Año 173 - Nro. 59421 - Domingo 27 de Agosto de 2000
   
 

Jaime Bayly sigue disparando

 
 

El escritor peruano sostuvo un encuentro con estudiantes de periodismo el pasado viernes en Viña del Mar. En la oportunidad habló de todo y sin tapujos: a la doctora Cordero la catalogó de vulgar, de Cecilia Bolocco dijo que no era digna de imitación y a Pinochet lo condenó... a ver "Viva el Lunes"

 
 

Una masiva asistencia tuvo la conferencia que ofreció Jaime Bayly en Viña del Mar.

Pagado de sí, aunque con la notable intención de abandonar el perfil de niño díscolo. Así está ahora el escritor peruano Jaime Bayly. O, al menos, así parece estar, ello a la luz de su actuación en el diálogo con estudiantes de periodismo de la Universidad de Viña del Mar que se realizó el pasado viernes.

Aparatosamente impuntual -llegó bastante pasado el mediodía, y su presencia estaba anunciada para las 11 horas-, contó para su placer con un auditorio que le proporcionó una atmósfera idolátrica, con esa horrible tendencia al aplauso y a la sonrisa y al amor, casi como en los recitales de grupos sound con público sound.

Allí Bayly, con 35 años que no se le notan, pudo mostrar su mejor sonrisa y lanzar esos dardos con los que se gana la vida. Por ejemplo, que "Pinochet debe ser condenado..." Condenado "a ver todos los lunes 'Viva el Lunes'".

Residente en los Estados Unidos, Bayly vino al país para promover su último libro, "Los amigos que perdí" (Anagrama).

Para gozo de los estudiantes de periodismo, el escritor partió contando anécdotas y dando recetas sobre la profesión periodística. Recetas sobre lo que no se debe hacer, como inventar noticias, cosa en la que destacó con luces propias en la Lima de su adolescencia. "Nunca he podido ser mínimamente objetivo", confesó. Y sobre nuestra prensa deslizó que es feble y vulnerable porque depende de los avisos que pongan las empresas. "Y un empresario es cínico, despiadado, inescrupuloso y persigue siempre sus intereses", remató por si no había quedado claro el peligro. Agarrando vuelo, dedicó largo tiempo a denostar un artículo sobre su conferencia de prensa en Santiago publicado en La Tercera. Allí se dice que su madre fue Miss Perú, que su mujer es dueña de una cadena de gimnasios y que su primera novia fue una señorita Bedoya. Bayly juró sobre la Biblia que todo eso es falso.

EL PORTAZO A LA POLEMICA

Al tocar su labor de escritor, Jaime Bayly se apuró para calificar de "novela llena de imprudencias" a su polémico primer libro, "No se lo digas a nadie", cuyo protagonista -que se asemeja mucho al autor- vive todo tipo de orgías, dice las peores cosas y maneja una amplísima sexualidad. "La gente en Lima pensó que yo contaba mis secretos más íntimos. Incluso se dijo que yo me había acostado con todo el gabinete ministerial peruano. Pero ningún personaje es el autor. Mis libros no son mi biografía", insistió. Más aún, se preocupó de mencionar varias veces a su mujer y a sus hijas -afirmó que su máximo sueño es "ver crecer a mis hijas felices"-, e incluso deslizó que las mujeres le gustan tanto como a su padre.

En vena seria, hablando siempre perfectamente, como chico bien educado y leído, declaró a los estudiantes que lo más importante en la vida es que cada uno siga su propia estrella, su instinto, su corazón. Todo un Hermann Hesse.

LAS PREGUNTAS DEL RESPETABLE

Durante la ronda de preguntas, a la que Bayly invitó señalando que se le podía preguntar de todo, aunque sin especificar que lo iba a contestar todo, se le requirió sobre Fujimori: "un buen presidente", que en su segunda reelección ha pisoteado su propia constitución, deslegitimándose de modo total; sobre su trabajo televisivo actual dijo "soy un francotirador; hago un periodismo de opinión, una opinión descarnada, un tanto cínica, abiertamente sarcástica, y con ganas de decir algunas verdades que nosotros en Latinoamérica, muy modositos, decimos susurrando"; e incluso se refirió a la doctora Cordero, esa del desaguisado contra Martita Larraechea, a quien Bayly definió como alguien que necesita tratamiento urgente y que tiene una abismante tendencia a la vulgaridad. "Uno puede discrepar, uno puede decir una ironía, uno puede tomarle el pelo a la gente; es siempre más fácil insultar y decir una procacidad que una idea, una reflexión o apenas un comentario. Nunca he admirado la vulgaridad, y me parece que esa muy respetable señora tiene una tendencia inquietante a la vulgaridad, y es una pena, pero hay mucha gente en nuestros países que aplaude la vulgaridad".

Sobre sus vicios, habló del consumo de cocaína y marihuana, que hoy censura, lo mismo que el cigarrillo, que tanto fumó. "La gente que se quiere mejor, que se respeta más, que piensa en grande, que es ambiciosa, que quiere hacer algo significativo con su vida, no debería tomar drogas".

Y, obligado a relacionar su persona con aquellas que critica, como Cecilia Bolocco, Pedro Carcuro, Ricky Martin y toda la farándula, explicó que "en nuestros países hay una fascinación por las celebridades. La señora Cecilia Bolocco, por el solo hecho de ser una mujer muy guapa y salir en la tele en un programa que marca 30 puntos, no debería convertirse en una persona admirable, digna de imitar. Lo que define a una persona es su contenido intelectual y moral. En nuestros países vivimos idiotizados por la gente famosa de la TV".