Año 175 - Nro. 59889 - Lunes 10 de diciembre de 2001

50 mil personas festejaron histórico triunfo en Valparaíso

Wanderers campeón

Espectacular jornada vivida en Santiago y el Puerto: Jugadores fueron recibidos como héroes, luego de realizar la mejor campaña en 109 años de vida del club. El tercer título en Primera División fue alcanzado luego de ganar por 4-2 a Audax Italiano en un Estadio Nacional con cerca de 50 mil porteños en sus tribunas. Los dirigidos por Jorge Garcés cumplieron una campaña 2001 incomparable y cerraron el torneo con diez victorias consecutivas, demostrando que actualmente son el mejor equipo del fútbol chileno.

El 9 de diciembre del 2001 será recordado por muchos años en Valparaíso: será recordado como el día en que el sueño de miles de porteños se hizo realidad y la ocasión en que Santiago Wanderers se reencontró con un pasado glorioso para coronarse como el nuevo campeón de Primera División.

La jornada vivida en un estadio Nacional con cerca de 50 mil caturros en las tribunas estuvo cargada de sentimientos. Allí se encontraron la nostalgia de los mayores, con la ansiedad de los jóvenes que nunca habían disfrutado de una vuelta olímpica y la alegría de los más pequeños.

Fue una tarde histórica. Una tarde en que Jorge Garcés y sus dirigidos le regalaron a Valparaíso su tercera estrella en el fútbol profesional. Una oportunidad para reunir a la familia wanderina y para demostrar que los caturros son tan grandes como cualquiera en Santiago.

De los noventa minutos disputados en cancha, podemos decir que el marcador concluyó con un expresivo 4-2 en favor de los porteños. Un encuentro que estuvo marcado por el temprano triunfo de Colo Colo sobre Universidad Católica en el estadio Monumental y que coronó a los porteños en forma anticipada: tal vez por ello los caturros ingresaron a la cancha demasiado confiados, debiendo esperarse hasta el segundo tiempo para observar las inmensas diferencias entre ambos planteles.

PASION WANDERINA

La jornada dominical comenzó tempranísimo en Valparaíso. Desde las primeras horas el ambiente en las calles del Puerto advertía que algo importante estaba por pasar. Por lo pronto una gran cantidad de micros fuera de recorridos comenzaba a subir los cerros o bien a acercarse hasta la sede de calle Independencia.

Los rostros pintados y los colores verdes comenzaron a adornar la ciudad, mientras rápidamente los gritos por Santiago Wanderers resonaron cada vez más fuerte con el paso de las horas.

Y la caravana por el título comenzó su invasión a Santiago. Más de 400 buses y miles de automóviles particulares se apoderaron de la ruta 68, mientras en el estadio Monumental, Colo Colo ya enfrentaba a Universidad Católica.

Ya en el estadio Nacional todo era verde gracias a cerca de 50 mil hinchas porteños, al tiempo que un par de kilómetros de distancia los albos vencían a los universitarios y anticipaban todos los festejos.

El definitivo 4-1 de los colocolinos permitió que el equipo caturro ingresara a la cancha del principal coliseo deportivo como nuevo campeón de la Primera División. Los dirigidos por Jorge Garcés se observaban desorientados ante un discretísimo Audax Italiano. Pese a lo anteriormente descrito, el cuadro porteño se las arregló para ponerse en ventaja gracias a un golazo de Renato Garrido a los nueve minutos de juego.

Posteriormente, el partido volvió a decaer. Los audinos aprovecharon las desinteligencias defensivas y se pusieron en ventaja gracias a los goles de César Yáñez mediante lanzamiento penal (26') y de Marco Olea dos minutos más tarde. A esa altura en las tribunas había cierta incredulidad, aunque la confianza de tener el trofeo en las manos disculpaba cualquier cosa.

Pese a ello, y tal como lo reconocería en camarines el propio Jorge Garcés, "el café estuvo muy cargado en el entretiempo": los porteños el segundo lapso aparecieron con otra disposición y simplemente pasaron por arriba de los itálicos gracias a las anotaciones de Silvio Fernández desde los doce pasos (68'), Jaime Riveros (73') y Joel Soto a cinco minutos del final.

Un 4-2 que terminó por evidenciar las enormes diferencias entre ambos equipos. Un resultado que permitió celebrar con más ganas el título de campeón en el retorno a Valparaíso.

Una jornada inolvidable. Un 9 de diciembre que quedará en el recuerdo de los wanderinos como una de las fechas más importantes en la centenaria historia de la institución. Un día en que los porteños vieron cumplir el mayor sueño: volver a gritar campeón.

LO QUE VIENE

En lo inmediato, y tras los festejos, lo primero que deberá enfrentar la dirigencia de Santiago Wanderers será intentar retener a Jorge Garcés en la banca técnica. El próximo viernes en Asunción se elegirá a los rivales en Copa Libertadores, en una jornada que de inmediato hará proyectar el retorno de los caturros al campo internacional.

Un gran desafío para la próxima temporada. Porque esto ya no es un sueño, sino una hermosa realidad.

PORMENORES:

Estadio: Nacional. Público: 45.000 espectadores app. Recaudación: no se entregó. Arbitro: Braulio Arenas. AUDAX ITALIANO (2): Carlos San Martín; César Yáñez, José Calderón, Cristián Febre y Fernando Gutiérrez; Benjamín Ruiz, Nestor Contreras, Julio César Toresani y Mauricio Cataldo (73' Héctor Salazar); Marco Olea (59' Marcelo Zunino) y Alejandro Carrasco (80' Salvador Cabañas). DT: Hernán Godoy. SANTIAGO WANDERERS (4): Carlos Toro (76' Alex Varas); Rodrigo Barra (58' Sergio Zúñiga), Manuel Valencia y Héctor Robles; Renato Garrido, Arturo Sanhueza, Mauricio Rojas, Alonzo Zúñiga (51' Rodrigo Núñez) y Jaime Riveros; Silvio Fernández y Joel Soto. DT: Jorge Garcés. GOLES: 26' César Yáñez y 29' Marco Olea (AI), 9' Renato Garrido, 67' Silvio Fernández, 74' Jaime Riveros y 84' Joel Soto (W). TR: 52' Fernando Gutiérrez (AI). TA: Marco Olea, Mauricio Cataldo y Céar Yáñez (AI), Renato Garrido, Mauricio Rojas y Manuel Valencia (W).

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Juan Carlos Moreno Ahumada.

 

De Toro a Varas

Carlos Toro: una tarde irregular. No estuvo bien en las salidas y tuvo gran responsabilidad en el segundo gol de Audax.

Manuel Valencia: como el resto de la zaga, su inicio estuvo marcado por los nervios. Le cobraron un penal inexistente, pero después su importancia en el fondo de la zaga.

Rodrigo Barra: el sureño terminó a gran nivel su campaña en el equipo. Ayer, incluso se dio maña para pisar con cierto peligro el área rival.

Héctor Robles: el principal líder del plantel coronó su mejor año como profesional con una sólida actuación. Impasable por arriba, controló de gran manera la ofensiva local.

Renato Garrido: inició el camino del triunfo ante los itálicos con su único gol en el torneo. Pisó más el campo rival que el suyo.

Arturo Sanhueza: repitió ante Audax la dosis futbolística que lo llevó a ser uno de los fijos en el once titular: dinámica, pressing y entrega fueron su aporte en el año.

Mauricio Rojas: pasado de revoluciones, se ganó tontamente una tarjeta amarilla. Con el correr del partido se fue afirmando y terminó siendo un constante agente de salida.

Alonzo Zúñiga: una visión privilegiada del campo y constantes desbordes por la izquierda lo llevaron a ganar la última línea en varias ocasiones.

Jaime Riveros: pese a que no tuvo un buen inicio se las ingenió para demostrar en la cancha que hoy por hoy es el mejor volante de creación del fútbol chileno.

Silvio Fernández: a puro corazón se propicia oportunidades de gol y, lo que es más importante, las convierte. El uruguayo nunca se cansó de luchar y terminó siendo el principal goleador del cuadro caturro con 17 tantos.

Joel Soto: A punta de goles y superación, el joven delantero se ganó un puesto en la oncena de Garcés y terminó desplazando a jugadores mucho más experimentados.

Rodrigo Núñez: Entró para darle aire a un atribulado Riveros y lo consiguió con lo que sabe, un buen trato al balón.

Sergio Zúñiga: ingresó por Rodrigo Barra cuando los caturros perdían 2 a 1 y tuvo varias ocasiones de gol que no pudo concretar.

Alex Varas: entró por Carlos Toro y no tuvo mucho trabajo en la portería. Un premio a su buena campaña a lo largo del año.