Año 174 - Nro. 59486 - Miércoles 1º de noviembre de 2000

Cementerios de Valparaíso: Historias en el silencio

Esculturas, lápidas, mausoleos con vitrales, ángeles de marfil, guardan el recuerdo de quienes han muerto

Los ruidos de las bocinas y las micros de la calle Condell, de los transeúntes de la plaza Aníbal Pinto, del comercio, de los restoranes y los bares llegan hasta el cerro Panteón de Valparaíso. Pero en el interior del cementerio Nº 1 y el llamado de los Disidentes, se escuchan sólo como un rumor, un susurro que desaparece y se confunde con los cantos de los pájaros, con el paso del viento del mar a través de las hojas de los pinos.

En estos sitios, adquiridos por la Municipalidad de Valparaíso a Luis Venegas en 1825, las rosas rojas, rosadas, blancas y amarillas acompañan a héroes, empresarios y desconocidos en su último descanso.

También están con ellos las imágenes de ángeles sonrientes que apuntan al cielo, cruces, ánforas, trompetas y libros. Los figuras humanas de mármol que acompañan las tumbas son las únicas que, con ojos tristes, miran hacia el suelo. Ése es el caso de la escultura que, concentrada, lee un libro, y con su mano derecha sostiene una corona de flores. A su lado un epitafio dice: "Por la muerte nació la vida y por la muerte sigue su acción, por la muerte vive sobre la tierra la belleza, la armonía y el amor".

En expresiones artísticas como ésta, el decano del Instituto de Ciencias Religiosas de la Universidad Católica de Valparaíso, Kamel Harire, coautor junto al profesor Gonzalo Ulloa de la investigación "Iconografía en cementerios de Valparaíso, estudio e interpretación teológico filosófica de las manifestaciones culturales de la muerte", encontró una expresión cultural, una visión propia de la comunidad respecto de la muerte.

TODOS JUNTOS

En los cementerios no hay divisiones. En sepulcros contiguos pueden encontrarse familias enteras, niños, grandes héroes, enemigos irreconciliables y gente que sólo dejó profundas marcas entre sus amigos. En total son más de 600 mil las personas que descansan en los tres cementerios municipales.

En el cementerio de los Disidentes son pocas las lápidas en castellano. De hecho, muchos de los difuntos que allí yacen nacieron en Edimburgo, Filadelfia, Stutgart y por su espíritu inquieto terminaron sus días en Valparaíso.

Guerreros e intelectuales comparten ahí. Así, a pocos pasos de distancia entre sí se emplazan el obelisco de mármol gris, que marca el lugar de descanso de David Trumbull, fundador de las Iglesias Evangélicas de Chile, y la tumba de Henry Osbond Burdon, un soldado que sobrevivió a la batalla de Waterloo, fallecido el 1 de noviembre de 1848.

En el cementerio 3 de Playa Ancha, comparten la vista al mar Ricardo Cumming, fusilado durante la revolución de 1891, y Emilio Dubois, un presidiario que murió también fusilado en 1907 y que ahora tiene una animita.

Las historias de niños y jovenes que murieron aparecen en cada rincón. En memoria de Rolandito, dice una placa de mármol blanco, o en el recuerdo de nuestros hijos Willie y Pearlie, cuenta una inscripción debajo de una cruz desnuda. Estos monumentos son el único indicio de su paso por el mundo y del dolor que su muerte trajo a sus padres. Sólo un poco más se puede saber de Omner Pratt, muerto el 7 de enero de 1852 de "debilidad".

LO QUE QUEDA

Como dice el director de Cementerios, Armando Ramírez, en ellos se encuentra "la historia de Valparaíso mismo". El cementerio 3 fue inaugurado en 1835 y, a pesar de los cuidados de una planta de 45 guardias y jardineros, ha sufrido los embates del tiempo. Esculturas descabezadas y lápidas partidas, hablan sobre el modo en que estos monumentos a la muerte han recibido el peso de los años transcurridos. "La responsabilidad por el cuidado de las lápidas corresponde a los familiares. Nosotros vendemos los sitios y nos encargamos de los caminos y jardines; ellos deben encargarse de que no se dañen sus mausoleos", explica.

No sólo el tiempo ha dañado los cementerios tradicionales, también la condición sísmica de Valparaíso ha hecho estragos con las imágenes y tumbas. Además, los administradores han tenido que enfrentar con rejas y personal de seguridad los ataques de "gente mala que las deteriora", como asegura Ramírez.

Los panteones de grandes monumentos han ido perdiendo terreno frente a los cementerios parque, cuyo pionero en la región fue el Parque del Mar en Concón, que se inauguró hace 13 años.

Este nuevo tipo de camposanto, en el que las lápidas son todas pequeñas, iguales y están ubicadas a ras de tierra, representa, según el estudio del decano de Ciencias Religiosas de la UCV, una nueva forma de relacionarse con la muerte, en la que la finitud de la vida parece ser un tabú, algo de lo que no se habla.

Con vista al mar terminan y descansan todas estas historias de vidas y muertes porteñas, que cada piedra, cada flor, cada árbol y, sobre todo, cada lápida y mausoleo susurra a los visitantes de los tres cementerios municipales de Valparaíso.

 

 

 

 

 

Horarios de camposantos

Los cementerios Uno, Dos (cerro Cárcel) y Tres (en Playa Ancha) de Valparaíso estarán abiertos entre las 8 y las 19.30 horas, con personal de vigilancia reforzado. La misa que oficiará el obispo Gonzalo Duarte será a las 11 horas, en el cementerio N º 3 de Playa Ancha.

El Cementerio de Disidentes, ubicado en el cerro Cárcel, podrá ser visitado entre las 9 y las 17 horas. En tanto, el cementerio Parque del Sendero, ubicado en Playa Ancha, recibirá público entre las 9 y las 19 horas.

En Viña del Mar, el cementerio Santa Inés tiene fijadas tres misas, entre las 9 y 11 de la mañana. El Parque Los Pensamientos abrirá de 9 a 19 horas y en él se oficiarán dos misas, una al mediodía y la segunda a las 17 horas. El Cementerio Parque del Mar abrirá de 8.30 horas a 19.30 horas y tiene fijadas misas a las 10, 12 y 13.30 horas.

En el cementerio parroquial de El Belloto, la misa será a las 11 horas.

En Quilpué y Villa Alemana, los cementerios de la cadena Parque del Sendero atenderán de las 9 a las 18 horas y habrá una ceremonia eucarística al mediodía en ambos.

En el caso del cementerio municipal de Quillota, la atención de público será entre las 8 y las 21 horas, en tanto que en el cementerio parroquial El Almendral de San Felipe abrirá de 8 a 20 horas.