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Sábado 28 de noviembre de 2009
Amereida: ¿En qué está la Ciudad Abierta?

Vuelve a ser noticia ahora desde dos frentes opuestos: El Premio Obra Bicentenario 2009 y la construcción de la llamada autorruta F30E. COMENTE ESTA NOTICIA

FERNANDA GARCÍA / mfgarcia@mercuriovalpo.cl

Puro Presente

Arturo Chicano prefiere no hablar de futuro, quizás menos ahora porque el fantasma de esta carretera sería nefasto para el salto que busca dar Amereida. “La Ciudad Abierta es puro presente pero eso no quita que haya proyecciones. La clave para lo que va a ocurrir es una concepción de lo que implica estar en un espacio de esta naturaleza, sus características y cómo ellas entran en diálogo con la visión original”.

Y apela a la génesis del proyecto: una experiencia ubicada en un territorio con ciertas características, frente al Océano Pacífico, hacia atrás la cordillera de Los Andes, mirando al mar interior (como dicen ellos). “La relación ahora es cómo esa construcción poética, que ya tiene fundamento y origen, se encuentra con lo que implica hoy el concepto de territorio natural. Ahí surge la idea del parque y viene la preocupación que tenemos puesta en la carretera porque en el fondo afecta esa visión”.

Arturo Chicano explica que en su comienzo era a lo mejor más empírica esa relación con la naturaleza y hoy en día ya hay más teoría, fundamentos, visiones científicas y tecnológicas que empiezan a consultar cómo se habita con la naturaleza que viene a ser un bien y que es también un problema del siglo. “Porque no estamos fuera del mundo”, sentencia.

Un café suave, aromático -se nota que es fino y está bien preparado-, ofrece a sus invitados José Balcells en su hospedería. No es que el escultor haya puesto una hostería ni un “Bead and Breakfast”; la reunión se lleva a cabo en su acogedora casa en Ritoque, en la Ciudad Abierta de Amereida, un lugar excepcional en el que de a poco hay que asimilar los códigos para interiorizarse de la impronta de este proyecto nacido hace ya casi 40 años de una generación de visionarios arquitectos de la Universidad Católica de Valparaíso y que hoy ha alcanzado dimensiones insospechadas.

Amereida siempre ha dado que hablar, bien sea por la extravagancia de la propuesta que incluso en sus primero años llegó a ser catalogada como una “voladura”, o bien por la proyección internacional convirtiéndose en referente para prestigiosas escuelas de arquitectura extranjeras.

Hoy, la Ciudad Abierta vuelve a hacer noticia desde dos frentes antagónicos, uno muy grato para la Corporación Cultural Amereida que es haber recibido el Premio Obra Bicentenario 2009. Y otro no tanto: el proyecto de construcción de la llamada autorruta F30E desarrollada por una empresa privada que está siendo estudiada por el MOP y pretende unir las comunas de Concón y Quintero, lo que se traduciría en una irremediable desintegración territorial de las 290 hectáreas que componen la Ciudad Abierta.

 

ACENTO POÉTICO

 

José Balcells es uno de los fundadores de este proyecto, que junto a los arquitectos de la Católica y otros artistas y filósofos se agruparon en la Corporación que resguarda esta apuesta que se sustenta en hacer de la vida, el estudio y el trabajo una unidad. Cuesta entender este principio, así de repente, por salirse de los cánones convencionales de ciudad y urbanismo.

Además, está el acento en la poesía mediante la denominación Amereida -fusión de América y Eneida- y, en especial, el concepto de gratuidad que se contrapone al motor de las ciudades comunes al que estamos acostumbrados. De hecho, sería aberrante imaginar o pretender encontrar un “mall” en la Ciudad Abierta. “No tiene ningún sentido. La ciudad de los autos, de las grandes tiendas, tiene una base en la economía, nosotros tenemos fundamento derechamente en la poesía… en la palabra poética en acción. Tiene que ver con lo que alguien quiere, no con lo que yo quiero que es mucho más gratificante, misterioso y poderoso”, argumenta Balcells a sus anchas en la hospedería que habita con Quena, igualmente acogedora y amable. También la “flaca” una veterana perra dálmata aporta su grano de calidez.

Y es que aquí no existe el régimen de propiedad privada porque las casas que hay en la Ciudad Abierta no son de quienes las habitan, no tienen derecho a venderlas (aunque alguien haya puesto plata para construir) ni arrendarlas, tampoco a alterar su fisonomía, conceptos que se han mantenido durante cuatro décadas y adoptados como modo de vida.

“Se entra sin méritos y se sale sin culpas”, dice Arturo Chicano, decano de la facultad de arquitectura y Urbanismo de la PUCV y habitante de la Ciudad Abierta, al preguntar por los requisitos. Es broma. “Para vivir aquí hay que compartir la experiencia que queremos construir. Es una experiencia colectiva, hecha entre muchos y el único requisito es estar dispuesto a ese ser colectivo, no somos individualidades, constituimos un colectivo de trabajo”, expresa más en serio.

 

NUEVOS DESAFÍOS

 

Con un total de 10 familias instaladas y un cementerio propio como aspira a tenerlo cualquier ciudad en el que descansan los restos, entre otros, de Godofredo Iomi y Ximena Amunátegui, quizás el último cementerio particular que se autorizó con todas las de la ley, Amereida la Ciudad Abierta se consolidó sorteando muchos inconvenientes y hoy enfrenta nuevos desafíos que sugieren una mirada a futuro.

Difícil, anticipa Chicano, por ser una ciudad que no está proyectada del todo. “Está permanentemente en ejecución de obras y esa construcción se hace a la par entre los que viven ahí, los miembros de la Corporación Cultural Amereida y la participación de la PUCV a través de la escuela de Arquitectura”.

No obstante, al abordar la situación actual de este proyecto, en especial, atendiendo los episodios contingentes que la involucran, José Balcells se pronuncia: “Tenemos grandes proyectos y grandes centros de pensamiento artístico internacionales que se fijan en lo que estamos haciendo, tenemos influencia y en este momento el gran proyecto nuestro es hacer coincidir la gratuidad que nosotros llevamos, con lo que el mundo de la lucha comercial sostiene como gratuidad, es decir los parques, los humedales, hacer valer las leyes para las zonas protegidas. Ese sistema que tiene que ver con la ecología, pero con cuidado que no nos vaya a pasar por encima. Entonces estamos entrando en un lenguaje común que podamos hablar”.

 

DESINTEGRACIÓN TERRITORIAL

 

De ahí la preocupación del arquitecto Fernando Espósito, docente PUCV y secretario de la Corporación Cultural Amereida, respecto a la ruta F30E. “Uno de los valores importantes con que cuenta el sector por el que cruza el camino que comunica Puchuncaví, Quintero y Concón es su variada y abundante naturaleza, con lugares de una exuberante belleza como dunas, bosques, esteros, humedales y que albergan una gran cantidad de flora y fauna”.

Enfatiza que uno de los elementos más característicos del sector además de las dunas es el humedal Mantagua. “Este cruza para desembocar en el Océano Pacífico los terrenos de la Corporación Cultural Amereida, y unas de las actividades que nos concierne es formalizar con la ayuda de otras organizaciones el cuidado de éste como lugar de considerable valor ambiental y potencial extensión educacional y de ecoturismo”.

Y es que este tesoro natural está en riesgo de deterioro debido a factores como la contaminación producto de la intensiva actividad humana durante el verano, la presencia de animales domésticos como perros vacas, la caza y pesca ilegal y en los últimos años, el desarrollo de proyectos inmobiliarios y ahora, proyectos viales. “Estos valores naturales no hay que pensarlos como elementos independientes. En los 32 kilómetros por los que la ruta F30E actual cruza hay bosques, dunas, diferentes tipos de tierra, fauna, flora, cursos de agua, comunidades, etc. Todo esto ha ido evolucionando de forma relativamente armónica, incluso las comunidades que allí residen han demostrado en la mayoría de los casos un alto respeto por su entorno y coexistido con un bajo impacto medioambiental. Es más, hoy muchos lugareños usufructúan de forma amable y coherente de ese entorno natural. Con respeto y afecto por su lugar”, dice Fernando.

Advierte que la construcción de una nueva autorruta F30 E, tal como está proyectada, interrumpirá los cursos de agua que alimentan el estero y humedal Mantagua, los movimientos de tierra gigantescos que se realizarán modificarán el ecosistema y las aguas serán contaminadas no sólo por productos ajenos, sino que seguramente la concentración de solutos y sedimentación cambiará la morfología natural, lo que afectará directamente en las riberas y desembocadura. Las especies animales -aves principalmente- emigrarán sin regresar ante este cambio medioambiental.

 

COMPLEJO FINANCIAMIENTO

 

Saben que el Premio Obra Bicentenaria 2009 es una vitrina para que más gente venga a conocer y se interese por la Ciudad Abierta, pero no para superar los problemas financieros. Arturo Chicano explica que esta es una Corporación que se mantiene con cuotas sociales que paga cada uno de los socios, no sólo los que viven allá. Ese financiamiento permite básicamente mantener lo que existe. En su comienzo hubo donaciones particulares, pero llegó un momento en que empieza a crecer y sólo da para hacer algunas obras y mantener la extensión. “Llegado ese momento hay que inventar algún sistema para buscar nuevos recursos y ahí empieza un periodo en donde comenzamos a acceder a proyectos concursables. Eran tiempos en los que Fondecyt aceptaba que una obra era investigación, hoy eso es más difícil. No hemos podido volver a acceder a ese recurso. También recurrimos a la ley de donaciones que permite que ciertas empresas nos apoyen pero cambió la ley y se nos hizo difícil de nuevo. Por ahora el financiamiento es una situación muy compleja”.

Aclara que PUCV n o tiene injerencia, porque la Ciudad Abierta no es propiedad de la Universidad. “Sí existe un convenio que permite que una cantidad discreta de recursos financie la permanencia de los alumnos que se instalan allá para seguir talleres. También consideramos que, a no largo plazo, dos a tres años más, debiéramos entrar en una formalización más directa que permita construir un Centro de Estudios; eso es una perspectiva que se ha venido desarrollado. Creo que ahí viene una última fase para un financiamiento permanente, cosa que hasta ahora es bien compleja”.