Año 174 - Nro. 59464 - Lunes 9 de octubre de 2000

El remo vuelve a la vida

La asociación local ya presentó la maqueta de la Casa de Botes que albergara a los amantes de la disciplina, y que según sus dirigentes, permitirá que la V Región regrese a ser la capital de la actividad a nivel nacional

Valparaíso, ciudad de esplendor y decadencia. Testigo del nacimiento de instituciones y disciplinas que con el paso de los años marcaron su crecimiento y el de muchas generaciones de porteños que nacieron junto al mar.

Creciendo junto a los buques y al insistente trajín de los hombres del puerto, teniendo como especial punto de referencia a la antigua Casa de Botes, que ubicada en La Costanera vigilaba la actividad de los remeros.

Así fue por décadas. Hasta que en 1985 el último terremoto que afectó a la zona Central de Chile tiró por el suelo algo más que las viejas construcciones de la Aduna o el Almendral.

La Casa de Botes se vino abajo, y con ella el remo de Valparaíso. Los tiempos que vinieron después fueron de desorden. Una desorganización que hizo prácticamente desaparecer la disciplina entre una serie de dudas respecto de su posible renacimiento.

"El terremoto del 85 nos marcó, perdimos la historia", señaló Mauricio Saravia, presidente de la Asociación Valparaíso de Remo, recordando con tristeza aquellos duros momentos: "cuando la Emprochi demolió la Casa de Botes se destruyó todo, incluso unos hermosos vitrales los trabajadores los agarraron a patadas".

Pese a ello, el dirigente reconoció que todo no fue culpa de la naturaleza, y que "quienes se quedaron atrás fueron aquellos que se regresaron para su hogar esperando que alguien les construyera una nueva Casa de Botes".

CASA EN CURAUMA

El renacimiento del remo porteño podría producirse en Curauma. Luego de una serie de conversaciones, los dirigentes de la Asociación Valparaíso presentaron hace pocos días la maqueta de la nueva Casa de Botes.

"Por años nosotros no fuimos capaces de presentar un proyecto que a ellos -Inmobiliaria Curauma- los dejara satisfechos", reconoció Mauricio Saravia, explicando que "el problema es que sólo veíamos el remo y no la plástica del entorno".

Y es que Curauma es el lugar ideal, especialmente luego que la pista del Tranque La Luz -con un mínimo de seis carriles- ya fuera aprobada para competencias de carácter nacional e internacional.

Según Saravia, el actual proyecto "no es tan caro como los anteriores", explicando que los planos ya fueron aprobados por los directivos de Curauma.

"Nuestra labor es ahora lograr el financiamiento completo del proyecto", señaló el dirigente, destacando que "nostros vamos a colocar 90 millones de pesos y esperamos que la Digeder y el Gobierno Regional presenten una cantidad muy similar de dinero".

Las principales características de la nueva Casa de Botes serían su estructura metálica, con un exterior de pino tratado. Mucha ventana, vidrio, siendo la principal característica su luminosidad en todos los sectores. Contará con una zona de paneles, en donde se ubicará una residencia para deportistas, con un sector de baños y una sala de prensa.

CENTRO DE LA ACTIVIDAD

Pero el proyecto va más allá de la construcción de una nueva Casa de Botes. Los dirigentes de la Asociación Valparaíso de Remo pretenden que Curauma se transforme en un gran complejo para la actividad.

Con un costo cercano a los 500 mil dólares, "la idea es que Curauma llegue a ser el centro del remo a nivel nacional y sudamericano", explicó Mauricio Saravia.

Un centro al cual los dirigentes locales apuestan con mucha confianza: "yo creo que va a ser el despegue del remo, porque hay muchos amigos que están esperando la concresión de este proyecto para reintegrarse a la actividad", agregó Saravia.

"Queremos entregarle a cada ciudad un sector de remo: a Viña del Mar y Sausalito las escuelas de remo, a Valparaíso el esparcimiento y a Curauma la pista internacional para regatas", explicó el dirigente local.

Ese es el proyecto del remo. Regatas Sausalito, Regatas Valparaíso, Canottieri Italiana y la Escuela Naval apuestan por el crecimiento y al retorno a la actividad de primer nivel, esta vez en el nuevo hogar de Curauma.

EL OPTIMISMO DE SARAVIA

Pese a que el pasado inmediato ha estado lleno de desorden y confusión, Mauricio Saravia tiene una visión bastante optimista sobre el presente y futuro del remo porteño. El presidente de la Asociación Valparaíso no tiene problemas al señalar que "estamos mejor parados que años anteriores".

Una apreciación que no está lejos de la realidad si se toma en cuenta el panorama existente hace un par de temporadas, especialmente luego que la asociación perdiera el sector de Peñuelas para la práctica deportiva, luego que las autoridades consideraran que las actividades del remo causaban un severo daño ambiental.

"Nunca entendí muy bien esa situación, pero se pusieron 'más papistas que el papa', más aún teniendo en cuenta que a unos metros del lugar se encuentra un tremendo centro de contaminación como la Ruta 68", señaló Saravia, agregando que "tras ello debimos rearmarnos nuevamente".

Sobre el futuro cercano, el dirigente explicó que en un primer momento la disciplina deberá arreglárselas sólo con los clubes que en estos momentos existen, porque "crear uno nuevo es muy complicado debido al alto costo económico que ello implica".

"Este es un deporte caro, por lo que nuestra actual preocupación es consolidar a las instituciones ya existentes", confirmó el directivo, aunque adelantó que el nivel socioeconómico de Curauma podría permitir que en un horizonte de diez años naciera una nueva institución.

Otra de las tareas de la Asociación de Remo en su objetivo de reactivar la actividad será el trabajo con los menores. Es así como para el 2001 ya se proyecta un Campeonato Escolar, desde donde comenzará todo un programa para la participación de los niños en el deporte.

"Para todos nuestros proyectos necesitamos nuestra nueva Casa de Botes, una sede en donde los chicos, al menos, se puedan duchar o cambiar ropa con tranquilidad", concluyó Mauricio Saravia.

 

Juan Carlos Moreno Ahumada

 

Para no olvidar

A fines del siglo XIX, Valparaíso vivía un época floreciente. Barcos de todas las naciones llegaban hasta su rada, transformándose en el puerto más importante de Sudamerica.

Fue así como en los barcos anclados en la bahía, jóvenes remeros europeos salían en sus botes para protagonizar disputadas regatas que eran observadas por un numeroso y curioso público desde la Costanera.

Así llegó la boga. Y fue en 1896 cuando tuvo su primera organización, formándose una institución que tenía como principales objetivos el practicar y fomentar la disputa de estas competencias en aguas de la bahía.

Con posterioridad los miembros de colectividades residentes en la zona también se organizaron, especialmente los ingleses, franceses, italianos y españoles.

El 8 de diciembre de de 1903 fue fundado el club Ibérico de Regatas, el que con el tiempo pasó a llamarse Unión Española de Deportes. Luego vinieron el Regatas Valparaíso, Canottieri Italiana, British Rowing (Sausalito), Neptuno (Alemán) y la Escuela Naval, que ingresó a la asociación en la década del '40.

En los primeros años las regatas se disputaban en embarcaciones de doble bancada y las regatas de tres mil metros partían, giraban y se devolvían al punto de meta. Posteriormente se adquirieron "guigues" con asiento fijo (seis remeros por embarcación más su respectivo timonel).

En 1936 comenzaron a llegar desde Europa y Argentina las "yolas" con asiento corredizo, dos a babor y dos a estribor, y finalmente las embarcaciones tipo shell, que son las que actualmente se usan, que son el "single" (sólo un remero); el "doble" (dos remeros y un timonel); el "4" con timonel; el "Doble Par" (cuatro remos y dos bogadores, remando a babor y estribor); el "4" sin timonel y el "8" largo, regata clásica en cualquier tipo de torneo.