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Jueves 28 de octubre de 2010
Como para creer en el poder del deporte

La pediatra viñamarina Aída Milinarsky compite en el triatlón por un desafío personal y también para motivar a otros a realizar ejercicios.COMENTE ESTA NOTICIA.

Actividad a toda hora

Aída Milinarsky es una profesional tan ocupada como todas, por lo que debe acomodar sus horarios para poder entrenar. Y decidió que la mañana es el mejor momento para el deporte: “nado tres días a la semana a las seis y media. Y cuando no estoy nadando, estoy trotando. Hacer ejercicios es una muy buena forma de empezar el día, uno queda muy activo, de buen ánimo por todo el resto del día”.

Por su experiencia, recomienda que todos deberían tener una rutina similar. “A los niños deberían motivarlos sus familias, sus profesores, sus doctores, todos. Lo ideal sería que en el colegio empezaran la jornada con actividad física. Yo me dedico mucho a las enfermedades respiratorias, veo muchos niños asmáticos y a ellos también los motivo a que hagan deporte y lleven una vida normal. Siempre estoy insistiendo en eso. De esta consulta rara vez sale un certificado para eximir a un niño de Educación Física. No, conmigo no funciona así”, advierte.

Aída Milinarsky habla del Ironman de Hawai con una naturalidad que puede llegar a desconcertar. Son 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42 kilómetros de trote, la prueba máxima del triatlón mundial a la que muy pocos logran clasificar y en la que no todos llegan a escuchar la frase “You are an ironman” con la que un locutor recibe a cada competidor que cruza la meta. Esta pediatra viñamarina de 62 años ha participado dos veces y lo cuenta como si fuera lo más común del mundo.

El asombro aumenta cuando ella misma confiesa que su interés por el deporte surgió cuando ya era adulta, que antes ni siquiera sabía nadar y que incluso fumaba sin complejos. “Pero eso es exactamente lo que quiero transmitir: si yo, una persona común y corriente, pudo competir en un ironman, quiere decir que cualquiera puede motivarse y hacer ejercicios. Si ni siquiera se trata de ir a grandes pruebas, basta con salir a correr, a caminar o andar en bicicleta”, dice como resumiendo su filosofía de vida.

POR TRES MINUTOS

La también directora del Departamento de Pediatría de la Universidad de Valparaíso ha clasificado dos veces al Ironman de Hawai: la primera el año 2008 y la segunda este 2010, competencia que se llevó a cabo el sábado 9 de octubre.

De su primera participación tiene grandes recuerdos, aunque también una decepción: completó el recorrido en 17:03:45 horas, tres minutos por sobre el límite. Eso significó que apareciera en los registros oficiales como descalificada, a pesar de haber sido recibida con una ovación cuando cruzó la meta.

“Como soy lenta me tocó hacer la etapa de trote de noche y hubo un momento en que la oscuridad era total y ni siquiera veía la carretera donde estaba. Ahí pensé ‘¿qué estoy haciendo aquí?’ y seguí, pero caminando. Justo pasó una persona de la organización y me dijo que no me rindiera, que me quedaba súper poco. Me dio ánimo y me acompañó hasta el final. En la meta supieron que estaba muy cerca de llegar y a pesar de que se habían cumplido las 17 horas, me esperaron y el público me recibió con aplausos”.

La satisfacción fue indescriptible, tanto que ni siquiera se amargó al descubrir que su resultado no figuraba en los registros oficiales porque llegó después del límite. “Me daba lo mismo, yo fui por un desafío personal, no por demostrarle nada a nadie”, explica.

AHORA SÍ, TAREA CUMPLIDA

A pesar de tener la sensación del “deber cumplido”, pronto Milinarsky empezó a pensar que podía completar el Ironman de Hawai en el tiempo estipulado. “Y como ya tenía la experiencia y sabía lo que me esperaba, me preparé para volver”, relata.

Fue así como en mayo de este año clasificó al ganar su categoría (60-64 años) en el Ironman de Brasil. Tuvo poco más de cuatro meses para prepararse y, aunque confiaba en sus capacidades, asume que tuvo cierto temor. “La primera vez había algo de miedo a lo desconocido, pero ahora sabía lo que me esperaba. Igual da susto, cuando te bajas de la bicicleta sientes que no puedes correr, así que sólo atiné a no detenerme nunca en el maratón. Me demoré mucho, pero hay cosas que te motivan a no parar... el largo tiempo que entrenaste, el saber que en la meta te espera tu familia, pero sobre todo saber que puedo ser un ejemplo para los demás”.

lA VERDADERA MOTIVACIÓN

Llegó a la meta en un tiempo de 16:37:44 horas y esta vez su nombre sí figuró en el listado oficial. Objetivo cumplido, se podría decir, aunque de inmediato la pediatra confiesa que completar la prueba es sólo una de sus motivaciones. Lo que realmente parece empujarla a aventuras como ésta son sus ganas de demostrar que cualquiera puede dedicarse al deporte. “Si yo puedo, todos pueden”, parece pensar.

“Lo más entretenido de esto es que los niños te preguntan. Tengo varias medallas colgadas en la pared de mi consulta y los niños se entusiasman. De hecho, tengo un par de pacientes que están haciendo triatlón, me mandan sus fotos, sus logros. Y yo creo que si uno logra motivar a la gente para que haga deporte, eso es lo mejor que uno puede obtener”, explica.

“Yo soy pediatra, trabajo con niños y para mí es doloroso ver cómo los niños prácticamente no se mueven, es triste la calidad de vida que tienen los niños en este minuto. Por eso trato de predicar con el ejemplo, ellos me ven corriendo por la playa, me ven en la bicicleta, me reconocen cuando entreno. Uno de mis objetivos es transmitir la tremenda sensación que uno vive con esto. Yo no hacía deporte cuando chica, entonces está demostrado que siempre se puede”, argumenta. Y dan unas ganas enormes de hacerle caso.

 

JUAN CARLOS RIVERAS

deportes@mercuriovalpo.cl

 

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