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Lunes 22 de marzo de 2010
Historiador rompe los mitos sobre Rodríguez
Literatura / El texto pertenece al profesor Leonardo León, y aún se encuentra en etapa de desarrollo.

La imagen de Manuel Rodríguez tendiendo la mano a Casimiro Marcó del Pont para ayudarlo a bajar de su carroza, y luego recibir una moneda de propina de parte del gobernador, es una de las tantas hazañas atribuidas al guerrillero que se enseñan en todos los colegios como parte fundamental del proceso de la Independencia nacional. Pero según Leonardo León, docente de la Universidad de Chile y experto en historia colonial, todo esto no sería más que una fantasía, un engaño que se fue solidificando en el imaginario colectivo.

Así lo explica en el libro de León, "Chile, 1810: Historia, memoria y representaciones", el cual se encuentra en etapa de desarrollo. En el texto, y contrario a lo que repiten miles de profesores de historia, se explica que Rodríguez no habría participado jamás en ninguna batalla; no habría hecho alianzas con los bandidos -pues él era el encargado de firmar sus muertes en el gobierno de José Miguel Carrera-; y ni se habría hecho pasar por un ebrio para escapar de los soldados realistas.

"Después de una larga investigación en los papeles del ministerio de Guerra y de haberme fijado en la información inédita y publicada que existe sobre el período, descubrí que Manuel Rodríguez no tiene ninguna participación en el proceso de la Independencia de Chile", asegura categóricamente el profesor.

Declaración que seguramente levantará ronchas en la piel de muchos otros historiadores que sacarán a colación la toma de la aldea de Melipilla, atribuida a Rodríguez, como una acción militar en la que se documenta que participó el caudillo. Sin embargo, para León esta acción no tuvo envergadura ni ninguna trascendencia militar, pues fue realizada en un villorio de peones sin guarnición, aledaño a la hacienda de los Carrera.

Los héroes de verdad

El historiador añade que Manuel Rodríguez era conocido como "uno de los sujetos más intrigantes, complotadores y oportunistas de la época. Él fue secretario político de Carrera, un manipulador que estuvo detrás de los golpes de Estado entre 1812 y 1814".

Tal vez si Pablo Neruda, Patricio Manns y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez hubiesen sabido estos datos, lo habrían pensado dos veces antes de dedicarle poemas, canciones y tomar su figura para instaurarla como un emblema de la revolución y la rebeldía.

"El Húsar de la Muerte sólo fue un tinterillo del patriciado que sirvió para tapar las hazañas militares de los verdaderos jefes guerrilleros populares. ¿Sobre qué bases descansaba el conocimiento de Rodríguez y sus hazañas? Sobre un relato histórico elaborado por el patriciado que necesita ser revisado, criticado, desafiado, pues se trata de un relato distorsionado que ha sido administrado por la oligarquía para santificar su atentado contra el Bien Común", explica León.

Al mismo tiempo sostiene que "Manuel Llanca, Tomás Nilo, Ventura Laguna, Atanasio Muñoz, Mariloan y Mateo Pirigüin serán apenas un susurro prontamente cubierto por el olvido. Ellos son los verdaderos héroes populares, los campesinos e indígenas, no un abogado de tercera al que revistieron con las hazañas de los verdaderos caudillos, los historiadores del siglo XIX y XX".

leonardo Robles

vialibre@mercuriovalpo.cl