Año 174 - Nro. 59457 - Lunes 2 de octubre de 2000

El balance chileno en Sydney

 

El preciado bronce en el fútbol no puede ocultar la discreta participación del resto de la delegación nacional. Repase las actuaciones de nuestros créditos locales y saque sus conclusiones

Si a usted le hubiesen dicho antes de las olimpíadas que la delegación chilena que viajó hasta Sydney retornaría con una medalla de bronce, seguramente habría estado feliz. Nuestros logros en estas lides escasean, así como los triunfos deportivos en general. Desde la primera participación nacional en Atenas 1896 (con la única presencia de Luis Subercaseux), Chile sumaba apenas ocho preseas y sólo había faltado a los Juegos de Los Angeles '32 y Moscú '80. Por eso, concluida la trascendental cita en tierras australianas, el balance no puede ser negativo. A la tradicional lista de preseas, se sumó la brillante actuación de los dirigidos por Nelson Acosta y Héctor Pinto.

Es que siendo absolutamente realistas y de acuerdo a las marcas que presentaban nuestros deportistas, los únicos que podían ilusionarse con alcanzar alguna medalla eran la Selección sub-23 reforzada y la experiencia internacional de Marcelo Ríos. De hecho, el informe de 200 páginas elaborado por el director de la Digeder, José Dollenz, días previos a la partida de los créditos locales, arrojaba las mismas conclusiones. No obstante, la tercera ubicación en el fútbol -en donde también existe mayor profesionalismo, recursos económicos e infraestructura- no puede ocultar las tremendas falencias que aún persisten en el desempeño del resto de los especialistas chilenos, ni menos reflejar un peligroso sentimiento de conformismo.

El siguiente reportaje desea analizar las actuaciones de la mayoría de los 52 deportistas que obtuvieron un cupo para representar al país. Sin lugar a dudas, hay quienes francamente desilusionaron, pese a que nadie nunca les exigió una medalla. Otros, en cambio, con un tesón y esfuerzo admirables realizaron una adecuada preparación que les permitió superarse. Repase las performances y saque sus conclusiones.

EL PUNTO ALTO

No sólo por la medalla obtenida el fútbol se constituyó en lo más relevante de Chile en Sydney. Como nunca, se observó un equipo ganador, contundente, con grandes individualidades y una tremenda personalidad. Goleó por 4-1 a dos cuadros africanos como Marruecos y Nigeria (campeón olímpico en Atlanta), venció a una España campeona juvenil del mundo (3-1), derrotó 2-0 a EE.UU y estuvo a minutos de doblegar a Camerún (1-2), posterior ganador del oro. Salvo su actuación con Corea (0-1), en donde se dosificaron las fuerzas, los dirigidos por Acosta y Pinto mostraron características inusuales para los equipos chilenos que compiten en el extranjero. Velocidad, potencia y finiquito permitieron, además, perpetuar a Iván Zamorano como el goleador del torneo con seis tantos. La colaboración de los otros históricos -Nelson Tapia y Pedro Reyes- y la conformación de una talentosa generación comandada por David Pizarro, Claudio Maldonado y Pablo Contreras, quedó en la retina del mundo. No fue casualidad que Joseph Blatter, presidente de la FIFA, haya confidenciado que el plantel nacional desplegó los mejores atributos del campeonato. El fútbol, esta vez, fue el punto alto.

LAS PROYECCIONES

No lograron medallas, pero demostraron que con mayor experiencia y recursos sí pueden conseguir actuaciones importantes. Fueron de lo más rescatable y respondieron dejando en alto el nombre de Chile.

-Nicolás Massú, tenis. En su primer encuentro ante el siempre complicado Dosedel, el viñamarino exhibió sus ricas condiciones, venciéndolo luego de tres intensos sets. Lamentablemente, la llave del viñamarino era compleja y su siguiente escollo, el español Juan Carlos Ferrero, lo fue aún más. El hispano -uno de los tenistas más contundentes del circuito- venció a Massú después de un apretado 4-6 y 6-7 (6-8). Mostrando la misma garra, pero con más experiencia en el cuerpo, el "Vampiro" tiene mucho que decir en los próximos JJ.OO de Atenas.

-Marcelo Yarad, tiro al vuelo. Practicando en sus inicios con codornices, el especialista en la modalidad de tiro skeet rompió con los pronósticos. Trabajando en el más absoluto anonimato y sin recursos importantes, Yarad se situó en el séptimo puesto producto de una notable actuación. Todo un logro para su escasa experiencia internacional. Si se le entrega la posibilidad de participar en un par de mundiales anuales y adquiere mayor respaldo, el tirador puede ser una carta importante en el corto plazo.

-Giancarlo Zolezzi, natación. Imposible hablar de medallas en una disciplina altamente competitiva y en donde dominan individuos como Ian Thorpe. Sin embargo, Zolezzi (nació el '81) logró romper el récord nacional en los 400 metros libres y rebajó su mejor tiempo en dos segundos, marcando 4.01.51 minutos. Aunque terminó 40º entre 47 nadadores, pero segundo en su serie, Zolezzi puede hacer cosas importantes a nivel continental.

-Gabriel Lama, judo. Tuvo un combate muy parejo con uno de los mejores especialistas europeos, Rasul Salimov (Arzerbaiyàn), siendo derrotado por decisión arbitral. Con apenas nueve meses con su nuevo técnico, el brasileño Douglas Vieira (medallista Seúl), Lama evidenció notables mejorías en la categoría de 90 kilos. A sus 26 años y siguiendo por este camino de trabajo (este año obtuvo el séptimo lugar en el Mundial de Bonn), Lama puede llegar con mucha experiencia a Atenas.

PARA TOMARLOS EN CUENTA

-Equipo masculino y femenino de tenis de mesa. El objetivo era ganar algún set. Sin embargo, se cumplió con una actuación histórica al obtener un partido y cinco sets. El dobles compuesto por Jorge Gambra y Augusto Morales venció a Ismu Harinto y Anton Susano (Indonesia) por 21/8, 15/21 y 21/14, cayendo ante dos potencias como Bélgica y Japón. Por su parte, el dobles femenino (Tepes y Morel) ganó un set a Japón, al igual que Gamba, Berta Rodríguez a Lituania y Morales ante un bielorruso. En este sentido, el trabajo que estuvo realizando Jorge Gambra -radicado en España- con los nacionales, entregó sus primeros frutos. Con una cuota de mayor presencia internacional durante las futuras temporadas, los tenismesistas pueden continuar progresando.

-Carlos Milthaler y Joaquín Larraín, equitación. Lo hecho por Joaquín Larraín y, sobre todo, por Carlos Milthaler no es menor. Con algunos inconvenientes en sus caballos, los especialistas chilenos demostraron una sólida conducción. Milthaler, incluso, pudo llegar a las semifinales. Aunque no quedaron entre los 19 mejores binomios olímpicos, pueden apostar por éxitos en futuras participaciones panamericanas.

-Soraya Jadué, remo. Realizó mucho más de lo que se esperaba. Culminó en la posición 13º y demostró personalidad, concentración y enormes aptitudes. Para apoyarla y confiar en ella.

NO PUDIERON MAS

En Sydney existió un grupo de deportistas nacionales que, simplemente, no pudo hacer nada más allá de sus expectativas iniciales. Se mantuvieron en el nivel presupuestado de sus registros y no sufrieron un evidente miedo escénico.

-Felipe Vial, remo. Cumplió dentro de sus tiempos y obtuvo el quinto lugar de su serie, en singles. Esta experiencia le podrá servir para continuar con sus éxitos a nivel continental.

-Cuatro sin timonel, remo. Si bien el equipo formado por Jorge Morgenstein, Herbert Jans, Christian Yantani y Miguel Cerda obtuvo el 4º lugar en el repechaje, lograron rebajar su mejor registro desde 6.21.10 minutos a 6.15.49. De todas formas, quedaron a siete segundos de los ganadores de la serie en la que compitieron (Dinamarca).

-Felipe Soto, taekwondo. Mostró sus condiciones en los 80 kilos, pero no tuvo suerte. Perdió contra el cubano Angel Matos por 2-9, quien luego ganó el oro sin inconvenientes. En el repechaje fue vencido por el especialista mexicano (campeón del mundo), quien obtuvo posteriormente el bronce.

-Christian Muñoz, tiro al blanco. El iquiqueño respondió dentro de sus limitaciones. En la especialidad de pistola de aire y desde los 10 metros, Muñoz estuvo por debajo de sus mejores marcas. Sin embargo, nunca había estado en un evento internacional de envergadura (de allí las 559 unidades).

-Matías Brain, triatlón. Quería quedar entre los 30 mejores. Llegó 41º y marcó un registro acostumbrado de 1.55'.44''. De todas formas, quedó muy lejos del oro canadiense de Simon Whitfield.

PARA PREOCUPARSE

-Ricardo Roach, 200 metros planos. Corrió en la serie más lenta y llegó sexto de ocho competidores. Pero aquello no importa, pues se le pedía estar cerca de su récord de 20''60/100 o de su mejor crono de la temporada (21"09). Sin embargo, hizo un discreto 21''20/100. Sin comentarios.

-Carlos Zbinden, 400 m. con obstáculos. Suerte similar a la de Roach. Sexto en una serie en la cual compitieron siete atletas. Eliminado prontamente debido a su 49''71.

-Posta 4x100. Compuesta por Diego Valdés, Ricardo y Rodrigo Roach y Juan Pablo Faúndez, la posta también defraudó pues no pudo acercarse a sus mejores marcas. Llegaron últimos en su serie y se ubicaron 34º de 40 participantes. Sin embargo, Mauricio Díaz en los 10.000 metros planos puso la nota diferente, pues rompió el récord chileno y dejó un crono de 28'.05''/61. Muy meritorio.

LOS DESASTRES

-Denisse van Lamoen, tiro con arco. "Me pasmé", fue su explicación. Terminó en el puesto 59 de 64 competidoras, olvidando toda su intensa preparación en Francia y sus promesas de quedar entre las 30 mejores. Simplemente, perdió la puntería en el evento más importante de su vida.

-Cáterin Bravo, esgrima. Su participación duró un par de minutos. Fue aplastada por la letona Vasnovica por un expresivo 15-5.

-Rodrigo Olivares, natación. En los 100 metros libres fue una sombra. No rompió el récord nacional y estuvo lejos de su tiempo de 53,31, pues sólo alcanzó un discreto 53,50.

-Erika Olivera, maratón. Con un visible sobrepeso, llegó 27º y registró un tiempo 2h.35'.7''. No fue de lo peor, pero la atleta había prometido un lugar de avanzada y debe recordarse. A más de diez minutos de la líder japonesa Takahaschi, Olivera no cumplió con la marca presupuestada, a pesar de los recursos económicos que se le destinaron.

-Marcelo Ríos, tenis. Dejando de lado su lamentable episodio al renunciar como abanderado, Ríos fue vencido en primera ronda por Mariano Zabaleta. De ganar, tenia una llave que le permitía soñar con una medalla. En los dobles, fue un fantasma que posibilitó la derrota ante los precarios coreanos (Taik-Lee y il-Yoon) en dos sets.

La historia seguramente dirá que el balance no fue malo, debido a que se obtuvo una medalla de bronce. Sin embargo, cualquier análisis actual llega a la misma conclusión: el deporte chileno sigue a la deriva. Exigir preseas, entonces, se transforma en una locura.

 

Claudio Elórtegui Gómez

 

Los hijos pródigos

Nuestros representantes de la región en Sydney respondieron. Y de qué forma. Los wanderinos Reinaldo Navia y Rodrigo Núñez fueron claves para la histórica medalla de bronce. El ariete fue uno de los goleadores del torneo con cuatro goles y figura del elenco nacional, mientras que el volante tuvo correctas actuaciones. Mauricio Rojas, en tanto, ingresó en los últimos momentos ante EE.UU y lo hizo con personalidad. Por su parte, David Pizarro encandiló a todo el planeta y estaría esperando un puesto de titular en Udinese.

Pero no todo quedó ahí. El orgullo con que Nicolás Massú llevó la bandera de Chile estuvo cargado de una profunda emoción. El viñamarino, además, respondió en la cancha con gran seguridad.

La V Región puede sentirse tranquila. Sus hijos pródigos la representaron con total éxito.