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Domingo 2 de agosto de 2009
Rescatan la obra del porteño Alejandro Fauré
Artes visuales / Hijo de inmigrantes franceses, fue uno de los precursores de la ilustración en Chile.

Ciertamente, la proximidad del Bicentenario ha desatado un ansia por indagar en nuestra identidad, y de paso, ha posibilitado que en este último tiempo hayan aparecido varias publicaciones dedicadas a la historia del diseño gráfico, las artes visuales y la publicidad en nuestro país como "Chile, Marca Registrada".

"Alejandro Fauré. Obra gráfica" (Ocho Libros Editores) es la monografía de un precursor de la ilustración editorial en Chile, que si bien nunca salió del país, supo plasmar con su trazo fino y curvo los afanes artísticos de la corriente artística europea llamada "art nouveau", pero adaptándola a la idiosincracia nacional. Por lo mismo, al mirar las ilustraciones que integran el presente volumen, perfectamente se puede pensar que éstas podrían ser trabajos de Toulouse-Lautrec, de Alphonse Mucha o de Aubrey Beardsley. Pero mirando más fijamente, comenzarán a aparecer elementos criollos muy reconocibles, sobre todo en los trabajos publicitarios.

Una mezcla rara y curiosa, que rescata el onirismo del mismo estilo que en Alemania se llamó "Judgenstill" y en Inglaterra "Modern style", pero abordándolo con una mirada sarcástica que muchas veces lindaba en el absurdo.

El libro posee cientos de reproducciones de la obra de Fauré, las que corresponden a dierentes técnicas ilustrativas y dan cuenta de la maestría y amplia capacidad del artista para realizar dibujos con plumilla, carboncillo y tinta, así como también litografías. Trabajos que principalmente, fueron rescatados desde la Biblioteca Nacional por las investigadoras Mariana Muñoz Hauer y María Fernanda Villalobos Fauré.

Sus orígenes

Los padres de Alejandro y sus tres hermanos mayores fueron inmigrantes franceses que llegaron a Valparaíso durante la segunda mitad del siglo XIX debido a la difícil situación política que estaba viviendo la nación europea.

Oyeron hablar de América, de la "fiebre del oro" y escogieron la cudad de Oregon como destino. Luego se embarcaron, recorrieron todo el Atlántico, cruzaron el Estrecho de Magallanes y recalaron en Valparaíso, donde decidieron asentarse. ¿Por qué? Puede que hayan estado aburridos de las enfermedades y el traqueteo del barco, pero principalmente se quedaron en el Puerto debido a las noticias llegadas desde el norte, que hablaban de bandidos y de la peligrosidad de tener familia en las regiones auríferas de Estados Unidos.

Rápidamente se instalaron e insertaron en la sociedad de ese entonces, la que tenía una predilección por todo lo que fuera francés y europeo en general. Pasado un tiempo nacieron tres niños más en el matrimonio, de los cuales Alejandro fue el menor.

Creció en Valparaíso y sus inclinaciones artísticas probablemente son a causa de mirar a su padre, Paul, quien realizaba copias de pinturas famosas por encargo. Ya a los 15 años, se empeñaba trabajando como litógrafo, pero su gran habilidad lo encumbró de forma meteórica a pesar de ser autodidacta.

Alejandro Fauré dejó un legado de cientos de ilustraciones en publicaciones como "El payaso", "El diario ilustrado", "Noticias gráficas" y "La lira chilena", por sólo mencionar algunas, además de crear bellas imágenes de productos e incluso decorar teatros infantiles.

Leonardo Robles

vialibre@mercuriovalpo.cl