Año 175 - Nro. 60076 - Lunes 17 de junio de 2002

Héroes de San Felipe

Un pasado pleno de figuras y de títulos posee el club social y deportivo Arturo Prat de San Felipe. Allí nacieron jugadores que hicieron historia en Santiago Wanderers y la selección nacional como Osvaldo Sáez y Guillermo Muñoz

Osvaldo Sáez es quizás la máxima figura salida de las canteras del club Arturo Prat de San Felipe.

Jugar de sol a sol era la consigna de aquellos niños y jóvenes que un día se pusieron la camiseta azul y blanca del Arturo Prat sanfelipeño, para defenderla en cualquier cancha. Daba lo mismo si jugaban en el estadio Fiscal, el de Alameda con Yungay o Manuel Rodríguez, total el nivel de sus jugadores tenía fama de estar por sobre la media. Allí estuvieron un día Selim Amar Pozo, Osvaldo Sáez, Guillermo Muñoz, Fernando Martel, entre otros cracks que le dieron prestigio dentro del concierto nacional y también en el plano internacional.

CAPITAN CATURRO

Cuando el mundo miraba espantado hacia Europa, donde la Segunda Guerra Mundial cercenaba la vida de millones de seres humanos; en San Felipe, un muchacho del Arturo Prat comenzaba tímidamente a dar sus primeros pasos en el fútbol. Su nombre: Osvaldo Sáez, un mediocampista que poseía una bravura, un empuje y brío para jugar muy pocas veces visto en nuestro medio.

En 1944, la grúa caturra lo trajo a Valparaíso para incorporarlo al plantel que retornaba a la competencia profesional, luego de su primera y desastrosa incursión de 1937. Bastó un corto tiempo para que Sáez, apodado "El Huaso" en aquel entonces, pasara a formar parte del equipo titular, del cual no saldría por seis años consecutivos.

Su gran entrega en el campo de juego y también su aporte en goles, lo llevó a ser un símbolo del equipo y se convirtió en su capitán. Así llegó a la temporada de 1949, cuando Wanderers estuvo, por primera vez, muy cerca de coronarse campeón.

La fama de Sáez ya había alcanzado niveles insospechados, por eso no extrañó que Colo Colo se interesara en llevarlo a sus filas. El 31 de enero de 1950, el crack caturro estampó su firma en un contrato que lo ligaba a la tienda alba por un cifra nunca antes pagada en el medio nacional. Los 700 mil pesos que se cancelaron por su pase, incluidos partidos amistosos, el pase de Carlos Cubillos y cien pesos para el jugador, se constituyeron en todo un record. Sin embargo, los hinchas porteños se sintieron profundamente decepcionados con la partida de su capitán y manifestaron a viva voz su rechazo a la medida tomada por Arsenio Fernández, a la sazón presidente de la entidad verde. Para algunos, las malas relaciones entre Sáez y el técnico José Pérez habrían facilitado el traspaso, pero los wanderinos no se conformaban y seguían conmovidos por la decisión.

OTRO DEL PRAT

Casi veinte años después de la amarga partida de Osvaldo Sáez, los dirigentes porteños viajaron a San Felipe y se contactaron con sus homónimos del club Arturo Prat para finiquitar el traspaso de un 10, de furibunda pegada con la zurda y gran goleador. Guillermo Muñoz Muñoz, más conocido como "El Hallulla" en tierras sanfelipeñas, se llama el poseedor de aquellas virtudes.

- ¿Guillermo, por qué se inscribió en el Prat?

"Yo tenía alrededor de diez años, cuando unos amigos del barrio me llevaron al club Prat, que en aquel momento era el más importante de San Felipe por su configuración, los dirigentes, la sede y su gimnasio. Lo integraban personas muy educadas, de buen nivel social y apasionados por el fútbol. Allí conocí a don Selim Amar Pozo y Salvador Gálvez, quienes fueron fundamentales para mi desarrollo personal y futbolístico".

- ¿A qué se debe el surgimiento de tantos buenos jugadores?

"Creo que la razón está en que nos pasábamos jugando a la pelota. Había mucho espacio, muchas canchas y la calle misma, donde no había demasiados vehículos. Después del colegio (Estudió en la Escuela Nº 1 y el Liceo de San Felipe), nos íbamos a jugar 'pichangas', incluso había días en que nos pasábamos hasta las doce o una de la madrugada. Como los zapatos costaban caros, lo normal era jugar a pie pelado. Así de fanáticos éramos".

- Si usted era sanfelipeño, ¿por qué no lo contrató Unión San Felipe?

"Porque los dirigentes de Wanderers fueron más vivos. A través de Salvador Gálvez, arquero que jugó por San Felipe y por los caturros, llegaron un día a buscarme el técnico Jorge Luco y varios dirigentes. Me hicieron firmar de inmediato y me trajeron a Valparaíso a fines de 1969. Debuté por la reserva ese mismo año en un partido preliminar del clásico porteño en Sausalito. Recuerdo que empatamos a 4 y yo anoté tres goles. A partir de ese momento se me abrieron las puertas del profesionalismo, lo que me permitió jugar por La Coruña, en España, y la selección chilena, además de Universidad Católica y San Felipe, club desde donde me retiré en 1982".

 

Patricio Arturo Leal

 

Una institución con futuro

Hace 72 años, un grupo de deportistas sanfelipeños fundó el club social y deportivo Arturo Prat, en honor al héroe máximo de la Armada nacional. La cita de honor se produjo el 29 de enero de 1930, día en que se fijaron las pautas para darle forma a la nueva institución.

Paso a paso, sus dirigentes le dieron la solidez necesaria para perdurar en el tiempo, y es así como el 2 de marzo de 1945 obtienen su personalidad jurídica. El crecimiento se hizo más notorio al adquirir un bien raíz que les permitió tener su propia sede social y un gimnasio, que hoy cuenta con una capacidad para mil 700 personas y está implementado con tablero electrónico.

Actualmente, el Prat cuenta con las ramas de pesca y caza "Zacarías Amar", vóleibol, básquetbol y fútbol, disciplina donde participan alrededor de 150 jugadores, divididos en tres categorías infantiles, tres adultas y una senior.

El sueño de la actual directiva, encabezada por su presidente Jorge Córdova Gaete, secundado por Raúl Bories Valencia, René Serrano Aguilera, Selim Amar Reyes, Jorge Casanova Alvarez, José Rojas Villarroel, Osvaldo Oses González, Luis Carvallo Hidalgo y Washington Carvallo Silva, es la construcción de un moderno complejo deportivo y social en un terreno de 3,5 hectáreas, que está ubicado en la calle Benigno Caldera. Allí cumplirían con el anhelo de contar con su propia cancha, además de camarines, lugares de recreación familiar y áreas verdes para el esparcimiento de sus socios. Dicho proyecto alcanzaría la suma de 72 millones de pesos para su realización y cuenta con el respaldo de la Municipalidad de San Felipe.