Año 176 - Nro. 60202 - Lunes 21 de octubre de 2002
 

Rafael Palacios Campos

 
 

Gloria del básquetbol nacional

 
 

En 1937, integró el equipo chileno que se tituló campeón sudamericano.

 
 

Rafael Palacios Campos.

Una gloria viviente del baloncesto local y nacional es Rafael Palacios Campos (23/3/1916), un pivote que defendió los colores de Universitario, Israelita, Unión Española y los seleccionados de Valparaíso, Santiago y de Chile, con éxitos que hasta hoy no se han reeditado.

- ¿Cómo logró Chile ser campeón sudamericano en 1937?

"Ganándole a todos los rivales en dos ruedas. La primera la jugamos en el estadio Valparaíso, donde se construyó una cancha en el sector sur. Allí derrotamos a Brasil, Perú, Uruguay y Argentina, equipo que no se conformó con ser vencido por un punto por nuestro quinteto y pidió una segunda rueda en Santiago. Fuimos entonces a la cancha del estadio de Carabineros y otra vez terminamos invictos".

- ¿Hubo un reconocimiento del medio por la hazaña?

"Sí, el presidente de la República, Arturo Alessandri Palma, nos recibió en la Moneda y nos regaló un reloj Omega a cada uno. El hincha nos apoyó en ambas ciudades y llenaba las graderías en todos los partidos. Todos éramos amateurs y, sin embargo, le dimos a Chile los mayores triunfos de su historia".

- Usted también jugó en la mejor época de Español...

"Alcancé a formar parte de aquellos equipos que lograron los 25 títulos en Valparaíso, hecho que nos permitió hacer una gira a España, invitados por el Gobierno del general Francisco Franco, el año 1952. El propio Franco nos recibió en el Palacio del Prado. Nos dijo que éramos hijos de España y que estaba orgulloso por lo que hacíamos. Claro que la selección española quedó con la cara larga después que le ganamos en un partido de preparación para los Juegos de Helsinki. Este fue el partido de mi despedida, cuando ya tenía 36 años de edad".

- ¿Se podría repetir el éxito basquetbolístico de esa época?

"Es muy difícil, porque ahora todos juegan por ganar dinero. Para nosotros era un orgullo vestir la tricolor y jamás pusimos una condición para hacerlo. No hubo equipo extranjero que nos pudiera ganar en casa, incluidos los norteamericanos".