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Martes 3 de marzo de 2009
El poeta nazi emprendió el viaje al infinito
Literatura / Sergio Madrid y Alfonso Calderón recuerdan al controvertido personaje.

Ayer al mediodía, luego de una misa en la Capilla de San Pedro que contó con la presencia de personajes tan disímiles como Carlos Cardoen, Tamara Acosta y Mary Rose Mc-Gill, se realizaron en el Cementerio General de Santiago los funerales de Miguel Serrano, el repudiado y venerado poeta y diplomático chileno.

Serrano, último representante de la generación literaria del '38 y uno de los principales defensores de un nacionalsocialismo esotérico, dejó de existir durante la inusual tormenta eléctrica que se desató en Santiago el sábado por la mañana, víctima de un derrame cerebral en su casa del cerro Santa Lucía.

El controvertido autor escribió "Ni por mar ni por tierra", un libro nostálgico de corte memorialista, primero de una trilogía al que siguieron "Quien llama en los hielos" y "La serpiente del paraíso", donde realiza una interpretación mítica del paisaje de nuestro país, buscando sus orígenes tanto en la Antártica como en India.

Las dos caras de Serrano

Se le negó en varias ocasiones el Premio Nacional de Literatura, a pesar de merecerlo como pocos, debido a su militancia nazi, tan políticamente incorrecta, como cuando en 1989 pronunció un discurso para el centenario del nacimiento de Adolf Hitler, con una svástica sobre el brazo, vistiendo un abrigo de cuero que perteneció a Heinrich Himmler, el comandante en jefe de las SS que gestionó la matanza de millones de judíos, polacos y homosexuales.

Sin embargo, Serrano siempre negó la existencia del Holocausto, atribuyéndolo a un montaje sionista.

Cabe recordar también que grandes poetas como Ezra Pound, a quien Serrano visitó en Venecia, tuvieron tendencias cercanas a la extrema derecha, por no mencionar a Knut Hamsum o al francés Céline, lo que no ha mermado en absoluto la validez de su obra.

Sergio Madrid Sielfeld, poeta y docente, autor de "Cadáveres", en el año 1992 fue junto a dos amigos a visitar a Serrano en su casa de la avenida Alemania en Valparaíso, como parte del ritual de visita de los poetas jóvenes con el poeta mayor. Madrid recuerda "... al final de nuestra visita, nos dio un ejemplar a cada uno de su libro 'Trilogía de la búsqueda del mundo exterior'. Esas páginas llenas de viajes, traían consigo la fluidez de una prosa superior, una memoria del mito del mar, de la Antártica y los selknam. La reticencia nuestra, o al menos la mía, respecto a su nazismo, se disipaba ante el poder de la poesía, y con ese recuerdo quise quedarme, a pesar de un delirio antisemita, racista y esotérico que aparecía de manera discreta en ciertos intersticios de la conversación. Un hombre con dos rostros: la poesía y la ideología. Lo aberrante de lo segundo, creo, cedía ante la primera".

El escritor Alfonso Calderón ("Ventura y desventura de Eduardo Molina") concuerda con Madrid al declarar respecto de Serrano que "...más allá de su ideología y de su esoterismo de tercera mano, fue un hombre capaz de crear una obra potente que tiene un gran componente espiritual, con una aproximación al orientalismo interesante".

Leonardo Robles

vialibre@mercuriovalpo.cl