Año 174 - Nro. 59534 - Lunes 18 de Diciembre de 2000

Luego del descenso a la Primera B

Incierto futuro para Everton, mayoría del plantel se va

Dirigentes e hinchas critican la campaña que terminó y visualizan un difícil año en lo deportivo y económico

El plantel de Everton jamás se identificó con sus hinchas. Tal vez, los jóvenes como Camilo Rozas necesitaron más oportunidades.

Everton tiene en el horizonte un panorama muy complicado. A su transitar por la Primera B durante la temporada 2001, los viñamarinos también deberán hacer frente a los serios problemas económicos que se hicieron evidentes durante la pasada campaña.

Nada bueno. Más aún cuando a 48 horas de no haber podido derrotar a Santiago Wanderers, lo único claro es que el plantel que actualmente dirige Jorge Aravena se va a desmantelar por completo.

A ello, también debe sumarse que por estos días los ruleteros se encuentran viviendo un "tibio" proceso electoral en busca de la renovación de la actual directiva y en donde los dos candidatos -Jorge López y Nelson Ferrando- aún no han dejado claro sus proyectos a la espera de saber el futuro deportivo de la institución.

Sin embargo, para los hinchas no existen mayores explicaciones. Son los que más sufrieron con la desastrosa temporada que los condenó al descenso y ahora desean que alguien asuma la responsabilidad de este fracaso.

Y a quien tienen en la mira es a Jorge Aravena. Criticado por su nula autocrítica y por las tremendas equivocaciones al momento de conformar el plantel 2000, la continuidad del entrenador en la institución viñamarina es más que complicada, más aún teniendo en cuenta que se vienen tiempos de restricciones presupuestarias.

Respecto de los jugadores, serán pocos los que se mantendrán en el plantel para hacer frente al duro camino en la Primera B. La mayoría de ellos no pertenece al club y deberán buscar su futuro en otras instituciones del medio nacional -Moisés Avila conversará mañana con Universidad de Chile-.

Lamentable, pero cierto. En el descenso de Everton estuvo ausente el dramatismo característico de este tipo de situaciones. Tal vez, porque nunca existió una real identificación entre el grupo de jugadores y los hinchas, quienes vieron como su institución fue cayendo en un barranco que terminó por condenarlos el pasado sábado en Playa Ancha.

 

YA FUE SUFICIENTE

 

Los hechos se consumaron. Y aunque sea doloroso expresarlo para su hinchada, Everton ya está en Primera B. Lo que parecía un imposible a inicios de temporada, terminó por concretarse en una noche sabatina, típicamente playanchina y -lo que son las cosas de la vida- ante la mofa del mismísimo Wanderers.

Nuevamente los ruleteros descendieron de la serie de honor del fútbol chileno. Increíble, por las expectativas que se generaron. Increíble, por los gastos en los que se incurrieron. Al momento de buscar explicaciones, sobran los factores que podrían integrarse. Abundan las causas lógicas, como la conformación de un plantel sin jerarquía, los constantes yerros de un supuesto técnico de "proyección" y los serios problemas económicos.

Sin embargo, es el momento de hacer un análisis más profundo. Ir más allá. Y decirlo con todas sus letras. Una vez más se privilegió un proyecto futbolístico encabezado por un cuerpo técnico y un grupo de jugadores abúlicos, carentes de cualquier sentimiento de identificación con la institución viñamarina. Ahí están los resultados. Apenas 12 meses en Primera y sólo demostrando un fútbol decoroso cuando ya era demasiado tarde.

¿Qué queda ahora en Everton? Nada, salvo sus futbolistas patrimoniales. Ellos, como en tantas ocasiones, deberán cargar con los vicios que dejaron un puñado de individuos foráneos que ya piensan en un futuro lleno de luces y dinero. Ellos, tendrán que sacar la cara en un rústico medio como la Primera B y convivir en un club que posee una deuda, hasta el momento, de 200 millones de pesos. Ellos, que fueron marginados durante gran parte del torneo, observados como unos extraños pese a pertenecer a la casa, deberán aguantar sobre sus espaldas un peso en extremo duro. Debieron esperar desde las tribunas, durante todo este año, su oportunidad debido a que en la cancha habían sujetos que, francamente, no fueron un aporte y taparon su desarrollo profesional.

Marco Estrada, Angelo Sorace, Carlos Medina, Camilo Rozas, Alfredo Figueroa y Víctor Guglielmötti, entre otros, son las víctimas de esta historia. No contaron con la confianza del técnico de turno, pese a que fueron los que lloraron de verdad cuando Mario Sánchez dio el pitazo final. Son las víctimas de estos episodios debido a que no jugaron regularmente porque habían sujetos intrascendentes como Raúl Duarte, Juan González o Moisés Avila en la cancha. ¿Para qué entonces el trabajo de las divisiones inferiores? Apenas finalizó el encuentro y ante la frustración de la barra ruletera, las declaraciones de Daniel Pérez fueron decidoras: "Bueno, es lamentable. Pero yo pienso ahora en mi futuro". Claro, el argentino retorna a Universidad Católica, Avila arriba a la "U", los paraguayos siempre saben ubicarse en otros clubes, Cáceres recala en Colo Colo y Aravena todavía cuenta con un positivo cartel en el resto de la opinión pública nacional.

¿Se le puede criticar a los hinchas, por ende, el no asistir al estadio? Los lugares comunes indican que sí. Pero es el momento de mirar las cosas con otro prisma. Durante los últimos años, Viña del Mar no apoya a su equipo pues no se siente identificado con él. No le tiene credibilidad porque no vislumbra a jugadores nacidos en la cantera, que derrochen aquella garra y exquisita técnica de antaño. No asimila a los nuevos Domingo Sorace o Leonel Contreras, por decir dos respetables nombres.

Everton se ha olvidado de mirarse a sí mismo, ha tirado por la basura su historia y tradición. Ha renegado de una política que acerque el fútbol a los cerros de la Ciudad Jardín. De una vez por todas, es el instante de hablar de estos temas y no seguir esperando a potenciales refuerzos extranjeros que emigran tempranamente o a posibles entrenadores de prestigio. Everton debe ser lo que siempre ha sido. La cuna del fútbol viñamarino.

 

ARAVENA: "ESTOY CON LA CONCIENCIA TRANQUILA"

 

Cuando a inicios de año Jorge Aravena asumió en Everton asegurando que se harían cosas importantes, todos le creyeron. Cuando a mitad de año, pese a estar comprometidos en los últimos lugares de la tabla, Aravena insistió en que se situarían entre los ocho primeros equipos, todos le creyeron. Cuando restando un par de fechas Aravena indicaba que se salvarían, pocos ya le creían. Si de algo pecó el técnico de los viñamarinos, fue de poca autocrítica. En el momento del adiós inminente -es muy difícil que el DT continúe de acuerdo a lo que cobra-, todavía considera que se "trabajó bien".

-¿Continuará en la institución?

"No sé todavía. Hay tiempo para conversar".

-¿Entrenarìa a Everton en Primera B?

"A ver, yo quiero indudablemente dejar a Everton en Primera. Son cosas que aún debo tratar con los dirigentes".

-Para tal situación, ¿supongo que estaría dispuesto a bajar sus honorarios?

"Bueno, tengo que aclararlo con la directiva"

-¿Cómo analiza el descenso?

"No nos alcanzó el puntaje. La primera vuelta fue muy mala, espantosa. Sacamos nueve puntos y en esta ronda obtuvimos 24. Desgraciadamente, no nos alcanzó".

-¿Cuál es la evaluación?

"El análisis general es malo. Llegué con mucha ilusión a trabajar a Everton. Pese a que trabajamos muy bien, lamentablemente, te insisto, la primera rueda fue terrible. Eso es lo que nos mató. Acuérdese que hubo también cinco o seis partidos que perdimos en el último minuto".

- ¿Pero qué sucedió? Usted venía de una gran temporada con Santiago Morning...

"Esto es muy difícil. pero tengo mi conciencia tranquila. Dimos todo lo que teníamos".

-¿Es un retroceso en su carrera?

"No es bueno, indudablemente".

-¿Quiénes son los responsables?

"Nosotros"

-¿Lo asume como técnico?

"Sí, lo asumo. Tal como lo hice toda la temporada"

-¿Le pedirá perdón a los hinchas?

"No... es decir, estamos muy apenados. Así como están los hinchas, igual nos encontramos nosotros".

Complejas serán las próximas horas. Un despido del entrenador de parte de una próxima directiva significaría una indemnización millonaria para Aravena. Por otra parte, su continuación en la institución podría ser igualmente peligrosa. No obstante, se espera que el DT haga un gesto de grandeza y ponga su cargo a disposición, tal como lo hizo Pedro García cuando descendió a Wanderers el '98.

 

 

¿POR QUE UN SANTIAGUINO DEBE DECIRNOS COMO JUGAR?

 

Profundamente apenado se encuentra Armando Tobar con el presente de Everton. No obstante, su experiencia en el fútbol es sabia y por eso estaba muy consciente de lo que podía acontecer. "Esto es lamentable, pero las cosas no suceden por casualidad. Everton no tuvo la fuerza para formar un equipo de mayor capacidad".

-¿Quiénes son los responsables?

"Esto radica mucho en los jugadores. Ellos dan la cara y, junto al cuerpo técnico, son los cómplices de esta debacle".

-¿Nuevamente llegó un grupo de profesionales a pasear?

"Hay que tener verguenza. Los que llegan deben trabajar y no hablar. Yo le digo a los dirigentes que se fijen de una vez por todas en Viña del Mar. Aquí hay técnicos que pueden hacer las cosas bien. ¿Por qué un santiaguino tiene que llegar hasta Viña del Mar para decirnos cómo jugar?. Yo, además de ser técnico, soy Instructor de la Federación de Chile y a mí ni siquiera me piden un consejo para Everton".

-¿Por qué sucede?

"Aquí se lanzan a contratar a cualquier persona que viene desde afuera. Mejor si es extranjero".

-¿No se quieren los viñamarinos?

"Exactamente. Tengamos un poco de respeto por la gente que tiene títulos y que vive aquí. Todo lo que he ganado lo he hecho por el fútbol".

-¿Y usted asumiría en los ruleteros?

"Pero lógico. Yo ya efectué una campaña extraordinaria con Everton. ¿Por qué no la puedo hacer ahora? Pero no, los dirigentes buscan a otras personas porque les sale más cómodo".

-¿Cómo se revierta la situación?

"Hay que hacerle saber a los jugadores que vienen desde afuera que Viña del Mar es una ciudad modelo, famosa en Sudamérica y que debe tener un equipo que la represente. Hay mucha gente que llega porque son amigos de los dirigentes y los contratan".

 

FERRANDO: "SE TIENEN QUE IR TODOS"

 

"Tal como lo escribió García Márquez esto fue la crónica de una muerte anunciada, ni más ni menos". El análisis tajante del candidato al sillón evertoniano Nelson Ferrando no da tiempo a las dudas.

"Este es un nuevo escenario y los jugadores que tengan que irse, se van todos. Hay contratos 'amarrados' de Jorge Aravena y Marcelo Fracchia, pero se deberán adecuar al proyecto institucional que nosotros queremos implementar. Por mi, Fracchia debe irse y a Aravena se le debe rebajar el sueldo a no más de dos mil dólares al mes, si es que decide seguir", enfatizó.

Para Ferrando el triste epílogo ruletero no responde más que a una "pésima campaña producto de toda una apuesta que se hizo a comienzo de año. Una vez más se trajo a una gran cantidad de jugadores que no dieron resultados, salvo (Mario) Cáceres y (Frank) Lobos " .

Pero lo que más molesta al candidato opositor no es el hecho de perder nuevamente la categoría en el último partido contra uno de sus rivales más acérrimos, sino más bien, "ver que algunos jugadores mostraron una gran pena, pero luego de eso se fueron tranquilamente. Rozas y Guglielmotti son los únicos que lloraron de verdad porque ellos sí sienten la camiseta", puntualizó

Es por ello que el postulante a la presidencia -dentro de una lista que integran Miguel Canales, Marcelo Claro, Bernardo Espejo y Lionel Claro- espera dar la ansiada oportunidad a los futbolistas jóvenes formados en la cantera oro y cielo: " nosotros creemos que este club puede formar un gran equipo sólo con jugadores de acá. Ellos jugarían por la mitad del sueldo que reciben los actuales futbolistas del primer equipo de Everton. Tenemos un gran potencial humano y eso hay que aprovecharlo".

Para llevar la inicativa adelante, Ferrando considera casi imprescindible la asesoría de un técnico que pueda ordenar el desarrollo institucional y deportivo del club

"Al estilo de Salah, Pellegrini o el mismo Rogelio Delgado. Es por eso que no me gusta Aravena, porque durante todo este tiempo se preocupó sólo del primer equipo y de traer jugadores de su gusto. No le dio prioridad a lo que teníamos y el club adquirió una deuda considerable", afirmó

Sin embargo, el tema del financiamiento económico para la próxima temporada no es un punto que el líder de lista N°1 considere relevante. "Esa deuda hay que pagarla al largo plazo. Por ahora debemos generar recursos frescos lo antes posible. Identificar a la comunidad con el club y tratar de volver el próximo año a primera división". finalizó

 

Jefe de "Los Ruleteros": "Aravena no tiene autocrítica"

Si existen personas que sufrieron con el descenso de Everton, esos fueron sus hinchas. Después de cuatro largas temporadas en Primera B, el pensamiento generalizado era que desde el 2000 comenzaría una nueva etapa. Una etapa donde los sobresaltos se acabarían y el club retornaría a sus décadas de gloria.

Pero las imágenes de ataúdes en el estadio Municipal de Valparaíso que cargaban algunos hinchas wanderinos, fueron excesivamente fuertes para los ruleteros. Tan duras que ni siquiera motivó a escenas de ira, sino de profunda frustración y tristeza. Las premoniciones porteñas fueron acertadas. Everton bajaba en Playa Ancha, aunque los errores se reflejaron durante todo el año. No sólo en un encuentro puntual.

"Ya lo teníamos asumido. Muy asumido. Lo que dolió fueron las condiciones, frente a un rival como Wanderers. Pero igual no nos ganaron y si hubiésemos triunfado, habríamos quedado a una escasa diferencia de puntos", puntualizó el jefe de la barra "Los Ruleteros", Gustavo Heresman.

Al momento de entregar explicaciones del desastre, la voz autorizada de los adeptos viñamarinos maneja informaciones que desde hace un tiempo se rumoreaban en el ambiente futbolístico: "Lo que pasó se debe, en parte, a que siempre hubo un clima muy tenso al interior del plantel. Desde que llegó el señor Aravena, existió una atmósfera hostil. Todas las cosas fueron excesivamente rígidas y así es muy dificil trabajar para los jugadores".

-Pero ustedes estaban satisfechos con su incorporación inicial...

"Claro, yo fui uno de los tantos ilusionados con su llegada. Lamentablemente, nos equivocamos rotundamente por lo que esperábamos de él y de todos los jugadores que arribaron".

-¿Qué pasó entonces?

"Le sucedió lo que le pasa a todos los jugadores que llegan a Viña del Mar. Ese síndrome de que les gusta mucho la ciudad y después no hacen nada en la cancha. Tratan de gozar al máximo durante un año. En vez de preocuparse de jugar bien, realizan todo lo contrario".

-¿Qué juicio le merece que Jorge Aravena no le haya pedido perdón a la hinchada?

"Por lo poco y nada que se puede conversar con él, no me parece raro. Se espera de su persona. Es de los sujetos que creen que todo lo que efectúan lo hacen bien, no tiene autocrítica. Es excesivamente terco y nunca asumió que se equivocó con muchos jugadores. Para no reconocerlo no los dejaba en la banca, los hacía jugar. Por ejemplo, fue majadero con Raúl Duarte y cuando la gente se lo llegó a exigir, sólo entonces lo hizo".

-¿Qué planteaban ustedes como solución?

"Que Aravena es de los técnicos que necesitan a otra persona para que los ayude en su relación con el grupo".

-Y supongo que no lo quieren para la próxima temporada...

"Los hinchas estamos muy confundidos con el tema de los técnicos. Todos estábamos felices cuando llegó el Señor Aravena. Ya no sabemos en quién confiar. No nos queremos volver a equivocar. Ahora, como castigo, debería estar al mando del equipo para retornarnos a Primera División. Por otro lado, yo no sé si esta persona estará capacitada para las característica de la Primera B".

 

JAQUE: "HUBO UN RELAJO"

 

Dentro de la escasa autocrítica que se vivió durante todo el año en el plantel viñamarino, un jugador no se sumó a la cómoda tendencia que impuso la masa. Por el contrario, denunció las situaciones cuando había que hacerlo. Habló de los sueldos impagos, de la crisis con la directiva y, ahora, no tuvo miedo en decir las cosas por su nombre. Es Pedro Jaque. Todo un capitán, quien asumió su condición y no cayó en esos mismos comentarios de siempre, esos dichos vacíos de contenidos.

"Hubo un relajo de parte de los jugadores. De todos", admite. "No estuvimos a la altura de lo que quería nuestro técnico. Estuvimos muy abúlicos en todo el campeonato. No pesamos en la primera rueda lo que pesamos en la segunda. La responsabilidad es de nosotros, íntegramente", agrega Jaque.

-¿Cómo se explica aquello?

"Bueno, los partidos que debíamos ganar en Sausalito, no los ganamos. En su momento, no analizamos las cosas en su justa dimensión. Sólo pensamos que en la segunda rueda podríamos cambiar la situación, pero fue lapidario porque no nos sirvió".

-¿Qué explicación le da a los hinchas?

"No estuvimos a la altura. Y no sería conveniente seguir con los mismos hombres si queremos ascender. La verdad, no sería lo más adecuado. Uno como persona debería dar un paso al costado".

¿MALDICION?

Otros como Moisés Avila fueron más "excéntricos" para entregar su punto de vista del desastre. Recordando el empate ante Huachipato sobre la hora en el Sausalito, indicó que "a lo mejor ahí está la unidad que nos dejó en segunda. Ahí o contra O'Higgins, Osorno, Unión Española, muchos partidos que perdimos sobre la hora. Nunca salimos de los tres últimos pese a realizar una de las mejores pretemporadas que he hecho en mi vida. No éramos el peor equipo. Pero con nosotros no hubo caso. Nos bajó la malaria, fue como una maldición que alguien nos echó encima".