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Sábado 12 de septiembre de 2009
Protagonistas de nuestra historia

n el marco del estudio que realiza la Universidad de Viña del Mar para el Gobierno Regional y SUBDERE, que tiene como objetivo promover la com¬prensión de las identidades existentes en la región para su desarrollo y competitividad, la UVM en conjunto con El Mercurio de Valparaíso presenta la serie Grandes Personajes de nuestra Memoria Regional, como un aporte para la construcción de nuestro presente.

A los 23 años, Guillermo Rivera Cotapos ocupó el cargo de subsecretario de Relaciones Exteriores en el gobierno del Presidente Balmaceda, de quien había sido secretario particular y fiel colaborador. Su llegada a Valparaíso se produjo después de la revolución de 1891 y fue el lugar más propicio para consolidar su carrera como abogado y político bajo los postulados liberales que profesaba.

Poco tiempo pasó para que Guillermo Rivera llegara al Congreso como diputado por Valparaíso y Casablanca en el periodo 1900-1903. Su labor legislativa se extendió ininterrumpidamente hasta 1924 y siempre estuvo marcada por su participación en las comisiones permanentes de Relaciones Exteriores y Legislación y Justicia.

Su concepción del progreso estaba alineada con las ideas de intelectuales de la talla de Benjamín Vicuña Mackenna y José Victorino Lastarria, quienes planteaban su pensamiento especialmente a través de la prensa, dando a conocer las obras que a su juicio el país necesitaba para lograr su desarrollo, no sólo en el ámbito de la cultura, sino también en el plano material. Bajo esta perspectiva resultan significativas acciones como la redacción, discusión y realización de las obras hidráulicas de Peñuelas y Concón, la reconstrucción de Valparaíso luego del terremoto de 1906 y las construcciones del puerto, las cuales tuvieron al diputado Rivera como uno de sus principales mentores.

Pero sin duda las obras que más vienen a nuestra memoria al pronunciar el nombre de Guillermo Rivera son aquellas que dicen relación con la educación. En 1904 fue nombrado ministro de Justicia e Instrucción Pública y al él se debe la instauración del uniforme en los liceos de niñas del país para evitar las diferencias suscitadas a causa de la apariencia externa. En 1910, en víspera de las celebraciones del centenario y gracias a la decisión de Guillermo Rivera, se funda un liceo para varones en Viña del Mar, en cuyas aulas se han educado miles de jóvenes, algunos de los cuales han tenido una destacada participación en el devenir de la región y el país.

Al igual que los intelectuales liberales de la época, Guillermo Rivera comprendió el rol de la prensa como instrumento de difusión de ideas de cambio. En 1910 fundó el diario "El Día" que mantuvo por cinco años y también fue redactor y colaborador de los diarios porteños "La Tribuna" y "El Pueblo".