belén y Jerusalén, y hoy integrada a los territorios autónomos junto a la sangrante Franja de Gaza, de ella vino a Chile el más numeroso grupo de inmigrantes palestinos. Entre ellos, los Chahuán, que estuvieron entre los primeros en llegar y que son, por tanto, una de las familias fundadoras de la colectividad en nuestro país.

No eran tiempos fáciles para quedarse en un territorio dominado durante siglos por el imperio Otomano ni para emprender largos y peligrosos viajes hacia el sur del mundo, pero los antepasados de una de las más conocidas y destacadas familias palestinas de Chile optaron por lo segundo.

Premunido de pasaportes de la potencia ocupante -de ahí que durante mucho tiempo a los palestinos se los llamara turcos-, este contingente de futuros chilenos navegó durante semanas antes de llegar a Valparaíso. Y los que recalaron en Buenos Aires debieron sufrir el duro bautizo de los pioneros y cruzar en mula los escarpados senderos cordilleranos.

Algunos eran apenas niños que miraban con asombro las grandes y desconocidas ciudades donde embarcaron o hicieron escala durante el traslado. Otras, niñas vestidas con largas polleras en cuyo interior sus madres, precavidas, habían cosido y camuflado algunas monedas de oro que constituían el patrimonio familiar con que mudaban de vida y de continente.

ENTRE PALESTINA Y LA CALERA

En la segunda mitad del siglo XIX deben haber llegado aChile losprimerospalestinos, a juzgar por la evidencia de censos de la época y de la bitácora de algunas familias, entre ellas la del diputado (RN) Francisco Javier Chahuán Chahuán.

La bisabuela por la rama materna del parlamentario, Lidia Charaf, hija de palestino y residente en Chillán, se casó en 1918, en Viña delMar, con su paisano Alberto Issa, que había llegado de Palestina. La pareja instaló una tienda de telas en los terrenos donde hoy se levanta el Portal Álamos, en la céntrica calle Valparaíso, y después de unos años, cuando ya habían nacido algunos de sus 14 hijos, volvió a su tierra por un tiempo.

Pero los Issa Charaf -padres deElba, abuela materna del diputado no demoraron mucho en regresar a Chile y reinstalarse, esta vez en La Calera, de donde no se moverían más junto a su numerosa prole.

A todo esto, Jorge Chahuán Mukarker -otro de los bisabuelos de Francisco, también oriundo de Beit Jala-, ya tenía negocio en la

futura ciudad del cemento, adonde había llegado a los 18 años, casado conMaría, apenas una quinceañera, con quien tuvo a sus hijos Juan, Sofía, Salomón y Sabas. Lamentablemente murió a los 33 años, cuando sus descendientes eran unos niños. Años después, la joven viuda contrajo matrimonio con un español y se radicó en Salamanca.

GUERRA Y EMIGRACIÓN

Alejados de su tierra, los palestinos que habían llegado a Chile a comienzos del siglo 20 siguieron preocupados los sucesos de la Primera Guerra Mundial, se enteraron aquí de la derrota de Turquía, del comienzo del mandato británico sobre Palestina y del inicio del conflicto que persiste hasta hoy, luego de la determinación de laONUque aprobó en 1947 la partición de Palestina para la instauración de dos estados.

La subsiguiente guerra por la creación del Estado de Israel, en 1948, generó la segunda ola de emigración palestina y muchas familias que vivían en Santiago, Viña del Mar o La Calera enviaron por los suyos, hasta el punto que Chile concentra hoy la mayor colectividad de esa procedencia radicada fuera del Medio Oriente, estimada en más de 350 mil personas. Y que hay aquí más descendientes de palestinos de Beit Jala que en el pueblo original.

Mientras esos sucesos ocurrían en la zona del Mediterráneo, los Chahuán se consolidaban en Chile, principalmente en el comercio,

y las segundas o terceras generaciones iniciaban sus carreras profesionales.

Sabas Chahuán y Elba Issa se habían casado y tenían cuatro hijos, que con el tiempo llegarían a ejercer importantes cargos y responsabilidades: Lidia, abogada y jueza, actualmente notario y madre de Francisco Chahuán; Arturo, empresario y director de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional; Jorge y Verónica, ambos empresarios.

En 1969 Lidia formó su hogar con Fuad Chahuán Aguad, químico farmacéutico y dueño de las farmacias Esmeralda, en Valparaíso,

y Unión, en La Calera, y que creó junto a otros socios la primera cadena del rubro porteña en 1976, denominada Confar 5.

Los padres de Fuad, Elías y Labibe llegaron a Buenos Aires y atravesaron la cordillera en mula en el año 1909 y de esa unión nacieron María (que luego emigró aPerú),Yamile,Nicolás, Jorge (padre de Roberto Chahuán, alcalde de La Calera), Olga, Juan, Salvador y Fuad. A su vez, los padres de Elías y Labibe se dedicaban a la agricultura de olivos en Tierra Santa. Lidia y Fuad tuvieron a Francisco, abogado y diputado; Carolina, sicóloga, y Alvaro, ingeniero comercial. Francisco evoca con nostalgia a su padre que falleció cuando él tenía 21 años, el día en que daba su último examen de Universidad y a quien todos recuerdan como un hombre que sabía escuchar, de sólidos principios, y sobre todo solidario, lo que le dejó una profunda huella como ejemplo a seguir.

EL MÁS PREMIADO

El parlamentario es casado con Sandra Ibáñez y la pareja tiene cuatro hijos: Francisco, Felipe, Magdalena y Fernando. Profundamente preocupado por el destino del pueblo de sus ancestros, ha sido dirigente de la Unión General de Estudiantes Palestinos, director de la Federación Palestina de Chile y

del Club Palestino, además de colaborador de la Fundación Belén 2000. Esta última institución lo distinguió el año 2004 con el premio “Edgard Said”, por su destacada labor profesional y su compromiso con los valores palestinos.

Trabajólico y dueño de una notable inteligencia, mucho se comenta su ceremonia de graduación del Colegio de los Sagrados Corazones de Viña del Mar, donde Francisco Chahuán Chahuán obtuvo todos los premios de su generación, incluido el codiciado galardón al Espíritu del Colegio, que sólo se entrega excepcionalmente.

Como buen descendiente de inmigrantes, que trabajaron tesoneramente para forjar el futuro de sus familias, no sólo ha sabido encauzar y aprovechar sus talentos, sino también arriesgarse cuando ha tenido que hacerlo. Como que dejó un estupendo trabajo -la gerencia legal de Cemento Melón- para postular a la Cámara de Diputados, en la que podría no haber quedado. Pero quedó.

 
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