Año 176 - Nro. 60208 - Domingo 27 de Octubre de 2002

La fruta está en problemas

Chirimoya triste

Baja demanda extranjera y escasa rentabilidad de su comercialización obliga a reemplazar cultivos de este típico producto quillotano.

SEGUNDO PRODUCTOR EN EL MUNDO.- Con 1.200 hectáreas cultivadas, principalmente en las IV y V regiones, nuestro país es el segundo productor de chirimoyas del mundo.

ERIKA ALISTE

 

Renovarse o morir. Ese es el escenario que enfrentan los productores de chirimoyas, fruta que cada vez se cultiva y exporta menos puesto que su venta al exterior no está considerada un negocio rentable por su costo de producción y su precio en el extranjero.

Muchos de los otrora grandes productores de esta fruta, de la familia de las anonáceas, han decidido terminar con sus plantaciones y reemplazarlas por otras especies, como las paltas, que tienen una mejor comercialización y posicionamiento en los mercados externos.

Este es el caso de uno de los principales productores de chirimoya del valle de Quillota, Enrique Lepeley, quien hasta hace poco tiempo tenía 15 hectáreas plantadas con este arbusto donde ahora crecen las paltas. "Los supermercados compran poca cantidad y encarecen demasiado los precios, lo que provoca una notoria baja en la demanda de la fruta que se ha ido prolongando en el tiempo", explica el empresario, quien es categórico al definir la realidad del rubro: "producir chirimoyas no es negocio. Yo fui uno de los últimos agricultores que aún tenía, por un asunto de cariño y tradición, pero el cultivo de esta fruta es muy delicado y caro, ya que todo el proceso de polinización y mantención hay que hacerlo a mano".

 

CULTIVO EN PELIGRO

 

Lepeley cree que hay muchos otros cultivos alternativos más rentables, por lo que las plantaciones de anonáceas quedarán relegadas a unas pocas hectáreas destinadas al consumo nacional.

Actualmente en Chile se cultiva una superficie de alrededor de 1.200 hectáreas de chirimoyas para los mercados internacionales, principalmente Estados Unidos. Estas plantaciones se concentran en un 95 por ciento en las regiones IV y V, registrándose las mayores áreas cultivadas en las zonas de La Serena y en el valle de Quillota.

La producción se concentra en el período junio-noviembre y el máximo volumen se obtiene entre septiembre y octubre. Según el documento "Estudios de Mercado para Frutas y Hortalizas Seleccionadas", publicado por el consultor Francisco Ferrucci Péndola, nuestro país destina su producción de chirimoya, como fruta fresca, en un 97 por ciento al mercado nacional, mientras que el 3 por ciento restante se exporta: 86 por ciento a Estados Unidos; 0,6 por ciento a Europa y 13,4 por ciento restante a Latinoamérica, donde Argentina es uno de los compradores que se distingue, ya que corresponde al segundo mercado.

 

POR CULPA DEL ACARO

 

Sólo en 1993 se pudo comenzar la exportación a Estados Unidos, gracias a un nuevo método de control cuarentenario de un ácaro que es hospedero de la uva de mesa (Brevipalpus chilensís). Antes de su entrada al mercado norteamericano, se debe someter a las frutas a un proceso de limpieza y encerado, manteniendo la fruta sumergida por 20 segundos en 2 diferentes tratamientos que le permiten anular el problema sanitario, el cual consiste en agua jabonosa y cera.

Para el profesor de la Facultad de ingeniería agrónoma de la Universidad Católica de Valparaíso, Ricardo Cautín, este procedimiento sanitario perjudica la calidad del producto, ya que desmejora su aspecto físico y lo hace menos atractivo para los consumidores. Por eso la unidad académica está investigando nuevas fórmulas para ingresar la fruta de manera más natural al mercado estadounidense, como una forma de reactivar la demanda y mejorar su comercialización.

Explica que la chirimoya "es un fruto delicado y con un período de conservación muy limitado, pues entre su cosecha y maduración no hay más de 20 días, por tanto, el transporte debe hacerse vía aérea, lo que encarece su costo".

Asimismo, plantea que uno de los principales errores en que han incurrido los empresarios nacionales del rubro es cosechar las frutas antes de tiempo, fijándose sólo en el tamaño. "Una chirimoya que no ha alcanzado su punto óptimo de maduración y cosecha es desabrida", advierte.

Este y otros temas fueron abordados en un seminario sobre producción de anonáceas efectuado en Quillota y La Serena, que contó con la participación de expertos nacionales e internacionales.

 

 

VALOR AGREGADO

 

La disponibilidad de una infraestructura de elaboración adecuada, con instalaciones y tecnología necesarias para mantener y/o madurar el fruto, reduciría en parte los problemas de almacenamiento de la fruta fresca y aseguraría la distribución de un producto de mayor calidad y más valioso.

Pero una de las principales soluciones que propone Cautín es incorporar a la chirimoya a la agroindustria, es decir, darle un valor agregado al fruto en bruto, a través de la elaboración de subproductos que presten una mejor utilidad a los usuarios con la misma calidad de sabor y mayor durabilidad.

En esta materia se maneja la producción de chirimoyas congeladas como pulpa, que recién se está comercializando en el mercado local. Es una barra concentrada, de larga durabilidad, para repostería, postres y tragos. Otros subproductos en estudio son el jugo de chirimoya e incluso, un licor, que ya se produce de manera experimental en la Facultad de Agronomía de la UCV.

 

España, el primer productor

Oferta hispana es de 35 mil toneladas. Chile es el segundo, con 1.200 hectáreas en la zona central.

 

 

La chirimoya ya se cultivaba en tiempos de los incas y aunque todavía no se conoce con exactitud el origen de esta especie, las últimas teorías apuntan hacia Ecuador y Perú.

Pero hay quienes plantean también que es originaria de la zona de México y el trópico. En América Latina, particularmente en Ecuador, la chirimoya puede llegar a ser un cultivo subtropical comercial para los campesinos de escasos recursos y para los agricultores comerciales que dirigen sus productos a los mercados internacionales

En el siglo XVIII, las semillas de la chirimoya llegaron a España y Portugal, desde donde pasaron a Italia, Egipto y Palestina, y finalmente al resto del mundo.

España posee la mayor área cultivada con 3.400 hectáreas específicamente entre las zonas de Granada, Almuñecar y Málaga, obteniéndose un volumen de producción de 35 mil toneladas.

El segundo productor es Chile, con 1.200 hectáreas ubicadas en la zona central, mientras que el tercer productor es Estados Unidos, en el sur de California.

Otras producciones menores se dan en Portugal y países de América del Sur, como Ecuador y Perú.

 

Sus usos

 

La chirimoya es un fruto de zona árida que se consume fresco y cuando ha alcanzado la plena madurez.

La chirimoya se utiliza también para fabricar helado, batidos o sorbetes y se elabora para formar yogurt, flan, jugo de fruta y vino.

El chirimoyo, además de producir exquisitas frutas, tiene también otros productos, menos conocidos, pero que pueden ser muy útiles en determinados momentos: sus hojas poseen propiedades medicinales para aliviar los dolores de espalda.