Año 174 - Nro. 59534 - Domingo 8 de abril de 2001
   
 

Sin olor a naftalina

 
 

La muestra "Reminiscencias de un tiempo" reúne obras de Daniela Montecinos, Pía Subercaseaux y Salvador Amenábar

 
 

Las obras de Salvador Amenábar, Daniela Montecinos y Pía Subercaseaux son figurativas y en ellas juega un rol muy importante el color y la luz.

La inspiración clásica, donde sobre todo prima el dominio de la técnica, cruza las propuestas de los jóvenes pintores Daniela Montecinos, Pía Subercaseaux y Salvador Amenábar, quienes optaron, o más bien se encontraron, (como ellos mismos explican) con un estilo que en la actualidad tiende a tacharse de poco novedoso. Lo de ellos nace de la realidad, de lo que les llama la atención en sus vidas cotidianas. Sus obras son figurativas y en ellas juega un rol muy importante el color y la luz.

"Si algo tienen en común nuestros trabajos, es la importancia que le damos al dibujo", destaca Daniela Montecinos, bachiller en Arte en el Mount Holyoke College de Massachusetts, quien en la actualidad se desempeña como profesora en la Universidad Finis Terrae.

Daniela Montecinos muestra en sus pinturas interiores y delicados detalles de la vida cotidiana, que para muchos es una propuesta que responde a una academia clásica. "No me gusta que lo llamen así, huele a naftalina", reclama la pintora quien explica que "en el estilo de un pintor tiene que ver la escuela, su formación. Uno no elige qué tipo de pintura va a realizar".

En ese sentido, la artista reconoce que en la actualidad no tiene sentido buscar una propuesta rupturista. "Vale más la pena dedicarse por completo a lo que uno hace. Uno no tiene porqué estar adoptando modas", afirma.

"Nosotros creamos a partir de lo que vemos, lo real, no de una fotografía", explica Pía Subercaseaux, pintora formada en la Escuela de Arte Mulato Gil de Castro en Santiago, que hace unos años se radicó en Valparaíso. En sus trabajos se pueden apreciar naturalezas muertas y paisajes porteños de mucho colorido.

"Lo que más me llama la atención es la composición de la obra. Como hacía Matisse que ponía un color en una parte y otro en un lugar preciso para equilibrar", dice Subercaseaux, cuya propuesta se acerca mucho a la pintura de los impresionistas.

Para Salvador Amenábar, lo más importante es la construcción de una obra. La pincelada y la luz. Aunque su trabajo tiene varias fuentes inspiradoras (paisajes, personajes de los puertos de la zona central), para Amenábar el mensaje o el sentimiento que se pueda reconocer no es la discusión más importante. "Me gustaría que volviéramos al pasado. Que tuviera más importancia la técnica. Antes sólo se hablaba de eso, de qué tan buenos eran los planos".