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Domingo 3 de enero de 2010
“Los jóvenes siempre necesitan límites”

El popular sacerdote muestra su preocupación por los excesos de los turistas en verano. COMENTE ESTA NOTICIA

San Expedito es uno de los fenómenos religiosos más importantes de los últimos años en todo el país, generando una gran cantidad de fieles seguidores que admiran y respetan al artífice de su popularidad, el párroco de Reñaca, Enrique Opaso.

Sin lugar a dudas, es el verano la época del año en que más visitas recibe el balneario viñamarino, cuya actividad cotidiana se ve multiplicada hasta el cansancio de sus habitantes, con interminables tacos, fiestas estruendosas y escándalos nocturnos por doquier.

De estos problemas, del rol de la familia, de las actividades programadas por la Iglesia para el 2010 e, incluso, de las elecciones presidenciales, nos conversa el conocido sacerdote.

- Usted siempre se ha preocupado de hacer un llamado a la responsabilidad en el verano, ¿se ha visto un cambio de actitud este 2010?

“Las vacaciones tienen este componente de alegría, de fiesta, de ‘carrete’ como se le llama ahora y me parece que es bueno vivir las vacaciones con intensidad. Pero hace unos años se ha transformado en un exceso, el tema del alcohol y la droga es algo que estamos viendo con mucha pena y preocupación, de una manera particular con la actividad nocturna. Hay un silencio extraordinario entre las 11 y las 3 de la mañana, pero ya a las 4 y hasta como las 7 esto es un griterío, de peleas, es un enjambre y que se transforme en rutina, es penoso.”

- ¿Cómo afecta esta situación a quienes viven todo el año en este balneario?

“Para quienes vivimos en Reñaca no hay ningún disfrute en el verano, piensa que me he demorado más de una hora en un trayecto que hago en 7 minutos. Hoy tomé la decisión de encuevarme en la parroquia y atender aquí a quienes me necesiten. Pero me da mucha alegría, me gusta el bullicio y la gente que viene a disfrutar, no soy un viejo amargado, si hay música o ruido leo y no me complico”.

“hay que poner límites”

-¿Cuál es el papel que juegan los padres en el exceso de los jóvenes?

“Se ha dicho que hay una suerte de crisis familiar y no sólo sobre los matrimonios con problemas o familias uniparentelas, sino que en el proyecto educativo chileno hay un fuerte componente de “laissez faire”, una actitud de “ya aprenderá”. Pero los jóvenes siempre necesitan límites por dónde caminar y me parece que no están claros”.

Agrega que “vemos violencia y nos creemos dueño del mundo. Hay una gran cantidad de accidentes automovilísticos protagonizados por menores ebrios, tenemos en Reñaca un alto índice de jóvenes muertos por excesos”.

- ¿Cómo puede la Iglesia apoyar a sus fieles en este proceso de educación de los hijos?

“Cuando en la playa hay un universo de 200 ó 300 mil personas, nosotros tenemos una participación real en la parroquia de 12 a 13 mil fieles. La inmensa mayoría no son de aquí, son turistas, de modo que lo que puede hacer la parroquia de Reñaca es marginal”.

- El verano, en general, es una oportunidad para que las familias se reúnan y compartan.

“Este país ha sido un país de encuestas y frente a esta altísima respuesta de los niños de que han sentido la ausencia de sus padres en su proceso educativo por diversas razones, el verano debiera ser una gran manera de revertirlo y tener familias que viajan y están unidas. Uno se encuentra con familias que intentan hacerlo, pero llegan y se dispersan, los padres tienen sus panoramas, los niños sus fiestas y el hogar se transforma prácticamente en una pensión donde todos tienen sus horarios. No hay nada mejor que dedicar tiempo a estar en familia, para compartir, para escuchar al papá y a los hijos. Eso es bueno y veo que no se da”.

 

SAN EXPEDITO 2010

- ¿Qué actividades se han planificado en torno a San Expedito para este verano?

“San Expedito es un fenómeno religioso, más bien de jóvenes, que busca ser un camino para vincularse con lo sobrenatural en su vida natural. En Reñaca ha sido fuerte y ya se habla de turismo religioso por la cantidad de personas que nos visita. Son decenas de miles en Navidad, Semana Santa y los días 19, especialmente en enero y febrero. Hay un foco fuerte de religiosidad, de acogida, que no veo reflejado en que efectivamente la gente viva mejor, con más paz y en que la familia pudiera reconcentrarse un poquitito”.

- ¿Cuál es la tarea que la Iglesia ha definido para este año?

“Estamos en una aventura muy interesante que es la Misión Continental. La Iglesia está con su mirada puesta en salir, porque hasta ahora no se ha puesto en la dimensión misionera que se le exige a todo bautizado y es la tecla que vamos a tocar. Se trata de dar testimonio en tu casa, en el colegio, en la universidad, en el trabajo, para que el ambiente en que uno se mueve pueda ser luz de esperanza y de alegría para muchos”.

-Esta labor requiere un importante despliegue de personas, ¿cómo lo han preparado?

La Misión Continental está en los “input” de nuestros fieles, pero recién ahora vamos a salir a la calle y ver qué pasa. Tengo esperanzas porque para el mes de María tuvimos un buen apronte. Todas las familias son nuestras y debemos acogerlas, servirlas, animarlas y acompañarlas. En este tema nadie está excluido, porque es muy importante y no se trata de descartar a las personas porque son separados o padres solteros. Todos son queridos y esperados en esta tarea misionera”.

 

MARCELA ARELLANO PONCE

ciudades@mercuriovalpo.cl

 

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