Año 176 - Nro. 60311 - Sábado 8 de febrero de 2003
 

José Miguel Ramírez

 
 

"Los moais no dejan ver el bosque"

 
 

El patrimonio cultural de Isla de Pascua es mucho mayor que los impresionantes moais.

 
 

INES VALDEBENITO B.

 

Dentro de los monumentos más impresionantes de la humanidad están los moais de la Isla de Pascua. Piezas confeccionadas de piedras volcánicas que se erigen en algunos puntos de la costa de Rapanui. Sin embargo, no todos son tan majestuosos como los que fueron restaurados y que hoy son admirados por los turistas. 20 mil son los lugares que necesitan de una mantención urgente.

José Miguel Ramírez, arqueólogo que trabaja para la Universidad Católica de Valparaíso, junto con otros especialistas chilenos, japoneses y norteamericanos está a cargo del proyecto de Conservación del Patrimonio Arqueológico de Isla de Pascua. Éste fue firmado entre el gobierno de Chile, a través del ministerio de Educación y el Consejo de Monumentos Nacionales, y la UNESCO. Para llevarlo a cabo, el programa se divide en cuatro etapas. La primera está relacionada con la instalación de un laboratorio de mantención de la piedra en las dependencias del Museo Arqueológico R. P. Sebastián Englert, a cargo del asesor japonés Masaaki Sawada.

La segunda fase, guiada por William Ayres, consiste en constituir un equipo de especialistas para analizar el impacto de la restauración del Ahu (altar) Te Pito Kura, lugar donde se ubica el moai más grande.

La mantención preventiva consiste en la detención de los daños de sitios arqueológicos por el proceso de erosión natural. "Lo importante es estabilizar para poder intervenir sin agredir el entorno y la estructura", señala Ramírez, quien comenta que sólo supervisa las obras, ya que los que trabajan directamente en las obras son los mismos isleños a cargo de Rafael Rapu. El cuarto aspecto es la capacitación destinada a la comunidad, para hacerla partícipe del proyecto de una manera integral.

 

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

 

Los inicios del programa se remontan a 1995 cuando UNESCO incorpora al Parque Nacional Rapanui en la lista del patrimonio mundial. Con esa nueva condición se abrieron muchas puertas para invertir en la isla. Un año después, Japón donaba a Chile la suma de 670 mil dólares para invertir en Isla de Pascua. Las conversaciones para determinar las interveciones fueron largas, llegando a buen término en septiembre de 2001. Con un estudio confeccionado por el arqueólogo rapanui Sergio Rapu, durante el 2002, se seleccionaron los sectores con problemas y se escogieron veinte sitios para trabajar. Ramírez manifiesta que se encuentran "priorizando los trabajos más urgentes y aquéllos en que sea posible trabajar con las condiciones actuales". El plazo estimado para finalizar las obras es durante la segunda mitad de 2004. Pero estas expectativas son limitadas al pensar en los 20 mil sitios arqueológicos estudiados. La conclusión de Ramírez es que "los moais no dejan ver el bosque", haciendo una alusión a la riqueza histórica del lugar. ¿Cuales son los otros sitios que merecen la mirada y el trabajo de los expertos? Ramírez comenta que "la mayoría de ellos no son monumentales, y corresponden a sitios habitacionales y predios agrícolas, los cuales son menos visibles, pero que igual están expuestos a la destrucción".

Uno de los objetivos tangenciales es que este trabajo sea el inicio para involucrar a la población en general. Además, pretenden incentivar que existan más arqueólogos isleños y especialistas en conservación, involucrando en la capacitación integral a guardaparques y guías de turismo. "La meta es hacer lo mejor que se pueda con los recursos disponibles, para aumentar las iniciativas. La idea es que sea un trabajo permanente", comenta Ramírez.

 

RESTAURACION VERSUS CONSERVACION

 

Puede resultar extraño pensar que lo más importante en sea conservar, antes que restaurar. Tal vez, muchos pensarían en la titánica tarea de levantar la totalidad de moais y revivir una época de esplendor. Pero los participantes del proyecto de Conservación del Patrimonio Arqueológico optan por la vía de realizar un trabajo más integral en la zona.

Ramírez manifiesta que "en una época se hicieron muchas restauraciones, por lo imponente que era ver el resultado". Sin embargo, añade que es un tema delicado y no se recomienda, ya que está relacionado con el tema religioso ancestral y con la historia de la comunidad.

La pregunta que surge es ¿hasta qué punto se puede restaurar sin pasar a llevar las fases de la historia? El levantamiento de un moai caído, y que ha sido utilizado como tumba no reconoce una parte importante de la historia que corresponde a las guerras en la isla. Se considera la restauración sólo en casos especiales por alguna característica específica del sitio. Un ejemplo de eso es Te Pito Kura, donde se ubica el moai más grande. Ramírez concluye que "ya existe una docena de Ahus restaurados muy espectaculares en términos de la imagen, pero es interesante para los estudios e investigaciones analizar el por qué hay monumentos destruidos".