Año 176 - Nro. 60258 - Lunes 16 de diciembre de 2002
 

A través de un taller de lectura y debate

 
 

Viajes poéticos en Viña

 
 

Cristián Warnken invita a adentrarse en los derroteros de la literatura este verano.

 
 

Rostro de Noreste

IVAN QUEZADA

"El periodismo es la escuela de la modestia en la difusión del pensamiento. Por lo mismo, los escritores vanidosos hablan mal de los periodistas. Nadie es modesto en esencia, pero los soberbios en literatura cometen el pecado de aparentar la modestia". La cita pertenece a Joaquín Edwards Bello y corresponde al párrafo inicial de su ensayo "Dios se hizo periodista". De algún modo, es aplicable a Cristián Warnken, quien a sus 41 años de edad tiene el particularísimo oficio de cultivar la cultura y, cosa aún más extraña en Chile, logra ganarse la vida de esa manera.

Gracias a su espacio televisivo "La belleza de pensar" y sus publicaciones en el periódico "Noreste" -del cual ahora está alejado-, Warnken se ha convertido en uno de los entrevistadores más avezados del medio nacional. Además, entre sus actividades cuenta con la realización de talleres literarios en la urbe santiaguina, labor que en enero próximo trasladará al Centro Cultural de Viña del Mar para disfrute de quienes buscan desahogar sus incertidumbres en la escritura.

-¿Cómo describiría el curso que ofrece para este verano?

"Es un taller de literatura, más específicamente de poesía, pero no lo dirijo a expertos ni escritores. Lo defino como un viaje por las grandes fuentes de la historia y pensamiento poético en Occidente y Oriente, desde Mesopotamia hasta las vanguardias, casi como una suerte de tour. Se llama 'La belleza de pensar', pero su nombre secreto es 'El barco ebrio', inspirado en el poema de Arthur Rambeau".

-¿Viene a ser un ciclo de conferencias?

No, aunque las tiene. Tampoco es una taller de escritura, pese a que también incluye algunos ejercicios de creación. Lo vengo haciendo desde hace seis años y lo bonito es que se forman grupos muy heterogéneos, con gente de 18 y hasta 80 años; algunos saben mucho de literatura y otros poco; pero se genera toda una mística y una energía en torno a la poesía. Junto con el traspaso de contenidos hacemos actos poéticos. Partimos cambiándonos de nombre, cada persona busca uno secreto, y hacemos un rito de bautismo. Todo con mucho sentido del humor".

 

TIEMPO DE CRISIS

 

-Pronto se cumplirá un año desde que publicó el libro "Las noticias que siempre serán noticias" (Andrés Bello). ¿Qué balance hace de su repercusión?

"No mido los libros por las ventas, a pesar de que se ha vendido bien, pero no es lo principal. Con él cerraba una etapa, el tiempo en que aposté por la poesía aplicada a lo periodístico. Fue como hacer un compendio de mis artículos, con el fin de dejarlo en algo no tan efímero como las revistas o diarios donde fueron publicados. Además, lo hice para mis amigos, porque siempre me molestaban con que no publicaba un libro".

-Pero habrá producido reacciones más allá de sus amigos...

"Tuve lectores inesperados, como el político español Felipe González, a quien se los prestó Fernando Flores. Este me llamó por teléfono para decirme que le había fascinado e hizo toda una reflexión sobre el libro. Lo ha leído gente tan heterogénea como Miguel Serrano, Juan Pablo Izquierdo y otras personas de ese tipo. De todos modos, uno siempre queda insatisfecho con un libro. Ahora estoy en otra, aunque le tengo cariño a ese texto, corresponde a una etapa en que participé en la idea de sacar la poesía de su encierro y crear formatos nuevos para ella".

-¿Podríamos llamarlo un período juvenil?

"¿Insinúa que estoy viejo? (Risas) Pero es verdad que fue una etapa juvenil. En realidad, tiene que ver con una obsesión que no se acabará nunca, y que también tiene relación con los talleres. A mí siempre me ha obsesionado la idea de que lo literario y lo poético estén unidos con la vida. No veo por qué tiene que ser una especie de patrimonio secreto de algunos iniciados".

-¿A qué podría deberse que haya tan pocos medios de comunicación alternativos?

"No es sólo un tema de plata, se requiere poseer ideas. Lo más difícil en estas cuestiones es sostener todo el aspecto práctico, contar con un equipo afiatado. De otro modo se hace imposible enfrentar el hecho de la gente en Chile compra pocas revistas. Casi es un milagro que sobrevivan los que existen. Pero ahora me parece que hay otros recursos fuera del papel impreso y que se está produciendo un cambio; hay muchos medios que circulan en ámbitos restringidos".

-¿Tiene pensado otro libro?

"Quiero reunir mis mejores entrevistas o aquellas que más me han gustado. A estas alturas he hecho 400. Recuerdo especialmente los diálogos con Francisco Varela, Win Wenders, Jorge Teillier, Werner Herzog. Desde luego, me hubiese gustado entrevistar a muchos muertos, a lo mejor a eso me dedico en la otra vida. Nunca pude hablar con Enrique Lihn, Eduardo Anguita, Roberto Matta o Godofredo Iommi, aunque me di el gusto de entrevistar a Alberto Cruz, de la Escuela de Arquitectura de la UCV".

-En definitiva, ¿considera que en la sociedad en que vivimos es posible dar otros mensajes distintos a los oficiales?

"Yo ahora estoy en crisis, pero positiva. Creo que se está derrumbando todo un mundo, en el que crecimos, y presenciamos el nacimiento de uno nuevo. Estamos en la transción de ambos, pero el antiguo no se ha acabado del todo y por eso seguimos aferrados a él. Viene algo grande, y eso uno lo nota en su propia vida. Estos cruces entre fin y comienzo son estimulantes para la creatividad, y a pesar de que en el mundo hay cosas horrendas, como el desastre de Latinoamérica, pienso que vienen tiempos fecundos para la creación y el espíritu".

 

Recuadro

Partida del Noreste

A mediados de este año, Cristián Warnken abandonó la dirección del periódico literario "Noreste", coicidiendo su salida con la casi desaparición del diario. Ahora quedó en manos del escritor Santiago Elordi, su eterno socio en esta empresa, quien ha conseguido sacar algunos números esporádicos. Warnken, por cierto, le desea suerte a su compañeros de ideas y afirma que un proyecto no debe identificarse con una sola persona, más aún considerando que él fue invitado a participar en ese diario en la segundo tirada de la primera época, durante los años 80.

Sin embargo, se ha sostenido que en el quiebre que sacó de los quioscos a este medio escrito fue una entrevista que el mismo Warnken hizo al escritor Miguel Serrano, la que habría producido en el círculo que apoyaba al diario. Warnken lo niego y dice que dicho artículo sólo "gatilló" un problema que venía de antes y que se habría originado en diferencias al interior del equipo. "La vida está hecha de muertes y resurrecciones; mi propia existencia ha estado hecha de esos saltos -arguye-. Pero 'Noreste' fue una experencia entrañable".

"La crisis final de 'Noreste' tuvo que ver con subjetividades que son muy difíciles de explicar para afuera. Pienso que este tipo de proyectos culturales tienen que estar por encima de las personas, los problemas individuales y también los factores políticos. De hecho, se da la paradoja que yo que me identifico con un mundo más de izquierda y fui quien entrevistó a Miguel Serrano", concluye.