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Lunes 4 de mayo de 2009
Unidos gracias a la alta cumbre andina
Tras encontrar un testimonio dejado en 1974, deportistas se reunieron con antigua expedición.

Dicen que cada montaña de Los Andes esconde celosamente un secreto en la cumbre y que se transforma en una recompensa para quienes se atreven a alcanzarlo, desafiando el clima, el cansancio e incluso el miedo.

Un grupo de andinistas santiaguinos lo comprobó al alcanzar la cima del cerro Las Palas el 9 de diciembre del año pasado. Encontraron un testimonio que llevaba más de tres décadas esperando ser hayado en lo más alto.

Viento, nieve, lluvia y un sol abrasador durante 34 años, no pudieron deteriorar el pequeño "tesoro" que tres deportistas porteños habían dejado en la cima de la montaña, a más de cinco mil metros de altura.

Un par de billetes antiguos, un banderín y unos manuscritos, daban cuenta de la presencia de Fernando Gargari, Ricardo Valdovinoit y Alejandro Pizarro en aquel macizo situado interior de la región de Atacama, en la provincia de Huasco, y que hasta ese entonces se pensaba que jamás había podido ser trepado.

un tesoro en la cumbre

"Bajo unas piedras encontré un tarro como de salsa de tomate que estaba muy oxidado. Tenía su tapa hundida y se notaba que había algo dentro. Con un cortaplumas lo abrí y saque una bolsita con algunas cosas", recuerda José Gamboa Rogers, jefe de la expedición del año 2008, añadiendo que "lo primero que mostré fue el banderín que era lo que más me llamaba la atención, leí lo escrito en él, pero para mí y mis acompañantes era tanta la alegría que nadie escuchó o entendió nada".

De inmediato surgió la imperiosa necesidad de contactar a aquellas personas que antes habían trepado a la cima de la montaña.

Historia de dos ascensos

Hace 35 años, Fernando Gargari lideraba la primera ascensión al cerro Las Palas junto a un grupo de andinistas, a modo de preparación, ya que el objetivo principal era alcanzar la cumbre del cerro Los Toros, que se erige imponente a más de seis mil metros sobre el nivel del mar. "Éramos muchas personas y planificamos mal el viaje, no pudimos llegar hasta la cima", relata añadiendo que "quedamos 'picados'. Fue por eso que en 1974 regresamos para alcanzar la cumbre del cerro Las Palas, porque eso nos dejaría bien preparados para nuestra meta", explica.

La expedición del año 2008, en tanto, se enmarcó dentro de un proyecto arqueológico denominado "Las Cumbres del Qhapaq Ñam ('Gran Camino', en lengua quechua) en Chile", que tiene como meta alcanzar 35 cumbres distintas del norte del país que fueron santuarios religiosos de las culturas precolombinas que habitaban la zona, principalmente influenciadas por el imperio Inca.

Fue así como los andinistas del club Altacumbre de Santiago, iniciaron su periplo al imponente cerro Las Palas, sin saber que la cumbre ya había sido conquistada con mucha antelación por tres jóvenes porteños el 29 de octubre de 1974. Un par de correos electrónicos bastaron para que el equipo santiaguino, compuesta por José Gamboa, Ricardo Candia, Ricardo Navarro, Víctor Espinoza y Jacinto Usón tomaran contacto con el club de andinismo Monval de Valparaíso.

"Yo estaba en el sur cuando mi hijo me llamó para contarme que habían encontrado los objetos que dejamos en la cumbre. Había pasado tanto tiempo que pensábamos que nunca encontrarían algo. Es un lugar con mucho viento, y con un clima muy complicado... yo pensaba que se podrían haber volado o caído por alguna quebrada", asegura Fernando Gargari, jefe de la expedición de 1974 añadiendo con emoción que "quedé helado con la noticia. Afortunadamente no iba manejando porque no habría podido reaccionar".

El encuentro

El sábado 10 de enero fue la fecha escogida para el encuentro entre las dos generaciones de andinistas que, sin querer, se habían hermanado trepando en las alturas del cerro Las Palas, a pesar de la distancia en el tiempo.

El Salón Rojo de la Piedra Feliz de Valparaíso se convirtió en el escenario para la reunión. Cuando los integrantes del club Altacumbre arribaron al lugar de la cita, el efusivo y apretado abrazo de sus camaradas porteños fue todo un hito para una historia que se había comenzado a construir treinta y cuatro años antes. Era como si se conocieran desde hace mucho tiempo, a pesar de ser el primer encuentro entre ellos.

Después de ver algunos videos y fotografías de ambas expediciones, los deportistas santiaguinos procedieron a entregar a sus dueños originales, los objetos encontrados en la cúspide de la montaña.

"Fue un momento muy emotivo. Fueron muy considerados al contactarse con nosotros para compartir experiencias y entregarnos los objetos de ese testimonio", explica Fernando Gargari rememorando el encuentro, añadiendo que "cuando vi el banderín fue como si viajara en el tiempo... justo al mismo instante en que lo dejamos en la cima", recuerda el experimentado andinista que hoy, con 68 años de edad, continúa ligado al deporte que le otorgó tantas satisfacciones, algunas tan inesperadas como la vivida al ascender la cumbre del cerro Las Palas.

Felipe Gómez

deportes@mercuriovalpo.cl