Año 176 - Nro. 60292 - Lunes 20 de Enero de 2003

Belisario Leiva

Un ejemplo de perseverancia

El quinterano, actual ayudante técnico de San Luis de Quillota, repasa sus vivencias en el campo amateur y analiza su carrera profesional en el mismo San Luis, Coquimbo, Unión Española, Ñublense y Everton.

EX WANDERINO.- Rodrigo Cuevas es uno de los jugadores nacidos en Quintero Unido.

PATRICIO LEAL

 

En la hermosa zona costera de Quintero, el fútbol se vive con la misma pasión que en otros puntos del país y el mundo. Desde muy pequeños, los quinteranos van detrás de un balón forjándose ilusiones para cuando sean más grandes.

Los años 80 son mirados con nostalgia por quienes vivieron aquella etapa en que Quintero Unido estuvo muy cerca de convertirse en una flamante plaza de la Primera División rentada. Hubiera sido un logro notable para una pequeña comuna ir detrás de un equipo, enfrentándose en su estadio con Colo Colo y las universidades o armando nuevos clásicos con sus vecinos de Viña del Mar y Valparaíso.

Pero, por el momento, la historia dice otra cosa. Habrá que seguir soñando y recordando a los que nacieron y se lucieron en sus canchas desde las infantiles, como aquel seleccionado juvenil de 1972 que logró el sueño de clasificar al campeonato nacional de Copiapó, tras una gran campaña.

En distintas décadas, jugadores como Belisario Leiva, César Vega, Alex Silva, Rodrigo Cuevas, Mario Cisternas y Juan Carlos Barra, son algunos de los ejemplos de quinteranos que se hicieron un nombre en la actividad futbolera profesional.

DE NUEVE A SEIS

Belisario Leiva Cisternas es un ejemplo para sus coterráneos. Desde que ingresó a las cadetes, su desarrollo futbolístico resultó notorio. Reconoce que no era un virtuoso, pero que con el tiempo logró perfeccionarse: "Los que llegan son siempre los más perseverantes".

Su gusto por el fútbol comenzó lentamente a germinar. "En segunda infantil jugué por el deportivo Maitenes, llevado por mi amigo Antonio Escobar. Allí jugaba como número '9' e hice goles que después no pude hacer".

El Dasij se transforma en Olímpico Horizonte, y Belisario sigue su camino ascendente, vistiendo los colores celeste y negro, que lo llevarán a ser seleccionado de la asociación Quintero, un combinado que marcó todo un hito.

En 1972, Quintero se vio revolucionado por un grupo de jóvenes que demostró en la cancha sus ansias de llegar a ser grandes. "Teníamos un buen equipo que se fue reforzando en la medida que pasábamos las etapas. Se incorporaron Saavedra, Galindo, Toledo, Larraín, González, Ramos, todos buenos jugadores, pero que en la fase final, que se jugó en Copiapó, no funcionó como equipo".

En esa etapa, Leiva se acostumbró a convertir goles y a ser figura del equipo. Al año siguiente, el seleccionador adulto le dio otra oportunidad para seguir rompiendo redes. "Era una sub 23 que no tuvo la misma suerte que la juvenil, pero que a mí me permitió reforzar a otras selecciones como Olmué, Limache y Concón, con la que llegamos a la final de las eliminatorias ante Osmán Pérez Freire".

El año 1974, "me fui a probar en San Luis, tuve la suerte de jugar 20 minutos en el equipo reserva y quedar". A partir de ese momento, el centrodelantero comenzó a desaparecer, "porque el técnico Adolfo Rodríguez me dio vuelta el número y me puso de "6", al ver que jugaba bien con la cabeza levantada".

En esa etapa, se encontró con jugadores de distinto nivel. "Había muchos jugadores de renombre. Estaba Jorge Garcés, pero que no jugaba, y después vino Eugenio Méndez, que con sólo nombrarlo me pongo de pie... ¡figuraza!".

La primera gran campaña de Belisario Leiva la protagonizó junto a sus compañeros de Coquimbo Unido. Con ese equipo lograron el ascenso a la Primera División en 1977, contando con Werlinger, Olivares, Dinamarca, Gallegos, Henry, Navarrete, Vásquez, Gómez, Rivarola, Escudero, Ibáñez, dirigidos por Ramón Climent. Dos años después, sus destacadas actuaciones lo llevaron a la preselección de Luis Santibáñez.

En los años 80, vino a Viña del Mar para aportar en el ascenso del año 1982 con el técnico Ricardo Contreras y luego vivir las alegrías del título en al campeonato de Polla Gol '84 y el segundo lugar en 1985.

"Con Fernando Riera aprendí mucho. El le daba nivel a los jugadores, como una vez que nos hizo cambiar de hotel en Talca, al no contar éste con las comodidades necesarias", recuerda Leiva del técnico mundialista que los llevó al título de aquella copa del 84.

"El 85 nos faltó un poco más de jerarquía para ser campeón. Armando Tobar jugaba de forma más agresiva que Riera, le gustaba que nosotros presionáramos al rival".

Pese a esa gran campaña, al año siguiente "recibí el pago de Everton y no me renovaron el contrato". Volvió a San Luis para terminar su carrera activa y hoy entrega sus conocimientos en su labor de técnico ayudante de Mauricio Riffo en el primer equipo que competirá en Tercera División.

 

De Dasij a Deportes Quintero

En la base aérea de Quintero, se realizó la sesión de fundación del Deportivo Aviación Sección Infantil y Juvenil, conocido por la sigla Dasij. Aquel 10 de junio de 1962 estuvieron presentes -seguramente que motivados y emocionados por la actuación de la selección chilena en el Mundial- entre otros, Osvaldo Sarmiento (su primer presidente), Patricio Rejano, Heriberto Salazar, Jorge Reyes y Roberto Sepúlveda.

La idea era ser el semillero de jugadores del club Aviación, pero en Quintero no había competencia cadete, por lo que debieron ingresar a la asociación de fútbol Concón. Como los pequeños crecieron, pronto los dirigentes se vieron en la necesidad de sumar divisiones adultas.

Esta nueva etapa significó, al cabo de un lustro, cambiar la denominación de la institución, la que pasó a ser Aviación B, y luego, Olímpico Porvenir, mismo nombre de la población donde se fueron a vivir sus integrantes.

Según Patricio Rejano, actual mandamás del club y uno de sus fundadores, cuando surgió la opción de fundar una Tercera División, el crecimiento institucional les permitió representar a la comuna con el nombre de Quintero Unido.

Luego de excelentes campañas en la Segunda División, vino el descenso y una etapa de estancamiento y de muchos inconvenientes. El equipo llegó a trasladarse a Quilpué para seguir compitiendo, pero la situación se hizo insostenible.

Desde el 2001, el club se autodenominó Deportes Quintero y sigue por la senda de los buenos resultados, especialmente con sus divisiones cadetes, en la asociación local.