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Miércoles 25 de mayo de 2011
El reencuentro con un gran dolor
Fútbol / Porteños participaron anoche en la celebración del 100º aniversario de la sureña ciudad.

Santiago Wanderers se apronta a cumplir 119 años de vida. Un periodo donde se han escrito páginas colmadas de éxitos, alegrías, fracasos y dolor. En todo este tiempo las lágrimas también han marcado capítulos importantes en la historia caturra, siendo quizás uno de los episodios más dolorosos la muerte de Víctor Bórquez Miranda, un joven nacido en el lejano Puerto Natales y con cuya figura el Decano se reencontró anoche durante la celebración del 100º aniversario de esa ciudad.

Tres décadas han pasado desde esa fecha. Corría 1981 y el plantel que en ese entonces adiestraba Jorge "Mosco" Venegas se dirigía al sur del país para enfrentar a Malleco Unido.

"Íbamos todos contentos. Había mucha alegría e incluso jugábamos a golpearnos con las almohadas que nos habían pasado en el bus", recuerda Erasmo Zúñiga, miembro de ese plantel, al igual que Juan "Carmelo" Rivero, uno de los más cercanos a Bórquez: "En el viaje constantemente conversé con el técnico y el PF porque estaban buscando un lugar para detenernos y estirar las piernas, ya que en esos años la comodidad en los traslados no era la misma que la de ahora".

MINUTOS FATALES

La delegación de Santiago Wanderers acababa de cruzar el puente Perquilauquén antes de detenerse.

"Hicimos algunos ejercicios físicos y juegos con pelota, cuando alguien se percató de la ausencia de Víctor (Bórquez)", recuerda Erasmo Zúñiga. "Desde ese momento los minutos pasaron muy rápido. Volvimos a cruzar el puente, esta vez de regreso. Había unos niños bañándose porque la verdad es que en ese lugar el río no era profundo. Ellos nos dieron las primeras pistas cuando dijeron que habían visto a un hombre cerca del agua", añade, mientras Rivero agrega que "un par de compañeros se metieron al agua y fue San Martín quien lo encontró. Hicimos todo lo posible por reanimarlo, pero ya estaba muerto".

Bórquez fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, al que ingresó sin signos vitales. "Recuerdo el dolor que todos teníamos y la rabia que sentimos por cómo nos trataron en el lugar a donde lo llevamos. El doctor volvió hacia nosotros, nos dijo que Víctor (Bórquez) había muerto, mientras otros funcionarios lo traían en una carretilla y tiraban su cuerpo arriba de una gran mesa de cemento", se lamenta Zúñiga, insistiendo en que fue "de los peor que me tocó vivir en toda mi carrera como profesional".

"El grupo venía destruido. Nadie entendía como si hace algunos minutos todo era alegría en el viaje, de pronto la tragedia se instalaba en el lugar", admite "Carmelo".

Ya en Valparaíso, una multitud despidió sus restos durante la misa de despedida. Y tuvieron que ser sus propios compañeros quienes intercedieron ante Renzo Arata, presidente de aquella época, para que ayudara económicamente para el traslado de los restos de Bórquez hacia su natal Puerto Natales.

"Prefiero ni hablar de cómo se portaron los dirigentes", asegura Erasmo Zúñiga, admitiendo que "tuvimos que pelear una enormidad para que no se les 'olvidara' cancelar los dineros que le correspondían por contrato".

VELOZ DELANTERO

Juan Rivero recuerda a Víctor Bórquez como un joven de pocas palabras. "Era un buen tipo. Un hombre humilde y callado", señala "Carmelo", quien al momento de comentar sus aptitudes como futbolista lo describe como un "veloz y habilidoso puntero izquierdo".

Víctor Bórquez fue un hombre que pasó a la historia de Santiago Wanderers. Una figura con la que el Decano se reencontró anoche en Puerto Natales.

JUAN CARLOS MORENO

deportes@mercuriovalpo.cl