Año 174 - Nro. 59640 - Miércoles 25 de julio de 2001
   
 

Viña del Mar se queda sin sponsor

 
 

Tras cuatro años como auspiciador principal, Chevrolet no renovó contrato con el ATP de Viña del Mar, por lo que Fillol Promociones y Octagon (dueños del torneo) deberán encontrar pronto otra firma que aporte los 600 mil dólares que la empresa automovilística entregaba anualmente

 
 

Guillermo Coria fue el último ganador de la "Chevrolet Cup". El último porque seguramente la Copa para el ganador del ATP de Viña del Mar no se llamará más "Chevrolet".

Entre el 11 y el 17 de febrero próximo debe celebrarse en Viña del Mar la novena versión de la parada chilena del tour de la ATP. La fecha ya está designada y Alvaro Fillol, director del torneo, asegura —contra viento y marea— que el torneo se realizará, pero no es un misterio que el certamen vive días difíciles.

Tras varios meses de negociaciones, Chevrolet desistió de seguir siendo el main sponsor del campeonato, lo que le significaba desembolsar anualmente cerca de un millón de dólares (600 mil se entregaban para el financiamiento de la prueba y más de 300 mil se destinaban a promoción y publicidad de la misma). La firma automovilística había asumido como auspiciador principal del certamen en 1997 (tras el retiro de Hellman's, auspiciador durante las cuatro primeras ediciones del torneo) y su contrato era por cuatro años, por lo que la versión 2001 del evento (celebrado por primera vez en el Club Naval de Campo Las Salinas) fue la última en la que la compañía estuvo presente.

El ATP de Viña del Mar entrega premios por 375 mil dólares, pero su costo total bordea el millón cien mil dólares, por lo que la no renovación del contrato con General Motors —que cargaba con más de la mitad de los gastos— es un problema serio para Fillol Promociones y la transnacional Octagon (copropietarios del torneo). Todavía hay tiempo para encontrar al reemplazante de Chevrolet, pero la situación económica del país obliga a pensar que será una tarea complicada.

Aunque ejecutivos de la firma que pidieron reserva aseguraron que no hay ninguna posibilidad de que General Motors siga apoyando el campeonato, Fillol dijo que aún no daba por perdida esa batalla. "Chevrolet nos ofreció seguir auspiciando el torneo, pero en otros términos, y esa podría ser una solución. No me corresponde comentar las razones que nos dieron para renovar, pero no fue porque estuvieran disconformes, sino que se debió a una coyuntura del mercado automotriz. De cualquier forma, estamos tranquilos, porque tenemos una serie de alternativas, que no podemos dar a conocer en este momento pero que debemos concretar de aquí a diciembre. Yo garantizo que el torneo se va a hacer, porque vamos a encontrar el financiamiento, Octagon no va a permitir que no se haga y, también, nos queda un año de contrato con Televisión Nacional", aseguró Fillol.

Además del apoyo que pueda recibir de parte de la Municipalidad de Viña del Mar —que este año rebajó los impuestos por publicidad en la vía pública y a la cual se le está solicitando asumir costos de hotelería, transporte y apoyo logístico, que podría ser conseguidos por vía de canjes— y de Chiledeportes ("Arturo Salah nos comprometió toda su ayuda"), Fillol maneja dos alternativas para conseguir financiamiento de parte de los sponsors.

Una es mantener la estrategia del auspiciador principal y buscarlo entre la cartera de clientes con que ya cuenta el torneo. En ese escenario, una alternativa sería que Bellsouth (que ha sido el segundo auspiciador, de ahí el nombre comercial de "Chevrolet Cup by Bellsouth") asumiera el lugar dejado por General Motors. La otra opción sería no contar con un main sponsor, sino que buscar una serie de auspiciadores que hicieran un aporte similar y que el torneo se llamara, simplemente, "Abierto Chileno" o "Abierto de Viña del Mar".

Lo que descarta totalmente el director del certamen es vender la fecha. Por un lado, no es el mejor momento para hacerlo, ya que Argentina y Brasil, dos potenciales compradores, ya consiguieron su lugar en el calendario (Buenos Aires y Salvador entraron este año al circuito), por lo que la única alternativa sería venderle la franquicia a la propia ATP —que tiene un programa de rescate de los torneos que están en dificultades económicas que consiste en comprarle las fechas a sus dueños y luego hacerlas desaparecer, con el fin de ir disminuyendo la cantidad de campeonatos y alivianar la agenda.

"Al margen de lo económico, yo siento que el torneo ya es parte del patrimonio deportivo nacional y no se debe perder", afirma convencido Fillol. Los próximos meses serán decisivos.