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Domingo 25 de enero de 2009
Ciclovías, tarea pendiente en ciudades de la región
REGIÓN / Municipios dicen tener en carpeta proyectos de expansión de esta infraestructura, conscientes del creciente número de usuarios. Pero los ciclistas denuncian graves falencias en las vías.

Las bicicletas proliferan en la ciudad. Basta hacer un recorrido por el borde costero de Viña del Mar y Valparaíso para darse cuenta de que dejaron de ser una entretención de fin de semana para convertirse en un saludable y barato medio de transporte, sobre todo en una región universitaria como la nuestra.

Andrea Páez tiene 23 años y dice ser una "biciosa". Ése es el concepto que utilizan los ciclistas que consideran su bicicleta como pieza fundamental en sus vidas. "Invierno y verano. Siempre me muevo con la bici y más ahora que estoy de vacaciones. Me relaja, hace súper bien para la salud y además me ayuda a ahorrar varias lucas al mes", comenta.

De montaña o de paseo, último modelo o bien "carreteada", la bicicleta está llamada a combatir la "autocracia", otro vocablo de la jerga ciclista que apunta al imperio del automóvil. Pero, ¿las ciudades están preparadas para darle cabida?

EN PASEOS COSTEROS

Actualmente, Valparaíso y Viña del Mar cuentan con ciclovías, construidas en su mayoría en el borde costero.

En el Puerto existe un tramo desde la playa San Mateo hasta el último mirador de la avenida Altamirano, como también está el trayecto del paseo Wheelwright.

Y si bien esta es la ruta que eligen los ciclistas para transitar a Viña, al salir de la caleta Portales la ciclovía se acaba y el tránsito se debe realizar por una vereda que a ratos se vuelve demasiado estrecha y que además presenta desniveles y hoyos.

En Viña del Mar, la situación se repite. Desde la avenida España hasta el Sanatorio Marítimo, que es donde comienza la ciclovía, existe una larga brecha que los ciclistas deben compartir con trotadores, peatones e incluso perros vagos.

Más adelante, entre el tramo Las Salinas-avenida Borgoño, los ciclistas pedalean sin una barrera de contención que les garantice seguridad.

"Y esos son sólo algunos de los problemas a los que nos enfrentamos", advierte José Carrasco, vocero de los Furiosos Ciclistas de Valparaíso, el movimiento que promueve activamente el uso de la bicicleta y que aboga por las garantías de seguridad para quienes opten por este medio de transporte.

ESPACIOS DISPUTADOS

La organización cree que los principales problemas que aquejan a las ciclovías son la falta de mantención y la actitud de los peatones que "las usan como una vereda más aunque dice clarito 'ciclovía', y resulta que la gente trota, pasea con su coche y uno choca con ellos", reclama Carrasco.

Y tiene razón. Las mañanas de domingo en el paseo Wheelwright, muchas familias y grupos prefieren transitar por la ciclovía antes que por las amplias veredas que se aproximan al mar. "Es pura incultura", acota Andrea Páez, quien hace poco se vio envuelta en una discusión con una pareja que trotaba por la vía.

EN EXPANSIÓN

Junto con el aumento de los ciclistas, se expanden los proyectos para extender o habilitar ciclovías.

En el municipio porteño aseguran que estas iniciativas están en carpeta, aunque sin fecha aún. A través del departamento de Comunicaciones, el alcalde Jorge Castro se declaró partidario de la instalación de más ciclovías, por todos los beneficios que trae el uso de este transporte

En Viña del Mar se continuará con la ciclovía del Parque Costero hasta Punta Oses. Desde el municipio se informó que está considerado construir la cuarta etapa y Secpla estudia continuar con el paseo peatonal y ciclobanda desde la subida a Jardín del Mar hasta la playa de Reñaca.

"La mayoría de los alcaldes y concejales siempre se muestra muy favorable a apoyar nuestras iniciativas", comenta Carrasco y agrega que otra de las demandas de los ciclistas es la imperiosa necesidad de contar con más estacionamientos.

PELIGRO EN LA VÍA

Renzo Piazze es director del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos de la Universidad Técnica Federico Santa María, sede Viña del Mar. "Y además soy un usuario de la bicicleta", advierte antes de evaluar la situación de las ciclovías en el borde costero.

"En el sector de avenida Borgoño no existe el ancho adecuado, no hay barreras de seguridad y uno se puede caer a las rocas. Pero además hay problemas en la construcción que ocasionan que los pastelones se monten y se eleve la vía. Eso es muy peligroso", explica.

Y añade que el ancho adecuado para una ciclovía es de tres metros en doble sentido, es decir, 1,5 metros por cada lado. Además, debe contar con clara delimitación y una barrera de contención que proteja de los autos y de los propios peatones.

Cuesta además la planificación de las rutas. "Están muy desconectadas entre sí. En Viña, 8 Norte cuenta con ciclovía, pero si uno quiere llegar a Reñaca tiene que irse por San Martín, por la vereda, sin garantías de seguridad", comenta.

Opina que otro problema es la constructividad: "No se ha considerado que las vías están junto al mar y que la salinidad les hace pésimo. Falta más esmero en este tema".

Pedaleando en su bici, Piazze dice que ha padecido en carne propia todas las deficiencias en las ciclovías. "Cualquier levantamiento en el terreno, sumado a los peatones que no respetan a los ciclistas y transitan por estas vías, son suficientes para causar accidentes muy graves. Por eso hay que hacer un llamado de atención, especialmente si continuará la construcción de ciclovías".

DANIELA PAVEZ

ciudades@mercuriovalpo.cl