Año 175 - Nro. 60028 - Lunes 29 de Abril de 2002
   
 

Para que no lo olviden

 
 

Parafraseando al vate Oscar Castro, los seguidores del astro, René Orlando Meléndez Brito, la figura emblemática del Everton de todos los tiempos y uno de los más insignes jugadores del concierto futbolístico nacional, hoy más que nunca, deben devolverle la mano, por tantos momentos gratos que los hizo vivir en una cancha de fútbol

 
 

El crack está enfermo. En términos futboleros, juega el partido más complicado de su existencia. El rival no quiere darse por vencido, pero, como siempre, el gran René Meléndez sabrá salir adelante. Con algún amague o una finta maestra sorteará al oponente y otra vez hará saltar de alegría a sus fieles melendistas.

La historia de René Orlando Meléndez Brito comienza un 29 de diciembre de 1928. En una salitrera nortina (Pedro de Valdivia), nace el crack que encantaría a los hinchas del fútbol nacional, con sus goles maravillosos y su indiscutible categoría técnica.

Los evertonianos son los primeros en tentar al joven delantero. A fines de 1947, se produce el contacto inicial. El dirigente Ramón Osorio actuó a tiempo para que Santiago Morning no se adelantara. A las pocas semanas, Meléndez ya estaba instalado en la flamante sede viñamarina de calle Viana 161 y juega un encuentro amistoso en la ex cancha de la refinería de azúcar Crav, de 8 Norte. Como se suponía, se llevó los honores al marcar varios goles, ante el club amateur Ranking. El contrato no tardó en firmarse.

CON EVERTON A LA GLORIA

Las campañas de Everton no habían sido muy llamativas desde que ingresó a la competencia profesional en 1944. La medianía de la tabla era una posición acostumbrada en la mayoría de ellas. Hasta que llegó el torneo de 1950 y Martín García dio con la clave para instalar por primera vez a los evertonianos en el primer lugar. La copa de campeón se vino a una provincia, acontecimiento inédito hasta ese instante.

El 14 de enero de 1951, Everton definió el título con Unión Española en el estadio Nacional y Meléndez se convirtió en el héroe de la jornada, al anotar en el minuto 12 del primer tiempo de alargue. 120 minutos duró la espera. Los hinchas oro y cielo volvieron a Viña del Mar en medio de la euforia desatada en sus calles.

El "ever for ever" emergió alto, sonoro y significativo por todos los sectores. Los melendistas ya eran miles, se multiplicaban por doquier y no escatimaban elogios para el ídolo que vino del norte.

Dos años más tarde y como si enero fuera el mes sagrado para las huestes viñamarinas, otra vez en el mismísimo estadio ñuñoíno el gran Meléndez llevó a su equipo a la conquista de la segunda estrella. Luego de vencer por 4 goles a 0 al cuadro de Audax Italiano, el viernes 9 del primer mes del año de 1953, con tres anotaciones del "9" y uno de Hurtado, Everton se tornó inalcanzable para Colo Colo, a varias fechas del término del campeonato '52.

La hinchada celebró por partida doble: el título de campeón del fútbol chileno y la corona de máximo artillero de René Meléndez. Fueron 30 anotaciones, en el mejor año de su senda goleadora.

CON LA ROJA DE TODOS

Antes del Mundial de 1950 en Brasil, el técnico húngaro, Francisco Platko, convocó a René Meléndez para formar parte el proceso que desembocaría en la cita mundialista, a la que Chile clasificó automáticamente por deserción de Argentina.

Sin embargo, la abrupta llegada de Alberto Buccicardi a la banca nacional y la traída desde Inglaterra de Jorge Robledo, postergaron la titularidad del goleador viñamarino, quien no integró el plantel que se trasladó a Brasil.

El momento de Meléndez llegaría pronto. Desde el Primer Panamericano de Fútbol que se realizó en nuestro país, el año 1952, el delantero nortino se adueñó de la titularidad. Con sus goles, le dio a Chile momentos de alegría en varios campeonatos sudamericanos, como el de 1955, donde el representativo nacional tuvo una excelente actuación.

Para las eliminatorias de los Mundiales de 1954 y 1958, Meléndez no pudo contribuir con sus anotaciones para clasificar a Chile. En ambas oportunidades, la escuadra nacional sucumbió ante rivales más potentes.

Victorias resonantes de la "Roja" ante Brasil y Argentina, tuvieron como actor destacado a René Meléndez. En el primer triunfo de Chile ante los brasileños (24/1/1956) por 4 a 1, en el sudamericano de Montevideo, anotó uno de los goles. También vistió la casaquilla nacional en la despedida de Sergio Livingstone (18/11/1959), partido que finalizó por vez primera a favor de Chile por 4 a 2.

Fernando Riera lo incorporó al proceso del Mundial de 1962 y lo llevó a la gira europea de 1960. Pese a la maravillosa experiencia de jugar en el Viejo Mundo, Meléndez no fue considerado para integrar el plantel mundialista.

A LA UNIVERSIDAD DE CHILE

El éxito deportivo del "9" atrajo las miradas de un sinnúmero de clubes que lo querían llevar a sus filas; sin embargo, y pese a las suculentas ofertas, los dirigentes viñamarinos no cedieron a la presión y mantuvieron al crack hasta la temporada de 1956.

Universidad de Chile consiguió lo imposible. Por dos campeonatos (1957 y 1958), se dio el lujo de contar entre sus titulares con una de las figuras del fútbol nacional. Querían ser campeón nuevamente, pero la estrella de Meléndez, sumada a la del joven Leonel Sánchez, no alcanzó más que para quedarse con el subcampeonato en ambas ocasiones.

CELESTE POR DOS AÑOS

En 1959, René Meléndez partió a Rancagua para defender los colores de O'Higgins. Su llegada produjo tal revuelo que el equipo pasó de inmediato a ser la atracción del campeonato. Nunca antes O'Higgins había llevado tanto público a su estadio y, como consecuencia, recaudó cifras inimaginables para la tesorería del club celeste.

Lograr el tercer lugar del campeonato, resultó ser todo un éxito para los rancagüinos y los acicateó para formar, al año siguiente, el plantel más estelar que un club provinciano había deseado tener.

Cuando se dio inicio al torneo de 1960, los celestes manifestaron, socarronamente: "Hoy comienza la disputa por el segundo lugar", pensando en que con las figuras de Federico Vairo, Jorge Robledo, Jaime Ramírez, el mismísimo René Meléndez y otros cracks, sería imposible no obtener por primera vez el título.

Sin embargo, la campaña no estuvo a la altura de las expectativas y los rancagüinos se quedaron en la mitad de la tabla, sin pena ni gloria.

DURO CON LA CALERA

Sorpresivamente, Meléndez, con 32 años a cuestas, firmó por Unión La Calera, club que militaba en la Segunda División, con el deseo de subir en la temporada de 1961. Otra vez el "9" estaba sometido a la presión de lograr un objetivo complicado.

Para felicidad de los caleranos, el equipo funcionó a la perfección y Meléndez contribuyó grandemente a la obtención del título. Por fin, la unión hizo la fuerza y la ciudad cementera volvió a los grandes espectáculos futboleros de la mano del gigante nortino. En el año del Mundial, La Calera tuvo un tranquilo pasar en Primera y terminó en la mitad de la tabla.

LOS ULTIMOS AÑOS

Los últimos años de su carrera los pasó en Segunda División. La pasión por el fútbol pudo más que el orgullo. Fue extraño, entonces, ver a René Meléndez defendiendo a los modestos clubes de Colchagua de San Fernando y Luis Cruz Martínez de Curicó. Allí, su pasado esplendoroso sirvió para motivar a los más jóvenes, quienes aprendieron los gajes del fútbol viendo actuar al gran jugador.

En 1964, René Meléndez puso fin a su trayectoria, pero volvió a Everton para entregarles sus conocimientos a las divisiones menores. Por varios años, actuó como descubridor de talentos, y quien mejor que él... para que no lo olviden.

Patricio Arturo Leal