Año 174 - Nro. 59558 - Lunes 22 de enero de 2001
   
 

"Ya no me interesa la noche"

 
 

Cristián "Pistola" Flores, desde México, señala estar viviendo el mejor momento de su carrera.

 
 

Cristián "Pistola" Flores quiere volver a Santiago Wanderers: "para que vean el cambio que he tenido".

Llegó a México con "muda" para dos días. Firmaría un contrato que supuestamente estaba finiquitado desde Chile y se devolvería para pasar la Navidad y el Año Nuevo con su familia.

Sin embargo, ambas festividades las pasó sólo, mirando la foto de sus niños y llorándole al teléfono. mientras conversaba con su esposa.

Cristián "Pistola" Flores, ex jugador de Santiago Wanderers, nunca imaginó que lo de su pase era una "farsa" y que sólo iba a probarse al Atlante para ver si se ganaba la posibilidad de un cupo en el equipo.

"A los tres días yo quería puro irme, con la desesperación y la depresión; pero yo tenía la foto de mis niños en el espejo de la pieza y decía que por ellos me voy a quedar, aunque me la tenga que jugar y sufrir toda, pero después vamos a estar juntos para siempre... así que me la jugué no más", reconoce.

La responsabilidad se la adjudica a su ex representante, Luis Aguerre, y a Jorge Vergara, asesor colocolino, quienes sabían de las condiciones en las cuales iba el "Pistola" a tierras mexicanas.

Pero eso es cuento pasado y, tras haber convencido a todos de que él es bueno, ahora debe demostrarlo.

- ¿Cómo estás en México?

"Bien. Cuando llegué acá jugué tres partidos amistosos, luego dos más con Puebla e Irapuato, así que el técnico me tiene considerado como titular".

- ¿Tu llegada fue muy difícil?

"No fue nada fácil, fue todo complicado. La gente cree que si uno se va a jugar a un equipo está todo listo, gana plata y está todo asegurado, para mí fue todo lo contrario, pero me la jugué no más"

- ¿Cómo arreglaste tu contrato?

"El día que me iba a devolver a Chile -por que ya no aguantaba más- le pregunté al técnico cuál era su determinación; me respondió que si jugaba el partido siguiente como lo había hecho en los anteriores seguro que me contrataban. En ese partido jugué de líbero, di un par de pases gol y pegué unas buenas patadas...¡cómo caían los monitos!. Cuando terminó el partido me acerqué al 'profe' y me dijo que había jugado bien, que el presidente había dado el visto bueno y que arreglaría mi contrato".

- ¿En cuánto lo arreglaste?

"No te puedo decir, pero acá gano cinco o seis veces más de lo que ganaba en Colo Colo. Y eso que de los dieciseis que entramos en la temporada 2000, yo tenía uno de los cuatro sueldos más altos. Imagínate que en seis meses jugando acá gano lo que gané en diez años en Chile y me pagan cada quince días".

- ¿Ahora que ya conoces mejor el medio, qué diferencias encuentras entre el fútbol chileno y el mexicano?

"Primero, la rapidez del juego, es más dinámico, hay que jugar a uno o dos toques, correr y correr; la hinchada, que si andas mal 'chao', te vas y te dejan tirado en cualquier parte. La altura también es difícil (2800 mts.) pero yo me aclimaté al tercer día".

- ¿Te acomodaste físicamente?

"He andado bien, dentro de los cuatro primeros del equipo y por eso el 'profe' está bien conmigo, por que vé que me esfuerzo. Hay un cerro acá parecido al Cárcel de Valparaíso. Son como 500 mts. y muy empinado; a la quinta subida llegas gateando, con dolor de guata, de muelas, de cabeza y super ahogado, pero hay que hecharle no más".

- ¿Cómo es la relación con tus compañeros?

"Bien. Yo soy super comunicativo, hablo con el técnico, con el ayudante, con el utilero, con el policía, con el que hace el aseo, con el cocinero. Hay un argentino no más que me tiene medio aburrido, un agrandado que no lo conoce nadie, de apellido Casartelli. Pero (en general) no tengo problemas, me han tratado bien"

- ¿Y cómo están tus relaciones con la "colonia chilena" de futbolistas que está allá este año?

"Bien. Yo nunca conversaba con Galdámes o con Rojas y aquí hasta comemos juntos. Hablo con Zamorano y Estay. El otro día me vino a ver Nelson Parraguez. Me he comunicado con el 'Choro' Navia".

- ¿A tus 28 años, cómo te proyectas hacia el futuro, en cuál equipo?

"Así como estoy jugando podría jugar hasta los 36 años. De volver a Chile me gustaría jugar en Wanderers".

- ¿Por qué?

"Para que vean el cambio que he tenido (...) Lo que pasa es que en Wanderers tuve muchos problemas de disciplina, cuestiones de niño chico. Yo ya he visto lo suficiente en el fútbol, ni siquiera me arriesgaría a meterme en algún problema. A parte que tengo hijos y armé mi buena familia. Estoy tan metido en eso que ya ni me interesa la noche, no tomo trago hace tres años y eso los dirigentes lo saben".

- ¿Crees que le puedes aportar a Wanderers?

"Ahora sí. Le puedo dar más de lo que le di, ya que en ese tiempo me querían de la Universidad de Chile y de Cobreloa. Tuve muchas posibilidades, pero por la conducta que yo llevaba nunca me salió nada. Pero ahora me gustaría que los dirigentes vieran el progreso que he tenido. Lo que más me gustaría es ayudar a los cadetes"

- ¿Te gustaría volver como técnico?

"Jugar primero. Jugar un año en Wanderers y que ellos mismos me despidan ya que yo salí de ahí y ellos saben por todo lo que yo pasé. Además, Reinaldo Sánchez sabe todo lo que yo he vivido y sería hermoso jugar aunque sea el último partido del campeonato"

- ¿Entonces la prioridad la tiene Wanderers?

"Sí. Ahora, si no se puede ahí y Jorge Aravena tiene un club donde llevarme, me voy encantado. A él le agradezco mucho como me ha ido en lo futbolístico y económico. El fue el único técnico que me dijo 'a la primera te echo'. Y no hubo nunca una primera".

 

Cristobal Cerón Pi.