Año 176 - Nro. 60278 - Lunes 6 de enero de 2003

Sorpresiva muerte de ex jugador de Wanderers

Valparaíso llora a Gustavo Poirrier

Tenía 38 años y dejó de existir en Estados Unidos a causa de un fulminante ataque al corazón. También jugó en U. Española, Temuco, Concepción y la Selección Nacional.

LUIS ARREDONDO

A Gustavo Poirrier le gustaba el fútbol. Siempre le gustó. Era chico y su fascinación era correr tras una pelota en las calles del cerro Recreo. El ex volante de Santiago Wanderers murió el sábado en Estados Unidos. Y lo hizo con un balón a su lado, haciendo lo que más amaba.

En un gimnasio de Queens, a eso de las 8 de la noche (hora chilena), Poirrier dejaba de existir a causa de un fulminante ataque al corazón. Tenía 38 años. Hacía dos que se había ido a Norteamérica a probar suerte. Allá defendió los colores del Chile Nueva York y casi todos los fines de semana se juntaba con un par de chilenos residentes a jugar una "pichanga".

Estaba en eso cuando sintió un profundo dolor en el pecho. Se desplomó. Intentó incorporarse, pero no pudo. Perdió la consciencia. Intentaron reanimarlo, darle los primeros auxilios, pero nada, el corazón del talentoso volante ya había decidido parar. Lo subieron a una ambulancia y lo trasladaron al hospital más cercano. No hubo caso. Gustavo Porrier Silva, el "laucha", había fallecido en el camino, en alguna gélida avenida de Nueva York, a miles de kilómetros de Recreo, a 18 horas del estadio Valparaíso, del Sausalito, del Santa Laura y de todos los recintos chilenos que tuvieron la fortuna de verlo jugar. En Estados Unidos. En Valparaíso. En Viña del Mar. Y quizás en todo Chile, el fútbol llora a uno de los suyos.

"Acá estamos en invierno, entonces todos los torneos se juegan bajo techo. Gustavo estaba jugando ayer (sábado) uno de estos campeonatos y durante el entretiempo se sintió mal. Empezó el segundo lapso y él se quedó afuera, ahí fue cuando se desmayó. Le dieron los primeros auxilios y llamaron a una ambulancia, pero finalmente no lo pudieron salvar, todo fue muy fulminante", es el relato de Danilo Vukovic, profesor de Educación Física y amigo de Gustavo Poirrier.

Desde su casa en New Yersey, Vukovic asegura que nada hacía presagiar el intempestivo fallecimiento de su campañero. Ni un solo síntoma, siquiera una simple enfermedad pudo alertar a los cercanos de Gustavo Poirrier. Lo único, quizás, fue la muerte de su padre ocurrida el 23 de diciembre. Eso lo derrumbó, aunque se esforzó al máximo para disimular la pena.

"Mira, ahora nos enteramos que hace como tres meses él había sentido un dolor en el pecho, pero más allá de eso nunca presentó mayores problemas. Era una persona muy sana, no tomaba, no fumaba, no llevaba un gran vida nocturna, la verdad es que nada nos hizo pensar que podía pasar ésto... aunque ahora que lo pienso, quizás la muerte de su padre lo afectó demasiado. El nunca lo demostró, su tristeza siempre la llevó por dentro, eso pudo haber influido".

Gustavo Poirrier tenía 38 años recién cumplidos. En 1999 decidió retirarse del fútbol profesional luego de jugar en Santiago Wanderers, Unión Española, Deportes Temuco y Concepción. Tuvo un breve paso por la Selección Nacional en 1996. Vivía en Nueva York con su esposa y sus dos hijos. Anoche en aquella ciudad se efectuó la autopsia para determinar las causas de la muerte. Las diligencias para repatriar su cuerpo ya comenzaron y así realizar los funerales este fin de semana en Viña del Mar.

 

Nueve años con la verde

Todo comenzó en la desaparecida cancha de 8 Norte. Hasta ahí llegaba todos los días Gustavo Poirrier y compañía. Los chicos jugaban por el Club de Deportes Recreo. Ahí vieron jugar a Poirrier, y ahí fue cuando Santiago Wanderers se fijó en él. El recreíno se puso la verde en 1983. Defendió al cuadro caturro por nueve años, hasta que en 1991 dejó el puerto por el barrio Chacabuco en Santiago.

En Unión Española no cumplió una gran actuación, por lo que decidió partir al sur del país. A todas luces, en Deportes Concepción y Temuco el volante de creación cumplió sus mejores campañas en el balompié criollo. Eso incluso, le valió ser convocado a la selección nacional por Xavier Azkargorta, técnico de la "roja" en 1996.

En 1999 optó por el retiro. Tomó sus maletas y se fue a Estados Unidos, donde jugó en el campeonato de fútbol para extranjeros residentes en Queens. Su intención era radicarse en Norteamérica.