Año 174 - Nro. 59525 - Sábado 9 de diciembre de 2000

Según propietarios y comerciantes

Cuarta Etapa dará nuevo carácter a Viana y Alvares

Esperan que se elimine congestión con proyecto de hundir línea férrea y unir dos arterias para formar una sola avenida

Grandes esperanzas abrigan por estos días los propietarios y comerciantes viñamarinos de las calles Viana y Alvares, actualmente separadas por la línea férrea, luego de que se construya la anunciada IV Etapa de la avenida España. Esta obra permitirá reactivar el sector que a principios de siglo fuera lugar de residencia de familias acaudaladas, para luego dar paso a un sector comercial que ha sido afectado por la competencia de 15 Norte y por los problemas de congestión vehicular que allí se registran y que van en aumento.

En este sentido, el empresario José Comas, quien tiene varias propiedades en calle Viana, manifestó que "vamos a dejar de ser el lunar negro de Viña porque se va a eliminar el paso de la vía férrea que tiene a la ciudad cortada en dos".

Según explicó, una vez que el paso ferroviario quede a nivel subterráneo, se va conformar una amplia avenida que a va dejar unidas prácticamente a Viana y Alvares, separadas sólo con un bandejón central, lo que le va a dar un carácter totalmente renovado y moderno "como se el que Viña merece y necesita urgentemente".

Agregó que "vamos a tener un polo de desarrollo que va a poder competir perfectamente con el de 15 norte", sumando también el hecho de que la calle Valparaíso acaba de ser sometida a una completa renovación.

AUMENTO DE PLUSVALIA

Para Carlos Arata, dueño del Hotel Marina del Rey y de otros terrenos en la misma calle Viana, las propiedades van a adquirir una plusvalía mayor a la que tienen actualmente. "Siempre ha existido un interés sobre todo de parte de los comerciantes por instalarse acá en Viana, por la gran cantidad de personas que transitan por acá. Con la Cuarta Etapa y cuando se ordenen los flujos vehiculares que van a poder ser más expeditos, obviamente eso va a darle otra cara al sector".

A su juicio, hay varios factores negativos que tienen postergada a estas dos arterias que van a poder eliminarse con la Cuarta Etapa, que son la constante contaminación acústica derivada de los bocinazos de la locomoción colectiva y la polución.

Finalmente, afirmó que "no hay dudas de que este proyecto no sólo beneficiará a los que estamos directamente involucrados en esta zona, sino que a la ciudad toda".

Por su parte, para una de las accionistas del Hotel Alcántara, Beatriz Gatica, en lo que respecta al rubro hotelero que tiene una fuerte presencia tanto en Viana como en Alvares, (hay más de diez establecimientos), va a haber condiciones auspiciosas. "Por estos días la gente que viene y los pasajeros se quejan por el ruido y porque a veces circular en auto entre el reloj de flores y hasta la plaza Sucre, puede llegar a demorar unos 40 minutos lo que por supuesto, pone los nervios de punta a cualquiera".

 

Lo antes posible

"Ojalá parta lo antes posible la construcción para que saquen el paso del tren y se ordene el paso de los autos, y más que nada de las micros y colectivos que tienen convertida a esta calle en un desastre", comentó por su parte Luis Moreno de la joyería Yanadei, quien advirtió que si bien está confiado que con el nuevo rostro de Viana y Alvares va a aumentar la cantidad de personas "que van a querer venir cuando haya menos ruido y micros detenidas tocando bocinas".

Si bien la gran mayoría de los que tienen propiedades en alguna de estas dos calles espera la puesta en marcha del proyecto, algunos están con ciertas dudas ya que al no saber fechas ni detalles físicos de la obra, temen que se vean afectados por expropiaciones.

La asesora pastoral y ejecutiva de la Corporación de la Iglesia Anglicana de Viña del Mar, Ione Walbaum, la cual tiene su sede en calle Alvares, está convencida de los beneficios de ampliar esta arteria. "Habría que ser ciego para no darse cuenta de que estamos desesperados por eliminar un poco el gran flujo de autos y locomoción colectiva que está llegando a un límite, pero no estamos seguros si nos van a pedir una franja (la que está inmediata a la vereda) lo que no nos gustaría porque nos quitarían terreno". Las mismas dudas tiene la Corporación del Colegio Monjas Francesas ubicado a sólo unas cuadras del templo, que también nada sabe en detalle acerca de las condiciones que eventualmente podrían afectarles con la construcción de la Cuarta Etapa.