Año 173 - Nro. 59403 - Miércoles 9 de Agosto de 2000
   
 

La seducción en "Santoladrón"

 
 

Patricia López ("Aquelarre") pone el toque sensual en la nueva teleserie de TVN, que debuta este miércoles con la difícil misión de continuar la racha ganadora de "Romané"

 
 

A Celia Maki, la mesera de un "café con piernas", interpreta Patricia López en "Santoladrón", la nueva teleserie de TVN.

Desde que el primer capítulo de "Sucupira" sorprendiera por el toppless de Angela Contreras en una paradisíaca playa en noche de luna, las teleseries han adoptado como parte de los atractivos algún recurso de ese orden.

Los cuerpos descubiertos de "Iorana", las insinuantes sesiones de nado de Cristián de la Fuente en "Eclipse de luna", las duchas impúdicas de Juan Falcón en "A todo dar" y los bucólicos baños de Luciano Cruz-Coke en "Sabor a ti", serán seguidos este semestre por los escotes pronunciados y las minis rebajadas de "Santoladrón", que para ese fin centra una de sus líneas argumentales en el bar El Diablito.

Promovido inicialmente como un cándido espacio de reunión masculina de la caleta de Tumbes, atendido por las hermanas Roxana (Carmina Riego) y Susana (Lucy Salgado), el lugar se convierte a poco andar en un "café con piernas" a instancias de Celia Maki (Patricia López), con oficio en el negocio tras residir en Concepción y que para concretar la transformación es secundada por Marlene (Katherine Salosny). De por medio se plantea la tensión entre el conservadurismo de la provincia y la liberalización de las costumbres importada de la ciudad.

"Me atrevería a hablar de destape", admite Patricia López, la más adelantada en el oficio según la historia. "Al comienzo me provocaba pudor el vestuario que los personajes adoptan, con un indisimulado escote y otro tanto de mini. Pero después entiendes que es así, que no hay nada que hacer al respecto y te acomodas porque es un rol que supone un aspecto netamente sexual. No lo podrías mostrar de otro modo. Es un vestuario radical, sin duda".

En su interpretación de la disipada Celia Maki ha mediado un trabajo de observación en los cafés penquistas del rubro, donde investigó a partir de la biografía de Jennifer, una de las anfitriones. "Diría que hice un trabajo stanislavskiano hasta dar con las líneas sicológicas que mueven al personaje y que explican esta sensualidad desatada. Aprendí la máxima que se maneja en este oficio frente al cliente: nunca decir que no ni que sí. Y ser siempre amiga dejando todo a medio camino".

La actriz -que paralelamente interpreta a una prostituta que itinera por las islas del sur en la película "La fiebre del loco", de Andrés Wood, y prepara una obra sobre Bukowski que recorrerá los bares marginales a partir de noviembre- contribuyó a las líneas del personaje con los modismos característicos del rubro, "que son diferentes a los que se manejan en Santiago".

A cargo de Marlene Mardones, Kathy Salosny prefiere hablar directamente de topleteras. "Son personajes que están en la línea del destape en la medida que se muestran extrovertidas y desinhibidas, asumiendo la escasa indumentaria como parte del oficio porque para ellas se trata de un arte donde quitarse la ropa es una cuestión anecdótica. Por cierto, una de sus máximas supone mostrar harto".

La investigación en su caso contempló la visita al conocido Lucas Bar de Santiago, donde se reunió por más de una noche con las "trabajadoras" del lugar y cuyas conversaciones sirvieron para aportar detalles biográficos al personaje de la teleserie. "Hay en ella un impulso por establecer relaciones edípicas", adelanta.

Como parte de la historia, el dúo gana popularidad gracias a las improvisadas coreografías que se presentan en El Diablito. Para ese fin, ambas se encuentran en clases con José Luis Vidal, quien ha venido ideando los shows que ambas tienen a cargo y que van in crescendo al mediar la ficción con más de una licencia en pantalla.

Como contrapunto, Carmina Riego (también en "La fiebre del loco" en plan de una prostituta itinerante y en "Bukowski" como la ex amante del escritor) aporta la mirada provinciana con su personaje que cambia la pollera larga y la blusa colorida por la mini y el escote con no poca incomodidad. "Los personajes de la caleta se resisten a este cambio'', explica. ''Se muestran reacias a la audacia que proponen las recién llegadas y conservan cierto apego a los valores, aunque en el camino deban lidiar constantemente con los hombres".

En tono de comedia, hace ver que acá "se subraya a la vez la tensión de la muchacha provinciana a quien no le acomoda el rol y que con esa indumentaria se mueve con torpeza. Significa tratar de adaptarse a otra piel, cuestión que no es fácil porque para ella todo destape supone una errática aproximación a la idea de lo sexy".