Usted está en : Portada : Reportajes Domingo 25 de noviembre de 2007

“Para Niemeyer es un honor hacer una obra en Chile"

Coordinador de proyectos del legendario arquitecto brasileño trae consigo excepcional obsequio para Valparaíso, donde no sólo lo esperan aplausos, sino también duras críticas de algunas agrupaciones ciudadanas que reclaman más participación en el destino de los valiosos terrenos donde antes se emplazó el penal porteño.

Marcia Franque

Jair Valera no conoce Valparaíso, pero al llegar acá por primera vez lo hará con un obsequio que puede cambiar el rostro mismo de este puerto de casas multicolores que trepan por los cerros y edificios centenarios que luchan por hacer notar su condición de patrimonio. En su portafolio, Valera trae nada menos que el esperado y criticado proyecto del arquitecto brasileño Óscar Niemeyer, constructor de ciudades y edificios de aspecto futurista. Como aval para transformar la ex Cárcel porteña cuenta con el sello de su jefe y el respaldo de las autoridades chilenas.

Sin embargo, al brasileño Valera no lo esperan con los brazos abiertos. Tal como pasó con la remodelación del borde costero, con la instalación de un supermercado en pleno barrio Puerto, con el funcionamiento de los parquímetros en el plan de la ciudad y con la pasarela Bellavista algunos sectores ven en el proyecto de Niemeyer una bomba que amenaza con demoler la arquitectura tradicional que hizo ganar a Valparaíso la condición de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco hace cuatro años.

Antes de iniciar su visita en terreno para ver el emplazamiento y discutir con los técnicos de la Dirección Regional de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas el diseño que elaboró el creador de Brasilia, Valera habló desde Río de Janeiro con El Mercurio de Valparaíso sobre el proyecto, los sentimientos de Niemeyer para con esta ciudad e incluso la polémica que ha levantado entre los porteños esta iniciativa.

 

Distintos recursos

 

Quejas, reclamos, cartas, conferencias de prensa y llamados públicos forman parte de los recursos que partidarios y detractores han utilizado para plantear sus posiciones. Y no ha faltado la autoridad que prometió cabildo, encuestas, sondeos, talleres y seminarios para debatir la cuestión, lo que hasta hoy, siete años después, sigue siendo motivo de discusión.

La Corporación Parque Cultural ex Cárcel de Valparaíso, por ejemplo, encabezada Francisco Marín, se siente con total derecho y libertad de manifestar su opinión, considerando que desde 2000 ha realizado una serie de actividades artísticas y culturales en el lugar.

Plantea que el proyecto de Niemeyer es una iniciativa impuesta, que se ha realizado a espaldas de la ciudadanía y a la cual se pretende ignorar. “Por lo general en Chile siempre se imponen proyectos estatales o privados y las organizaciones culturales y sociales tienen muy pocos espacios, por lo tanto, seguiremos defendiendo este lugar, pues nos pertenece a todos”, afirma Francisco Marín, quien agrega que la corporación abogará por un proyecto auténticamente porteño, es decir, que cuente con la identidad de Valparaíso.

A esta postura se ha sumado el Colegio de Arquitectos V Región que lidera Juan Mastrantonio, entidad que llama a debatir democráticamente sobre el proyecto definitivo.

Entre tantos dimes y diretes, no hay que olvidar que fue el entonces Presidente Ricardo Lagos quien anunció que para el Bicentenario este lugar estaría convertido en un gran centro cultural. Si consideramos que aún queda por discutir el financiamiento, la construcción, la rentabilidad y la administración del mismo, es posible pensar que pasará mucha agua bajo el puente para ver el proyecto ex Cárcel concluido.

Es justamente esta polémica la que deberá enfrentar Jair Valera, quien lejos de toda discusión, aclara a través del teléfono que su misión es analizar aspectos técnicos del proyecto, una iniciativa que porta la marca de uno de los genios de la arquitectura y que, como ha pasado con otras obras que rompen las esquemas, han logrado imponerse constituyéndose en verdaderos sellos de las ciudad que las acoge.

Así, en tono cordial, pausado y muy relajado, este arquitecto, que forma parte del equipo de Niemeyer desde hace más de 20 años, compartió con nosotros su visión de esta donación y los sentimientos que motivaron al arquitecto brasileño a dejar su huella montada en un cerro porteño.

 

Cuestión de honor

 

- ¿Cómo se enteró el arquitecto Niemeyer sobre el caso de la ex Cárcel de Valparaíso?¿A través de Internet, le llegó la información o hubo una petición de por medio?

“Fue una invitación de parte del Gobierno para hacer el proyecto. No tengo la carta aquí, pero pienso que fue el Gobierno”.

 

- ¿Y qué le pareció la idea?

“Le gustó de inmediato. Luego de eso, recibimos unas fotografías del local y del entorno, además de planos de topografía y toda la información necesaria para hacer el proyecto. Recibimos también el programa con las necesidades”.

 

- ¿Cuál fue la motivación de la fundación y del equipo para aceptar esta invitación?

“Para Niemeyer es un honor hacer una obra en Chile. Sería la primera y por eso el proyecto inicial sería un regalo para el Gobierno de Chile. De hecho, estamos trabajando en él desde hace seis meses”.

 

Valor de la iniciativa

 

- Ustedes ya tienen bastantes referencias del lugar ¿Cuál es el valor que le ven?¿Las dimensiones, la ubicación o qué?

“Ese lugar tiene una bella vista. El terreno es alto y a la vez está en el centro de la ciudad. Yo pienso que el proyecto va a ser importante para Valparaíso y para Niemeyer también, especialmente por el porte y su destino: un centro cultural”.

 

- ¿Cuál es la idea que tienen de Valparaíso?¿Lo conocen?

“Yo particularmente no, pero por las fotos que recibimos nos dimos cuenta de que es una ciudad muy interesante. Además, hemos conversado con personas que sí han estado allí y también dicen que lo es”.

 

- ¿El proyecto que ustedes hicieron considera dejar en pie algún muro o parte de lo que ya existe?

“Eso lo vamos a hablar en Valparaíso. Tendremos que conversar con las personas que nos van a acompañar en ese trabajo para ver lo que queda y lo que no. Pero pienso que hay algunas paredes resistentes que no se pueden mover. Además, nos ha llegado documentación del valor histórico del lugar y, por lo mismo, vamos a ver qué se mantiene “.

 

- ¿Cuál es la principal característica de la propuesta de Niemeyer?

“Lo básico es que está pensado para el desarrollo de actividades culturales y vinculadas al arte, por eso tiene un edificio para exposiciones con dos pisos, salas de arte con pequeños auditorios, bibliotecas y áreas de administración. Además, considera un espacio que va a recibir a los artistas, con local para alojamiento. Todo ligado por una pasarela. También tiene espacio libre en todo su entorno. Estamos hablando de cerca de 4 mil a 5 mil metros cuadrados de construcción”.

 

- El diseño es futurista, con un aire espacial…

“Sí, es una obra característica del trazo de Niemeyer”.

 

Propuesta inicial

 

- ¿El proyecto que ustedes han hecho llegar viene a nivel de propuesta?¿Como algo conversable o ya definido?

“No, justamente yo viajaré para conversar sobre la definición de este proyecto. Es sólo una propuesta inicial que fue donada por Niemeyer”.

 

- ¿Acostumbra Óscar Niemeyer hacer donaciones de este tipo, porque detrás de ella hay tiempo, recursos y trabajo?

“Se trata sólo de una donación de la creación y después, lógicamente, para el desarrollo del proyecto, tanto de arquitectura como estructura e instalaciones se hace un contrato, lo cual requiere un tiempo aproximado de 5 meses”.

 

- Luego vendría la etapa de construcción. ¿Esa también estaría ligada a ustedes?

“No, nosotros sólo hacemos el proyecto”.

 

Relación estrecha

 

-¿Y es habitual que la Fundación done diseños de esta envergadura?

“No, esta es una excepción, no es normal que se haga”.

 

-¿Y a qué obedece esta excepción con Valparaíso?

“Porque es una obra que para Niemeyer es muy importante y también porque tiene una relación muy estrecha con Chile, un país de América Latina”.

 

- En Valparaíso se ha generado mucha polémica ¿les sorprende?

“Sí sé. He recibido el periódico acá y sé que ha sido así, pero no me sorprende, porque la polémica siempre existe, es normal. Yo no conozco el nivel de gravedad de lo que se vive allá”.

 

- Aquí existe la Corporación Parque Cultural ex Cárcel de Valparaíso y ellos reclaman la poca participación que la comunidad ha tenido en el diseño del proyecto. ¿Qué opina de esa situación?

“El proyecto tiene que ser hecho por un arquitecto, no por la ciudad. La población podrá juzgar si es bueno o no, porque tiene ese derecho”.

 

- Se lo pregunto porque las autoridades locales había dicho que se haría una presentación abierta a la comunidad para que la gente diera su opinión y fuera un acuerdo ciudadano, pero eso no está siendo así…

“Eso yo no lo sé”.

 

ASPECTO TÉCNICO

 

- Acá hay una frase que dice: “a caballo regalado no se le miran los dientes”. ¿Usted entiende lo que quiere decir? Se lo comento porque hay quienes plantean que no se debería cuestionar la donación que hace un arquitecto de tanto renombre como Niemeyer.

(Se ríe) “Pienso que puede cuestionarse y efectivamente puede gustar o no. Pero insisto en que el proyecto tiene que ser hecho por un arquitecto” .

 

- Pero ¿qué pasaría si a los porteños no les gusta?

“Eso es relativo, a las personas les puede gustar o no. No tienen mucho que hablar sobre eso”.

 

- Entonces ¿a quién le van a pedir la opinión cuando vengan a Chile a afinar lo detalles?

“Mi ida a Chile será más para decidir la parte técnica del proyecto. Todo eso de que si se va a hacer o no, tiene que ser conversado con Niemeyer”.

 

- ¿Y el aspecto técnico con quién lo va a hablar, con las autoridades locales, con el MOP?

“No lo sé. No tengo un programa definido”.

 

- Considera que el entorno de la ex Cárcel está preparado para una estructura de esta naturaleza?

“Pienso que no tan preparado como merece una obra que va a provocar un cierto impacto en la región. Normalmente, los trabajos de Niemeyer valorizan bastante el entorno y ejercen un atractivo y eso es muy bueno para Valparaíso”.

 

- ¿Qué mensaje les daría a las personas que están con dudas o que se oponen a este proyecto?

“Tengo dudas de hablar sobre eso. Sólo decir que va a ser una obra muy linda y buena para la ciudad”.

 

- De todas maneras tiene que saber que los porteños se hacen escuchar…

(Se rie) “Sí, y voy preparado”

 

- ¿Y está dispuesto a reunirse con la gente si se lo piden?

“Voy a hacer lo posible para aclarar las dudas y escuchar lo que tienen que decir, nada más”.

 
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