Una joven de 17 años decide hacerse un aborto. Para ello recurre al método del Misotrol, diseñado para combatir úlceras gástricas, pero que si es usada por una embarazada en los dos primeros meses de gestación le provoca un sangrado vaginal que termina en aborto. Este es el punto de partida de "La espera", película de Francisca Fuenzalida que fue preestrenada ayer en el ciclo de Cine-Foro organizado por la Cineteca de la UVM para colegios de la zona; y que debutará el 1 de septiembre. La cinta, protagonizada por María de los Ángeles García ("Muñeca") y Diego Ruiz ("Drama"), muestra detalladamente desde que ella compra las pastillas hasta que pierde el bebé, mostrando el conflicto interno que le produce su decisión, así como cada uno de los síntomas que debe padecer durante toda la noche. La directora sostiene que esta película "no es una apología del aborto", sino más bien que su idea era "hacer un viaje íntimo a una pareja, que fuera lo más real posible y que provocara, que conectara con la gente". "Esta no es una película ni pro vida ni pro aborto, sino que deja preguntas para que la gente se cuestione y reflexione después de verla", advierte el actor, quien decidió participar en la cinta tanto por motivos laborales, como por la temática que aborda. Un asunto no resuelto En Chile el aborto es considerado un delito castigado con pena de cárcel. Incluso, en caso de violaciones o que esté en riesgo la vida de la madre. "Pensar que todavía es un tema no resuelto, que es ilegal, y que se sigue produciendo en muy malas condiciones, me llamó la atención mucho. Y de ahí nació un poco la historia", cuenta la realizadora quien en un principio sólo tenía como objetivo hablar sobre una pareja en un momento de crisis. Para ello leyó artículos, blogs y foros que hablaban de los casos de mujeres que habían decidido abortar a través del Misotrol. "Me recordó mi juventud, y me puse en el lugar de qué hubiese hecho yo si me hubiese pasado una cosa así", confiesa la cineasta agregando que "ahora soy mamá, entonces quizás a esta edad no me haría un aborto. Pero en ese momento bajo ciertas circunstancias, tal vez hubiese estado en el lugar de ella", puesto que "siempre hay un momento que uno piensa sus opciones sean cuales sean, legales o ilegales". Previo a su estreno, Fuenzalida cuenta que la película será exhibida en diferentes colegios del país donde también se han organizado foros de debate respecto al aborto, los que se extenderán hasta agosto. El primero de ellos fue ayer, y la realizadora comenta que fue "súper enriquecedor" sobre todo porque algunas de las estudiantes presentes dieron a conocer su experiencia de ser mamá adolescente. La satisfacción de la cineasta, además, pasa porque la respuesta de los jóvenes sirve para su propósito: conectar con la gente. "La mayoría de las películas chilenas que hemos visto en el último tiempo no conectan tanto con la gente, y mi idea era lograrlo, y hacer películas que el público quisiera ver". En este mismo sentido, la realizadora dice que "quiero que sea una película polémica, pero sobre todo que genere debate". Un rol poco usual Es frecuente escuchar casos de niñas que quedan embarazadas, cuyos pololos las dejan abandonadas o les piden que se hagan un aborto. En esta película sucede todo lo contrario, ya que el personaje de Ruiz está en todo momento con ella, le ayuda a tomarse las pastillas, le cambia el pijama, le lleva sopa, etc. "Es un voto de confianza al hombre chileno. Me parecía interesante que los roles no fueran tan estereotipados y que se invirtieran justo donde la mujer debería tener al menos libertad para elegir qué hacer con su vida", comenta la realizadora. Para Diego Ruiz, su personaje lo que hace al ayudarla es "un acto de amor, de decir no la voy a dejar sola en una decisión que sé que se va tomar sí o sí", aunque no esté de acuerdo con ello. El actor confiesa que nunca le tocó vivir una situación así, pero que decidió afrontar el personaje poniéndose en su lugar, ante una decisión tomada por su polola exclusivamente. Sobre la elección de los protagonistas, la directora confiesa que fue por un tema de química y de que ya habían trabajado antes juntos. "Esta es una película que necesita una gran intimidad, mucha confianza en el otro, y ellos se llevaban muy bien. Y sobre todo se atrevieron a hacerla", comenta. Al respecto, Diego dice que era muy importante conectarse con su partner porque "teníamos que hacer algo súper difícil: parecer pololos de tiempo sin que haya una relación idílica, porque estamos hablando de un quiebre". Flor Arbulú farbulua@mercuriovalpo.cl |
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