09/05/2004

Imágenes que hablan por sí solas

Yo dibujo a mi mamá

En el Día de la Madre intentamos descifrar algunas claves de la relación entre ellas y sus hijos a través de los trazos de los propios peques.

Lucas Varela tiene tres años y cuatro meses. A Carol, su mamá, la dibujó naranja, con la cara sonriente, ojos grandes e iluminada por un sol amarillo y escuálidas extremidades. Muy asertivo es su dibujo atendiendo al hecho de que él transita, desde el punto de vista cognitivo, por lo que se llama la etapa del renacuajo.

Lucas, junto a un grupo de otros niños de entre tres y ocho años, nos colaboró en la tarea de descifrar, mediante su volátil y descontaminada imaginación plasmada en el papel, la manera cómo los más pequeños ven a su mamá, ejercicio al que se unió el sicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Felipe Vallejos, quien mirando los dibujos se dio a la tarea de observar los lineamientos generales que sustentan en cada caso la relación madre-hijo.

Eso sí, Vallejos subraya que éstos son indicadores que normalmente se combinan con otras señales de contexto para llegar a un análisis más profundo. "Con estos dibujos por sí solos no se puede dar una indicación de significado", observa.

No obstante, nos atrevimos a indagar en estos trazos que a pesar de su infantil origen, sorprenden por la inmensa lectura que permiten realizar, así sea del más ínfimo detalle, como es si se detuvieron o no a dibujar la pupila de la mamá.

 

MADUREZ COGNITIVA

 

"Primero que nada, hay que tomar en cuenta la etapa de desarrollo del niño. La madurez cognitiva va a condicionar mucho el tipo de dibujo que pueda hacer", aclara el profesional.

Es difícil que los niños más pequeños hagan detalles en los ojos. A medida que crecen van aportando más elementos. Además, Vallejos acota que también el detalle en los ojos tiene que ver con el grado de cercanía emocional que tienen los niños con la mamá. "Un niño de seis o siete años que dibuja los ojos vacíos de la mamá, sin pupila o le dibuja sólo un puntito probablemente pudiese indicar que tiene una distancia emocional mayor. No se puede interpretar lo mismo en un niño más pequeño por su menor madurez".

Recalca que para poder interpretar hay que comprender cómo evolucionan en su forma de dibujar a determinada persona. Desde el punto de vista cognitivo, hay una primera etapa que es la del renacuajo, en la que el pequeño, de tres a cuatro años, se limita a dibujar una cabeza redonda de la que salen los pies y manos sin mayor elaboración, tal cual lo logró el pequeño Lucas. Es un trazo normal, pero si un niño de seis años hiciese este tipo de dibujo, se puede pensar que tiene un retraso en su desarrollo cognitivo. "Lo primero que nos puede decir el dibujo del niño, ya sea de la mamá o de la familia en general, es el grado de madurez cognitiva".

 

ETAPAS DE DESARROLLO

 

Hay varias etapas. A los cuatro años, el efecto clásico es aquel en el que la cabeza es en forma de círculo y se agregan unas líneas que se desprenden en forma de brazos y piernas. Es también la etapa del garabato.

Después viene una fase, entre los 4 y 6 años, que se denomina simbolismo descriptivo, en la que el niño con ciertas figuras geométricas elabora el cuerpo, la figura. "Ocupa triángulos para hacer el cuerpo de las mujeres, normalmente del mismo tronco proyecta las piernas abiertas o que no convergen en una cadera. Ocupa también rectángulos, óvalos, círculos para construir la figura humana", sostiene Felipe Vallejos. En esta etapa, es frecuente que los brazos no salgan de la correcta posición; salen del cuello u otros puntos inadecuados.

Entre los 5 y 6 años entra al período del realismo en el que logra representar un poco más a la figura humana de acuerdo con su apariencia y líneas continúas. "Aquí ya los brazos salen de los hombros y es lo que hay que tener como nociones básicas. Las proporcionas van mejorando. Al principio, las cabezas son tremendamente grandes, pero probablemente un niño de siete años va a ser capaz de ajustar la cabeza a la proporción del tronco y de otras partes".

También aparecen ciertas nociones como la de números. Hacen cinco dedos, porque ya está preocupado de contar y medir la cantidad de las cosas. Estos son los parámetros que hay que comprender en primera instancia y sobre estos conocimientos hay que entrar a hacer el análisis. Ahí uno puede empezar a ver los aspectos emocionales".

El sicólogo explica que hay ciertas variables que no son cien por ciento válidas y objetivas. "Son sólo tendencias generales, no se puede categorizar respecto a que esto sea un código de significado".

 

INDICADORES IMPORTANTES

 

Las figuras grandes tienen que ver con que esa persona es más valorada. Una figura pequeña puede representar un retraimiento, una distancia y esto tiene que ver con el contexto.

"Si el niño dibuja varias personas, ya no podemos ver el tamaño absoluto sino el tamaño relativo. Por ejemplo, los que dibujan a la mamá más grande que al papá probablemente le dan una valoración o cercanía emocional más grande a la mamá, lo que se manifiesta en el tamaño en que la hace. Ahora también, si dibuja varios personajes, es importante la posición, quiénes están cerca unos de otros o la distancia entre ellos. Los que están cerca es porque hay más proximidad entre ellos y si están en los extremos puede representar temores o distancias".

Otro aspecto que enfatiza el especialista es el orden en el que dibujan los personajes, así como el grado de cuidado o detalles con que hacen las figuras. "Bien sea si se esfuerza o, por el contrario, lo hace en forma impulsiva, o descuidada o no termina el dibujo, lo que implica la preocupación por ese personaje que está dibujando".

Acota que también es importante el cuidado relativo de las figuras, porque puede ser que el niño sea descuidado e impulsivo en general y todos los dibujos los haga en forma rápida. Entonces, lo importante es el grado de cuidado diferencial que aplica a las distintas figuras. "Entre más descuidada haga a la persona, probablemente más conflicto, menor importancia, o más ansiedad le puede generar esa figura".

 

PARTES DEL CUERPO

 

Respecto a cómo dibujan las partes del cuerpo, Felipe Vallejos explica que los ojos son una vía para detectar la vinculación afectiva. "La presencia de una mirada definida y la dirección de la misma también son importantes. Hay algunos que no dibujan miradas porque sienten distancia con la persona a la que están pintando".

La cabeza, en tanto, se relaciona con la valoración de aspectos más intelectuales.

El tamaño de los pies se ha visto empíricamente que refiere a índices de masculinidad, de dominio, de poder. "Quien es dibujado con los pies más grandes es el más dominante, el que impone las normas".

Las manos también representan el vínculo afectivo y son símbolos de capacidad constructiva de habilidad práctica. "La ausencia de manos o dedos, elementos que aparecen temprano en el desarrollo, pudiese reflejar, o distancia afectiva de contacto físico o a una persona que no hace muchas cosas".

En el caso de que las manos sean extremadamente grandes o los pies también muy grandes, con trazos muy achurados o recargados, puede reflejar tensión o ansiedad, como también conflictos o temores asociados. A veces, el grado de presión del trazo no es igual en una misma figura.

Una mamá dibujada en forma descuidada con trazos muy cargados, con manos súper remarcadas, sin ojos y tremendos pies puede ser vista como una mamá agresiva, dominante, a la que se le tiene susto. Otra mamá, dibujada con mucho más detalle, menos recargada se percibe como una mamá afectuosa, menos amenazante, no tan autoritaria.

 

TENDECIA A AGRADAR

 

Recurrir a elementos complementarios en el paisaje, árboles, mascotas, flores, mariposas, indica la tendencia a agradar a sus papás, a hacer las cosas bien y a aplicar conocimientos que reciben en el colegio. "Son niños que quieren ser o tienden a ser adaptados socialmente, con tendencia a consentir al adulto o a ajustarse a las solicitudes de los mayores. El hecho de agregar corazones, flores, es una forma de demostrar afecto, pleitesía, una forma explícita de decir te quiero, lo que es positivo pero no necesariamente mejor que un niño que está seguro y que no tiene que estar diciendo mamá te amo y eres la mejor del mundo".

 

Análisis comparativo

La metodología de interpretar los dibujos infantiles, por lo general se aplica para evaluar el desarrollo cognitivo y cómo el niño conceptualiza a los diferentes miembros de su familia, a la vez que sus relaciones al interior de la misma.

El sicólogo Felipe Vallejos, aclara que para hacer un análisis comparativo es necesario dibujar a toda la familia, y observar así, el orden, la distancia, cómo reparte y distribuye en forma discriminada estos recursos, así como la diferencia entre estos personajes.

Este ejercicio se combina con otros tests para obtener alguna información adicional. "Se trabaja siempre a nivel de hipótesis que tienen que ser programadas con más de un dato", concluye.