Año 175 - Nro. 59845 - Sábado 27 de octubre de 2001
   
 

Malos ejemplos alimenticios

 
   
 

El placer de algunos por las hamburguesas sobrepasa todos los límites. En efecto, algunos no encuentran nada mejor que hacer que engullirlas ante las cámaras de televisión y la prensa.

El mensaje es claro: olvídese de las bacterias y demases y...coma. Estamos, además, equipados para surcir cuanta coronaria se le tape con la grasa frita que las han cocinado. Para lo anterior se ha procedido a dotar los hospitales de moderna tecnología y no faltan quienes desean con ansias practicar nuevas técnicas quirúrgicas. Viva "para" comer, sin miedo; por lo demás, si efectuáramos mismo examen de bacterias en cuanta cocinería capitalina existe, encontraríamos cosas bastante peores. Claro, de no ser así, las postas estarían bastante más descongestinadas por que los chilenos no nos podemos jactar de ser cuidadosos en la alimentación. El problema reside en que muchas veces por la boca muere o enferma el pez y la cantidad de obesos aumenta en forma impresionante. Del flagelo no se salvan siquiera quienes tienen el rol de educar a la población. Poca vergüenza tienen de exhibir exuberantes anatomías e incitar a otros en caer en esta especie de adicción golosa de comer. Hipócrates decía que rol del médico no era solamente sanar, sino que además enseñar.

Se echa de menos que no se enseñe a la población como, que y cuando comer Hay que reconocer que por ahí alguien peregrinó por el cerro con un grupo de la tercera edad pregonando ejercicio físico y desalentando el sedentarismo: mensajes contradictorios que hay que conciliar no sólo por cumplir con Hipócrates, si no que también con aquellos compatriotas cuya ignorancia les impide decidir mejor.

 

Dr. Alex Wasserman R.