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Domingo 16 de enero de 2011
Desequilibrios insostenibles
Invitado por egresados de la Universidad de Columbia y ex funcionarios del Banco Mundial, Joseph Stiglitz advirtió en Santiago necesidad de controlar entrada de capitales "golondrina" en países emergentes como el nuestro.

Las condiciones de crecimiento de las economías emergentes, por un lado, y el pobre desempeño que han venido registrando las desarrolladas en los últimos años, por el otro, puede gatillar la llegada a las primeras de capitales que sobrevalúen la tasa de cambio.

Por eso, países como Chile deberían considerar la posibilidad de implementar controles para evitar la entrada de capitales "golondrina", que más que inversiones productivas buscan maximizar ganancias financieras sobre la base de diferenciales en tasas de interés, como también invertir los excedentes de los fondos generados por la minería fuera del país, estableciendo impuestos a las rentas de las industrias extractivas que se generarán con los precios actuales de materias primas.

Ello evitará el desarrollo de la "enfermedad holandesa", que pondría en desventaja a los sectores emergentes de la economía; el aumento de tasas de interés y la consecuente llegada del mencionado tipo de capitales, y generará un escenario favorable a la diversificación y competitividad, que permitirá mantener un desempeño sostenido como el que se está logrando a la fecha.

Son algunas de las reflexiones que el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, compartió durante un reciente encuentro en Santiago con egresados de la Universidad de Columbia y ex funcionarios del Banco Mundial, entidad de la cual fue vicepresidente y economista jefe. Entre los asistentes se encontraban Jorge Cauas, ex ministro de Hacienda; Jorge Culagovsky, encargado de negociaciones de tratados de libre comercio y mecanismos de defensa comercial para enfrentar disputas por exportaciones chilenas; y Leopoldo Maraboli, asesor del Grupo Minero del Banco Mundial y ex director técnico de Chuquicamata, así como otros altos ejecutivos, empresarios y hombres de negocios.

EL FONDO DE LA BURBUJA

Al exponer sobre las causas de los problema económicos que aquejan al mundo desarrollado, el Premio Nobel -quien se manifestó contento de estar en un país que percibe su futuro con optimismo- apuntó a las deudas acumuladas por los hogares en Estados Unidos, las cuales fueron determinantes para el crecimiento de la llamada burbuja inmobiliaria, que al estallar provocó la debacle financiera que terminó contaminando prácticamente a todos los sectores productivos.

Recordó que hace 20 años, las deudas de los hogares en EE.UU. equivalían al 83% de sus ingresos; hace una década crecieron al 92%; y a comienzos del 2008, representaban 130%. Y atribuyó esta situación a que los bancos abandonaron toda noción de prácticas sólidas de préstamos, suponiendo que los precios de las propiedades nunca caerían.

El problema -agregó- se ha agravado con el estancamiento de los ingresos familiares en la última década, debido a factores como reducción de la regresividad de los impuestos, cambios en las normas sociales sobre concentración de la riqueza; merma en el poder de negociación de sindicatos y avances tecnológicos que han reducido el valor relativo de trabajos de contenido limitado en materia de conocimientos.

ESTÍMULOS INSUFICIENTES

Desde entonces, expuso Stiglitz, buena parte del mundo desarrollado ha sufrido el doloroso impacto de lo que llamó "desintermediación", proceso en que la población altamente endeudada, no puede seguir con el nivel de gastos al cual estaba acostumbrada, y de esa manera abrir espacio para pagar las deudas en que incurrió en los años de la burbuja.

Esto podría haberse enfrentado en forma satisfactoria, según el experto, si otro sector de la economía hubiese llenado ese vacío, pero en realidad, una buena parte de la población está gastando mucho menos mientras nadie compensa gastando más, lo que se traduce en una economía empujada a la depresión y alto desempleo.

Ante este panorama, Joseph Stiglitz considera que el gobierno de Estados Unidos deberá aumentar sus gastos mientras el sector privado gasta menos, apoyando la generación de empleos durante el período en que las deudas se estén pagando.

En su opinión este aumento de gasto debe mantenerse en forma sostenida y no puede verse como un período acotado de ayuda, sino más bien como un incremento de gastos de suficiente aliento para que los hogares logren nuevamente tener sus deudas bajo control.

De ese modo, considera que el programa original de estímulos del gobierno americano no sólo fue insuficiente, sino también demasiado breve, por lo que su impacto positivo acabó por perderse.

Igualmente, comentó, los ajustes en Europa, que apuntan al recorte de gastos para reducir los déficits fiscales y de balanza de pagos, pueden determinar un estancamiento económico a la manera de lo ocurrido en Japón durante la última década.

PROBLEMAS DE FONDO

En este contexto, planteó el Premio Nobel, el tema que se presenta es cómo enfrentar los desequilibrios financieros que se han presentado globalmente, o cuánto tiempo puede resistir la economía global el enorme déficit comercial que ha ido generando la economía americana: Estados Unidos se endeuda a razón de US$ 3.000 millones al día, mientras que el superávit comercial de China llega a US$ 500 millones diarios, recordó el Nobel.

Para Stiglitz este tipo de desequilibrios es insostenible en el largo plazo y requiere salir del círculo vicioso que implica limitarse a reducir los déficits, lo que equivale a enfocarse en los síntomas, sin enfrentar los problemas de fondo, como el estímulo inadecuado de la demanda, la necesidad de implementar acciones destinadas a desarrollar confianza, superando la deficiencias regulatorias de los sistemas financieros detectadas a raíz de las falencias de los intermediarios, como también los problemas estructurales del sistema de reservas internacionales.

Su conclusión: mientras esos temas de fondo no hayan sido enfrentados de manera adecuada, el mundo continuará plagado por desequilibrios que hacen peligrar la estabilidad financiera y el bienestar económico.

Artículo de Miguel Schloss*

Adaptación de Rosa Zamora.

*Economista UC con postgrados en Columbia, Harvard y Stanford, presidente para Chile de Dalberg Global Development Advisors y organizador del encuentro de Stiglitz en Chile en su calidad de ex ejecutivo del Banco Mundial.